Videojuego tróspido| 'Shaq Fu'

Cuando me aburro me gusta imaginarme grandes momentos de la historia de la humanidad:

La cara de horror de todos menos de George Lucas cuando suenan por primera vez las palabras "Jar-Jar Binks".

El día que Tommy Wiseau descubrió qué es el cine.

El momento en que pareció una buena idea hacer una quinta película de Transformers...

El de hoy es uno de esos casos de despropósitos que triunfan contra toda probabilidad, lógica o coherencia: es el caso de Shaq Fu.

Poneos en situación: son los años noventa, los videojuegos de lucha están en su máximo momento de popularidad, Shaquille O'Neal está en pleno auge deportivo y de popularidad cuando sus músicos preferidos, los Fu-Schnickens, lo invitan a participar en su nuevo single: What 's Up Doc.

Chalecos de plumas con camisetas de manga corta y gorras de tweed con bolas de baloncesto con la letra superpuesta, los Fu-Schnickens tienen más flow que una convención de copas menstruales. El primer evento que desencadena la catástrofe es que el gimmick de Fu-Schnickens, su gag que les da personalidad es que todos los integrantes del grupo tienen "Fu" en su alias. Sin exprimirse demasiado las meninges, Chip Fu, Moc Fu y Poc Fu deciden darle su propio alias a Shaquille O'Neal, Shaq Fu.

A partir de ahí, el bueno de Shaq, a quien le gustan mucho los videojuegos, decide gastar una parte de sus considerables ingresos en hacer su propio Street Fighter. A partir de aquí todo lo que sigue es un despropósito mayúsculo. Gente cercana a Shaq se pone en contacto con Delphine Software International, una compañía con una cierta solera y que ha dado grandes clásicos del videojuego como Another World o Flashback, que sin ninguna ironía son reconocidos por su jugabilidad innovadora y por sus animaciones de calidad cinemática.

¿Sabéis por qué no son reconocidos en Delphine Software International? Por los juegos de lucha, porque nunca han hecho ninguno. A partir de aquí nace Shaq Fu, un videojuego con una historia que es una indigestión de Gremlins, Los Goonies y El Chico de Oro: Shaquille está de camino a un partido de caridad en Tokio cuando es abducido por un abuelo con un establecimiento que es medio tienda de remedios chinos y medio dojo, que la envía a una dimensión conocida como el "segundo mundo" donde tiene que rescatar a su nieto de las manos del malvado Sett-Ra -sí, es una momia-, tal como prevé la profecía.

A partir de aquí todo se desmadra con el plantel de personajes, que incluyen destacados como:

Estereotipos de género y raciales muy pasados ​​de vueltas:

1

Shaquille O'Neal diciéndole al orientalismo hecho personaje que a mi menos:

2

Una momia que juega a fútbol americano:

3

Esto ya no sé ni cómo describirlo:

4

¿He dicho estereotipos raciales?

5

Está en desarrollo la segunda parte, pero mientras esperáis a que llegue esta nueva agresión en forma de videojuego, podéis jugar a la primera legalmente y gratis desde la comodidad de vuestro navegador. O si no, podéis ver un vídeo del juego entero.

Las imágenes pertenecen a Delphine Software International.

Marc Bellmunt

Marc Bellmunt

Doctorando en periodismo, realiza una investigación sobre la relación entre los consumidores de videojuegos y sus prácticas comunicativas. Colabora en La Garriga Digital.

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