‘The Walking Dead’ y la masculinización del dolor

AVISO: ‘SPOILERS’

La séptima temporada de The Walking Dead ha empezado con críticas negativas que acusan el show de haber abrazado un estilo más parecido al torture porn de películas como Saw que no a la mezcla posapocalíptica de terrores en pantalla con terrores contemporáneos tradicionalmente asociados a las películas de zombis.

Personalmente, a mí no me molesta que lo primero que haya hecho Negan haya sido reventar la cabeza a golpe de bate envuelto de alambre a dos personajes queridos por los fans, Glenn y Abraham. Tampoco me hace cosica que nos lo hayan mostrado de la forma más explícita permitida por las técnicas del maquillaje y la caracterización actuales.

Coincido con Enric Vila cuando apunta que la función de Negan puede parecer destinada a enseñarnos “sobre cómo las formas de poder emanan del contexto. Y (…) sobre cómo la brutalidad ejercida con intención política puede esclavizar a los individuos incluso más libres y endurecidos, y volverlos resentidos y obedientes por siempre jamás”. Seguramente no será por siempre jamás en el caso de la serie.

Aun así, tal como explica Donna Dickens en este otro artículo, lo que chirría en el primer capítulo es que a la serie le parece importar un pepino la ejecución de Glenn y Abraham. Que la muerte de dos personajes que han tenido roles relevantes en la trama, e incluso capítulos propios, sirva para construir el antagonismo entre Rick y Negan –un hecho que se puede articular a lo largo de toda la temporada y que ya intuíamos desde la sexta– es una falta de respecto a los personajes y a la historia.

Igual que Dickens, opino que hubiera sido mucho más interesante centrar el capítulo en el dolor que supone para el grupo la pérdida de Glenn y Abraham. Sobre todo para Maggie, la mujer de Glenn y futura madre de su hijo; Sasha, la actual pareja de Abraham, y Rosita, la expareja de este último –siempre he sido del team Rosita, darle a Abraham una trama de triángulo amoroso, cuando se puede explorar su relación de patronazgo con Eugene o qué supone volver a la vida más o menos casera en Alejandría, me parece una pérdida de tiempo, así como malgastar el actor.

No es la primera vez que la serie patina en la cuestión del luto. La temporada pasada, no dedicó ni un minuto a valorar qué suponía el asesinato de Denise para Tara, su pareja. Una vez más, la muerte se consideró una manera de indicar que los Saviors, el grupo liderado por Negan, son muy malos.

Imagen de portada: fotograma del primer capítulo de la séptima temporada de ‘The Walking Dead’. Fuente: AMC.


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Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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