Nostalgia| ‘Rurouni Kenshin’: masculinidades en una época convulsa

Rurouni Kenshin es un manga creado por Nobuhiro Watsuki y publicado entre 1995 y 1999. Del 1996 al 1998 se hizo un anime (una serie de dibujos animados) de tres temporadas, así como varias OVA (producciones animadas para el formado vídeo) y, incluso, una o dos películas con actores de carne y hueso.

Servidora os recomienda que, para conocer el fenómeno Kenshin, os leáis el manga al completo y os miréis la serie hasta la segunda temporada, saltándoos los capítulos de relleno –la tercera temporada, así como los capítulos de relleno, no tienen nada que ver con el manga y la calidad argumental se resiente. Podéis echar un vistazo al resto de productos, pero cuando lo hagáis pensad en el aviso de esta humilde redactora.

Un periodo de cambio

Rurouni Kenshin está protagonizado por Kenshin Himura, un terrible espadachín (el que más, hecho que le comportó el apodo del Carnicero Battousai) que, con su destreza, contribuyó a finalizar la guerra civil que azotó el Japón durante la segunda mitad del siglo XIX y que culminó con el nacimiento de la era Meiji (1868-1912). Esta época es conocida como el colofón a un proceso que llevó el país del feudalismo a un sistema económico y social similar al de las florecientes sociedades occidentales de la época y que rompió el aislacionismo del país nipón en cuestiones de relaciones internacionales.

Cómo es de suponer, esta transición fue convulsa y traumática. El cómic se dedica a explorar estos traumas ya en tiempos de paz, diez años después de la finalización de la guerra. El protagonista es en sí mismo una personificación de esta transición: en la era Meiji, Kenshin decide hacer la promesa de no matar nunca más y vagar como un vagabundo por el país protegiendo a sus habitantes e intentando consolidar la paz que tantas vidas, a un bando y a otro, costó. A medida que viejos enemigos vayan reapareciendo y tanto Kenshin como el resto de protagonistas se den cuenta que las heridas causadas por la guerra todavía permanecen abiertas, la promesa de no matar se hará más difícil de mantener.

Un concepto heterodoxo de familia

Como suele pasar en toda historia épica, Kenshin no está solo. El manga y el anime empiecen cuando Kenshin conoce a Kaoru Kamiya, la responsable del dojo Kamiya, y decide, por una serie de acontecimientos que incluyen la evidente tensión romántica entre los dos, quedarse a vivir al dojo durante un tiempo. Durante aquella temporada, además, Kaoru adoptará como aprendiz al chico de calle Yahiko Myojin. Más adelante, al grupo se unirá Sanosuke Sagara, un exmatón a sueldo, y Megumi Takani. Todos estos personajes apoyarán a Kenshin tanto en su vida cotidiana cómo durante sus aventuras, y serán claves para evitar que Kenshin rompa su promesa de no matar, un hecho que, de incumplirse, haría que su parte más oscura, la de asesino carnicero, lo consumiera completamente. El grupo contará con el apoyo puntual de personajes como Misao Makimachi, la joven líder del grupo de espías Oniwaban, o Aoshi Shinomori, exlíder de los Oniwaban e interés romántico de Misao, que a veces será aliado y a veces antagonista.

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La historia se encarga de mostrar este heterodoxo grupo como una familia, mediante escenas donde se retrata el día a día de la sociedad japonesa de la época: no sólo luchan juntos, sino que viven y se van de excursión juntos. Es precisamente gracias a la mezcla de episodios de lucha –con todos los clichés y golpes de efecto surrealistas del género– con escenas más costumbristas, todas ellas enmarcadas en una buena contextualización histórica, que la serie no sólo es entretenida, sino que transmite de forma convincente los matices y contradicciones de la sociedad japonesa del XIX.

Precisamente, en casos como el de Megumi y Sanosuke, el vínculo con la familia que representa el dojo Kamiya está estrechamente ligado con lo que la época ha hecho de cada uno de ellos. Megumi decide unirse al grupo después de que Kenshin la convenza de hacerse médica para pagar por su pasado como fabricante de opio. Sanosuke odia el gobierno Meiji porque asesinó a su mentor, acusado injustamente de traidor. Kenshin lo convencerá de poner su puño, su valor y su sorpresiva resistencia física al servicio del pueblo japonés, que no del gobierno.

