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¿'Polònia' es machista con Inés Arrimadas?

El viernes 15 de enero Inés Arrimadas atacaba en RAC1 a las parodias que se hacen de ella en programas de sátira política como Polònia de TV3 o Versió RAC1 de Toni Clapés. Esto no sería normalmente destacable, políticos con poco sentido del humor y menos capacidad de autocrítica tenemos hace tiempo, pero Inés Arrimadas acusaba a estos programas de machismo.

Lo cierto es que Arrimadas, como otras políticas catalanas y españolas, ha recibido en ocasiones un tratamiento sexista en los medios de comunicación. Hablamos de ello en base a la polémica sobre la fotografía de El Mundo donde aparecía con la cabeza cortada, y también con motivo de la publicación de numerosos perfiles en los que se ponía más énfasis en su vida personal y su aspecto físico que no en sus méritos políticos. Aún así, la sátira de Polònia, especialmente en el gag concreto del que se queja Arrimadas, ¿es parte de este relato sobre la líder de la oposición al gobierno catalán?

El orígen de la polémica

Jordi Basté ya cuestionaba la posición de Arrimadas, que consideraba que el hecho que se haga mofa diciendo que si Albert Rivera no está para contestar ella no puede decir nada es machismo. Arrimadas remataba diciendo además que cualquier crítica hacia ella como "única mujer cabeza de lista", en el sentido de decir que tiene un hombre detrás, es propia del machismo más execrable. Basté recordaba a Arrimadas que también se ha dicho del (ya) President Puigdemont que es un hombre de paja, y que en Polònia se ha hecho sátira en este sentido de varios políticos.

Arrimadas, con el estilo de réplica instantánea y de ladrido típica de la dialéctica de su partido, contestaba al locutor afirmando que "tiene mucho sentido del humor" y que se debe hacer humor con los políticos, pero siempre que no sean mujeres. Que cualquier crítica a las mujeres al frente de un proyecto, sea la que sea, es machismo y "hace daño a la igualdad". Curiosa la defensa de la igualdad por parte de un partido que ha propuesto eliminar de plano la protección especial hacia la mujer en la ley de violencia de género.

Reacciones

Las réplicas a Arrimadas no se han hecho esperar, comenzando por el propio entrevistador, que la acusaba de tendenciosa, recordando que machismo es la crítica hacia la mujer por el mero hecho de ser mujer, y que las críticas que ha recibido Arrimadas son por su retórica calcada a la de Albert Rivera. En particular, Arrimadas se mostraba ofendida por este gag:

Basté le recordaba este otro, donde todos los candidatos a las últimas autonómicas catalanas eran paseados como bebés en cochecito por sus "progenitores" políticos:

Arrimadas negaba la mayor diciendo que esto no es comparable a que a ella se la represente como un títere. Por su parte, Pilar Rahola no tardó en ironizar sobre la posición de Arrimadas, afirmando que si la representara un "hombre peludo" como el que la representa a ella, pediría la intervención de “la Guardia Civil”:

Más tarde Rahola acusaría directamente de “victimismo barato” a Arrimadas:

Tampoco se haría esperar la respuesta de Toni Soler, director de Polònia, que afirmaba respetar las críticas de Arrimadas, pero no poder compartir que fueran fruto del machismo:

Arrimadas también arremetía contra Polònia diciendo que si ahora se hace un gag representando a algún otro candidato como títere se tratará de una disculpa vacía.

Arrimadas en 'Polònia'

La clave de la cuestión es que Inés Arrimadas considera que esta crítica obedece a criterios exclusivamente machistas, negando el carácter de sátira del gag y considerándolo un "trato desigual hacia las mujeres". Sería necesario considerar también que la única persona que se ha mostrado ofendida es Arrimadas, y que la crítica es únicamente hacia ella.

También se puede considerar que delante de la aparición de la nada de Arrimadas en un partido con un liderazgo tan mediático e unipersonal como el de Rivera la crítica de ser un simple vehículo del discurso de su líder se habría producido igualmente si se hubiera tratado de un hombre. También podemos destacar que Ciutadans ha tildado a Carme Forcadell, anterior presidenta de la ANC, de títere de Artur Mas, y entonces no lo consideraron machismo.

Desde Zena proponemos directamente un análisis de los gags de Polònia dónde aparece la imitación de Inés Arrimadas para constatar si se la representa de manera machista. A tal efecto, podemos consultar el archivo de gags de Polónia que contienen apariciones de Arrimadas esta temporada. Vamos allá:

En este gag Arrimadas llama a un hospital para preguntar por Albert Rivera al ver que no aparece por televisión, ironizando sobre la mediatización de la candidatura de Ciutadans. Rivera aparece y Arrimadas se abraza a él y le pregunta si está bien. Podemos criticar la representación de Arrimadas como interés romántico implícito de Rivera, pero es un detalle.

Baños y Arrimadas se encuentran, y lo primero que destaca Baños es que "le pone". El resto del gag se centra en el discurso repetitivo de ataque a Artur Mas de Ciutadans, además del hecho que a pesar de afirmar en campaña que no investirían nunca a un candidato corrupto han sido clave en las investiduras de Díaz y Cifuentes. Responiendo a Baños, Arrimadas critica a la CUP por personalizar las problemáticas de Catalunya en Mas, rematando que "por eso te pongo". Podemos criticar que lo primer que se le diga a Arrimadas es sobre su físico, este "me pones" que refuerza el tópico machista de que un personaje femenino debe ser necesariamente el interés romántico de un personaje masculino.

Iceta, Arrimadas y Albiol acuden al Constitucional a pedir la impugnación de la declaración del Parlament sobre soberanía nacional e interpretan una versión del gag histórico del Tricicle sobre la canción de Julio Iglesias "Soy un truhán, soy un señor". Nada que destacar desde un plano de género.

