Guerra

Svetlana Alexiévich y el género en la guerra

"En adelante me topé a menudo con estas dos verdades conviviendo en la misma persona: la verdad personal, confinada a la clandestinidad, y la verdad colectiva, empapada del espíritu del tiempo. Del olor a rotativos. La primera de ellas rara vez lograba resistir el ímpetu de la segunda. Si, por ejemplo, en el apartamento de mi interlocutora había algún familiar o conocido, o un vecino (sobre todo un hombre), ella se mostraba menos sincera y hacía menos confidencias que si estábamos a solas".

Se trata de uno de los fragmentos que mejor resumen lo que es este trabajo de hormiguita que es La guerra no tiene rostro de mujer, de la periodista bielorusa y Premio Nobel de Literatura 2015 Svetlana Alexiévich. Se trata de un recopilatorio de centenares de historias de mujeres que sirvieron en las filas soviéticas (en total fueron cerca de un millón) durante la Segunda Guerra Mundial, que la periodista recogió a lo largo y ancho de toda la ex URSS. La editorial Debate la ha publicado en su versión del 2002, que incluye fragmentos que habían sido censurados en la obra original del 1985.

Si, durante años y años, los sistemas sexo-género de medio mundo se han basado en la relegación de la mujer a la esfera doméstica y el monopolio de la esfera pública por parte del hombre, los testimonios dan fe de cómo esto se altera en un momento de caos y destrucción de la civilización como es la guerra. Y también de cómo todo vuelve a la normatividad anterior en tiempos de paz. Aunque el libro agrupa las historias en base a capítulos temáticos, todas ellas giran alrededor de tres ejes.

El primero es la dualidad entre un discurso público que glorifica la victoria en la guerra y la estrategia militar y un relato cotidiano que habla de la miseria del conflicto. Las historias recogidas por Alexiévich vienen a decir que los relatos de los hombres tienden a reproducir la primera dinámica, mientras que en las mujeres es más común el segundo punto de vista, aunque hay que rascar y rascar para encontrarlo.

El segundo eje habla del encaje de la feminidad tradicional en un ambiente absolutamente masculinizado, tanto en sus proporciones como en sus roles, y de cómo se articula la relación entre el sexo y el género en situaciones de excepcionalidad. En el frente, las mujeres a veces son mujeres y, otras muchas, compañeras. El tercer eje es el escaso reconocimiento de la labor de la mujer en la guerra una vez llega la paz.

Si alguien quiere participar en la eterna discusión sobre si las diferencias sociales entre mujeres y hombres son fruto de la biología o de la cultura, debería leer este libro. Si simplemente quiere disfrutar de un relato trepidante, también.

Imagen: portada de 'La guerra no tiene rostro de mujer' de Svetlana Aleksiévich, publicada por Debate.


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Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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