El Arco de Kyoto y Makoto Shishio

En el anime, el arco en el cual se exploran más profundamente las consecuencias de la posguerra es el que se conoce como Arco de Kyoto, que en el anime se corresponde a buena parte de la segunda temporada y, en el manga, va del acto 48 hasta el 148. En este arco, Kenshin y sus amigos se tendrán que enfrentar a Makoto Shishio. Para abatirlo, Kenshin se tendrá que aliar con Hajime Saito (basado en un personaje real del mismo nombre), uno de sus acérrimos rivales durante la guerra civil, hecho que también hará que afloren todo tipo de contradicciones y recuerdos amargos del pasado –así como los momentos más cómicos de la serie, con la historia de amor/odio entre Saito y Sanosuke.

Shishio fue el sustituto de Kenshin entre las filas imperialistas (las que mandarían durante la época Meiji) después de que este decidiera dejar de matar. Una vez acabada la guerra, el nuevo gobierno Meiji decidió asesinar a Shishio para evitar que revelara los secretos que trajeron los imperialistas a la victoria. Shishio fue disparado y quemado vivo, pero sobrevivió. Desde entonces, estuvo planificando como vengarse de sus agresores y, al mismo tiempo, dominar el país. Lo hará de la mano de un ejército encabezado por los Juppon-Gatana, los diez luchadores más dotados del país.

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El antagonismo entre Kenshin y Shishio va más allá del interés de ver quién es el más fuerte. Si la evolución de Kenshin es un ejemplo del cambio que la sociedad japonesa tuvo que hacer para adaptarse a los nuevos tiempos, Shishio es lo contrario. Shishio defiende que sólo los más fuertes sobreviven, una filosofía de vida que se considera incompatible con los nuevos tiempos. De hecho, la historia misma se encarga de destacar que la diferencia entre Shishio y Kenshin no rae en que uno sea malo y el otro bueno, sino en que los tiempos eran más favorables a las ideas del segundo.

** INICIO DE LOS SPOILERS

Ejemplo de ello es la muerte de Shishio. Debido a las secuelas fruto del intento de asesinato, Shishio no puede luchar más de quince minutos. Al final, Shishio no morirá a manos de *Kenshin, sino que lo hará cuando su cuerpo entre en combustión espontánea un golpe excedidos los quince minutos de lucha entre los dos. Quién mata a Shishio es, pues, el tiempo.

FIN DE LOS SPOILERS **

Igual que con Shishio, la historia también nos dice que los Juppon-Gatana son producto del tiempo que viven. De hecho, una constante en la serie es la sensación, por parte del espectador, que si los imperialistas hubieran perdido la guerra, personajes como Kenshin podrían ser los antagonistas de la historia. Mediante la exposición de las consecuencias para la población de los claroscuros del gobierno Meiji, Rurouni Kenshin consigue transmitir el mensaje que, en aquella época, lo verdaderamente relevante para muchas personas era el bienestar de los japoneses, más que no las bondades del gobierno en cuestión, que es tan amado como odiado por los protagonistas y antagonistas de la serie. Un personaje que lo ejemplifica es Hajime Saito, líder del anti-imperialista Shinshengumi durante la guerra civil y policía/espía durando la era Meiji. La capacidad de adaptación de Saito es debida a su código de conducta, que lo mueve a querer acabar con el mal, sea quién sea y venga de donde venga, más que no a jurar fidelidad a un régimen u otro.

Representación de género

Con su exploración de los traumas de la guerra, así como de la certeza de que Japón, a pesar de su cultura milenaria, tiene que espabilarse o acabará devorada por unas potencias coloniales militarmente más poderosas, Kenshin es un buen caso para estudiar los diferentes tipos de masculinidad presentes en la época.