Inés Arrimadas aparece y Rivera la recibe con un  “Hola guapa, ¿qué quieres, un selfie?”, sin reconocerla. Podemos atribuir esto a la egolatría de Rivera, que trata a Arrimadas como subalterna, le da su americana pero finalmente se lo repiensa afirmando que es "demasiada responsabilidad".

El gag de la discordia. Albert Rivera usa a Arrimadas como títere. Ella no se queda en blanco, no es que no sepa lo que debe decir, sinó que se mueve talmente como un muñeco. No hay, pero, ninguna referencia en el gag ni a la apariencia de Arrimadas ni a su condición de mujer. Un caso similar al de Arrimadas es este gag de Joan Tardà y Carod Rovira después de las declaraciones del primero gritando "muera el Borbón" en un acto. En este gag, parodia de El jovencito Frankenstein, Tardà es representado como la criatura monstruosa creada por el doctor:

Sin ánimo de equiparar mediante la comparación a los dos medios, el web españolista  Dolça Catalunya ha utilizado también el recurso del títere para retratar la relación entre el actual President de la Generalitat, Carles Puigdemont, y Artur Mas:

Puigdemont i Mas

Puigdemont y Mas

Arrimadas y Rivera son caracterizados como juguetes. En todo caso se les atribuyen a los dos las mismas características, excepto que Arrimadas no habla porque ya lo hace Rivera por ella. Pero de nuevo se trata más de una crítica a la repetición por parte de Arrimadas del discurso de Rivera que no una crítica a su condición de mujer.

Recuperando la temática de los políticos y sus benefactores a nivel estatal, vemos a los cabeza de lista al Parlament siendo llevados hacia allí por los cabezas de lista españoles, como si de niños al colegio se tratara. Rivera se refiere a Arrimadas con un “como has crecido”, pero no le dice que es toda una mujer sino toda una líder de la oposición.

Rivera afirma que su campaña se basa en la igualdad de todos los españoles "excepto yo que molo más". También afirma que no le interesa la opinión de Arrimadas, que repite lo mismo que dice Rivera. Ambos eliminan las "desigualdades" de diferentes zonas de España y aparece el español "prototipo" que quedaría, que lo primero que hace es llamar "tía buena" a Arrimadas, que remata “todos los hombres sois iguales”. Arrimadas y Rivera aplauden esta "igualdad" pero también se puede entender como una crítica a las nulas propuestas de Ciutadans en materia de género.

Arrimadas, Iceta, Rabell y Albiol participan en un combate de boxeo por el "cinturón rojo" haciendo un paralelismo entre los cinturones trofeo pugilísticos y el cinturón del Llobregat, zona tradicionalmente socialista. Todos los candidatos van en pantalón corto y camiseta, menos Arrimadas, que lleva un top blanco. También se puede decir que le hacen un par de primeros planos de estilo sexy. Este es el gag que más carga las tintas sobre el atractivo de Arrimadas, pero después se la ve repartiendo a diestro y siniestro como el resto de candidatos sin importar que sea mujer, aunque Arrimadas es la única que no vemos siendo golpeada explícitamente. Bien y mal.

Albert Rivera, hablando a cámara, se ofrece a negociar lo que asumimos que será la investidura de Rajoy, ofreciéndose a ponerse en el lugar del otro y ceder. No obstante, la cámara gira y vemos que está intentando convencer a Arrimadas de que marche ella al Congreso español a hacer de cuarta fuerza política porque Rivera prefiere el papel de líder de la oposición en el Parlament catalán. Este gag supone una inversión de la dinámica habitual entre los dos personajes y resulta interesante por la asertividad de Arrimadas, que mantiene su posición frente a un Rivera al que vemos por primera vez poco seguro de sí mismo y en una posición de debilidad.

Conclusiones

Aunque en gags concretos se haga referencia al físico de Arrimadas (en el encuentro con Baños, en el gag de las muñecas y el de la igualdad), en ningún caso se ataca su capacidad intelectual o se la critica por el hecho de ser mujer -aunque centrarse gratuitamente en el físico de un personaje femenino se puede considerar tranquilamente machismo. También podemos eliminar la acusación de ser la única candidata a la que se infantiliza, como hemos visto en el gag de los cochecitos y el de los candidatos llevados al Parlament. La crítica de ser reducida a un títere de Rivera se sostiene, pero en ningún caso se dice que esto sea porque es una mujer, y Rivera también es caracterizado de muñeco en otro gag.

Por otra parte, en Polònia sí que encontramos cuestiones que sería interesante analizar desde una óptica de género. Una sería el hecho que haya personajes femeninos, como Pilar Rahola misma, que son interpretadas por actores, mientras que en los últimos años ningún personaje masculino ha sido interpretado por una actriz.

Volviendo a Arrimadas, debería parecernos también sospechoso que aunque haya gags en los que sí se ha sido sexista con su personaje, el gag que ella misma critica por machista sea uno de los que no lo es, por lo menos de una manera observable y explícita, sino que se centra en su presunta carencia de un discurso político propio.

Veredicto: sin que sirva de precedente, en una frase que pensé que no diría nunca, coincido con Pilar Rahola. Victimismo de manual, marca de la casa. Y si no, será que es culpa de Mas y de la fractura social que está provocando en Catalunya. Culpa d’en Mas i la fractura social que està provocant a Cataluña.


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Marc Bellmunt

Marc Bellmunt

Doctorando en periodismo, realiza una investigación sobre la relación entre los consumidores de videojuegos y sus prácticas comunicativas. Colabora en La Garriga Digital.

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