Sanosuke es el típico granuja un poco fantasma, bonachón, pero valiente y con un gran corazón. Y es por su impulsividad y cabeza caliente que choca con Saito. Hajime Saito, denominado el Lobo de Mibu, representa una masculinidad basada en el sentido del deber, agresiva, brutal, fría y calculadora. También emocionalmente contenida: le cuesta reconocer que está casado. Los físicos de Sanosuke y Saito contrastan con los de Kenshin, pequeño y un poco blandengue, pero que esconde una increíble fuerza. Esto y su instinto asesino contrastan con una personalidad calmada, divertida, protectora y familiar. En general, Kenshin es un personaje de apariencia y características psicológicas que se podrían considerar bastante afeminados según los cánones occidentales tradicionales de masculinidad y feminidad. A lo largo de la serie, además, es habitual verlo haciendo tareas del hogar en el dojo Kamiya. Seijuro Hiko, el mentor de Kenshin, es el ejemplo de macho hegemónico: atractivo, fuerte, carismático y sabio.

A pesar del protagonismo de los personajes masculinos, los femeninos tienen aspectos destacables. A pesar de que Kaoru en algunos momentos es bastante pánfila y cae en el estereotipo de dama en peligro en algunas tramas, la serie la muestra luchando, hasta el punto que vence algunos miembros de los Juppon-Gatana y participa en el rescate de Megumi. Misao Makimachi es presentada como una espía y luchadora a quién Kenshin no sólo respeta sino que le tiene un afecto especial. Cuando se proclama líder de los Oniwaban, nadie la cuestiona en base a su género. A pesar de que Megumi en muchos casos cae en el tópico de la mujer sexy que flirtea con Kenshin para poner celosa a Kaoru, la historia deja claro que es una médica capaz que siempre está a punto para cuidar de todo el mundo cuando se la necesita. Aún así, la serie no se escapa de estereotipos como el del viejo verde que persigue señoritas o de tics machistas como los “pactos entre caballeros” que llevan a situaciones tan absurdas como que se considere que Yahiko, que es aprendiz de Kaoru, es quién tiene que cuidarla mientras Kenshin luche contra Shishio.

El personaje femenino más ambivalente es el de Yumi Komagata, la pareja de Shishio. Está pensada para ser un añadido sexy que cuida el malo, y en muchos casos cumple esta función. A pesar de esto, la historia la retrata como una mujer que ha sufrido mucho en la vida, era una de las cortesanas de más éxito al país, y que fue inmensamente feliz cuando se enamoró de Shishio. Personajes como Kenshin o Saito la tratan con respeto, y la historia nos muestra la relación entre ella y Shishio como una relación auténtica y de entendimiento mutuo, en la que ella está frustrada porque no puede ayudar a Shishio más allá de teniendo un rol de apoyo y de cuidado. Hasta el punto de que Shishio y Yumi son la pareja que más muestras de amor y afecto se dan en toda la serie.

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Otro personaje interesante en cuestiones de género es Honjo Kamatari, miembro de los Juppon-Gatana. Kamatari adopta una apariencia de mujer y no duda a proclamar que está enamorad@ de Shishio. Los otros no lo acaban de reconocer como mujer, sino como travestido u homosexual, y por eso se refieren a él/ella en masculino. La serie hace bromas a costa suya, como por ejemplo cuando Yahiko la encuentra más sexy que Misao y Kaoru, hecho que lleva a estas dos a la depresión cuando saben que es un hombre. En el manga, enseña su pene enorme para sorpresa de los presentes, que no tenían claro su sexo debido a su representación de género. A pesar de estas representaciones problemáticas, los personajes respetan el hecho de que esté enamorad@ de Shishio, y no existe ningún debate sobre si se trata de un amor lícito o no.

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La serie, además, trata con total normalidad y con realismo el dilema del personaje, que por su sexo e identificación de género se siente en tierra de nadie: nunca será tan bueno luchando como la mano derecha de Shishio, Sojiro Seta, ni tampoco tendrá un cuerpo normativo de mujer como la pareja de Shishio, Yumi Komagata.

Imagen principal: Saito y Kenshin luchando. Promocional de ‘Kenshin Himura’.

Imagen 1: Imagen promocional de la serie. De izquierda a derecha: Yahiko, Sanosuke, Kenshin y Kaoru. Fuente: 'Nefarious Reviews'.

Imagen 2: Imagen promocional del manga de los Juppon-Gatana. Fuente: Wiki Samurai X.

Imagen 3: Fotograma del beso más explícito de la historia, entre Shishio y Yumi. Fuente: May Bunny.

Imagen 4: Kamatari. Fotograma de la serie. Fuente: Reversed Shoes.

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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