Machistas y feministas de paja: ficción para perpetuar el sistema

"Las chicas sólo quieren sumar" es un capítulo de la decimoséptima temporada de Los Simpson emitido en el 2006. En medio de un acto público, el director Skinner declara que las mujeres son inferiores a los hombres, sobre todo en matemáticas.

Esto desencadena varias manifestacions de feministas ("locas", como las llama el subinspector Chalmers) que acabarán en la segregación por sexo de los alumnos de la escuela primaria de Springfield. La parte de la escuela ocupada por las niñas es mucho más limpia y "civilizada", pero el nivel de matemáticas es muy bajo. Lisa Simpson se traviste para acceder a la parte de la escuela reservada para los chicos y poder estudiar esta disciplina.

El capítulo termina con la escuela primaria volviendo a ser un centro mixto. Las feministas/locas han quedado desacreditadas porque el sistema segregacionista ha fallado y Lisa Simpson ha demostrado, en contra de lo que piensa Skinner, que las chicas también pueden ser buenas en matemáticas. Bueno, ha demostrado que ella lo es, porque el resto de alumnas, igual que las profesoras, estaban muy contentas con las clases de matemáticas que eran una coña marinera,

Este capítulo es toda una joya televisiva. Contiene, en tan sólo veinte minutos, dos de las representaciones de personajes masculinos y femeninos en ficción que más contribuyen a mantener la desigualdad entre hombres y mujeres: los machistas y las feministas de paja.

Feministas de paja: el embrión de la palabra 'feminazi'

La feminista de paja es la caricaturización de las mujeres que luchan para hacer una sociedad más igualitaria. El impacto de la feminista de paja en el imaginario colectivo es bastante elevado, porque la presencia de mujeres explicitamente feministas en la ficción cinematográfica y televisiva es más bien escasa, y la feminista de paja suele ser el arquetipo más abundante.

En los casos más leves, las feministas de paja son presentadas como mujeres que odian los hombres o que han llevado al extremo la corrección política. En los más exagerados, el objetivo de estos personajes es subyugar a los hombres o exterminarlos. Como resultado, las feministas de paja son desacreditadas o objeto de burla.

La obsolescencia de sus opiniones, así como la peligrosidad de algunos de sus postulados, se refuerzan con la idea de que la sociedad en la cual transcurre la acción ya es igualitaria. En este contexto, el hipotético feminismo del personaje es presentado como un equivalente al machismo, al atribuirle actitudes intolerantes, irracionales, agresivas o dominantes.

Las feministas de paja suelen ser representadas como lesbianas, femmes fatales, mujeres sin atractivo físico, chillonas o histéricas, amargadas-divorciadas (mal folladas), o mujeres que dominan a los maridos. Que personajes con carácter, con una sexualidad no normativa o que no encajen dentro del estereotipo de belleza predominante sean tratados bajo un prisma negativo refuerza la concepción de que estas características no son las adecuadas para una mujer.

Tal como explica la bloguera Anita Sarkeesian en este vídeo -en el que podéis encontrar más ejemplos de feministas de paja en la ficción-, la presencia de una feminista de paja provoca que otros personajes femeninos presentes en la trama se distancien de los valores feministas. Unos valores que, curiosamente, han servido para que cada vez haya más personajes femeninos complejos e interesantes en la ficción. La influencia en el imaginario colectivo de las feministas de paja explica que referentes como las deportistas de natación sincronizada Gemma Mengual y Ona Carbonell puedan hacer declaraciones como éstas durante una entrevista para El Mundo y quedarse tan anchas:

OC i GM

Machistas de paja: progresar para que todo siga igual

El machista de paja es aquel personaje que el público identifica claramente como machista. La trama se encargará de refutar sus afirmaciones. En general suele ser un hombre, y el odio hacia las personas del sexo contrario puede venir motivado por su incapacidad de tener una relación amorosa o sexual con una mujer. En el capítulo de Los Simpson, la figura del machista de paja recae en Skinner. Machistas de paja célebres son Mauricio Colmenero, de la serie Aída, o Inmortan Joe en Mad Max.

La peligrosidad del machista de paja yace en que puede enmascarar actitudes machistas realizadas por otros personajes. De hecho, éste es su uso más habitual.

En las series Sí, ministro y Sí, primer ministro, Sir Humphrey, el secretario del ministro Jim Hacker, acostumbra a ser presentado como un misógino, hasta el punto que su antagonista en la segunda serie es Dorothy Wainwright, la principal asesora del primer ministro. En el capítulo "Igualdad de oportunidades", el sexismo de Humphrey vuelve a ser el más evidente de todos, a pesar de que el resto de personajes también actúan sobre patrones sexistas. Así, el ministro Jim Hacker abandona al final del capítulo sus planes para promover la igualdad de oportunidades porque no entiende las mujeres. Su esposa, Annie, se muestra contraria al ascenso de Sarah Harrison dentro del funcionariado porque teme que su marido se sienta atraído por ella, una conclusión a la que llega después de ser manipulada por Humphrey. La misma mujer promocionada, Sarah, rechaza finalmente el cargo para ir a una empresa privada, y asegura que ella no quiere ser ascendida por ser una cuota. Una decisión fruto de la creencia, tan extendida, que las cuotas sirven para promocionar a mujeres incompetentes. En el contexto del capítulo, la decisión es bastante sorprendente: Sir  Humphrey manifiesta en varias ocasiones que el sistema de ascenso del funcionariado está preparado para asegurar que los hombres ocupen los puestos más elevados.

En el capítulo "The Abominable Bride" de la serie Sherlock, Watson es el personaje que reproduce las actitudes más fácilmente identificables como sexistas. Watson escribe historias sobre los casos que investiga con Holmes, pero tal como le indican varios personajes, en estas novelas infravalora las aportaciones de las mujeres. Ante esta reiteración del comportamiento sexista de Watson, la contradicción que supone que Holmes haga un discurso a favor de la igualdad de género mientras el grupo de mujeres al cual se refiere calla y escucha, cediéndole todo el protagonismo, pasa desapercibida. Como también que ATENCIÓN, SPOILER el movimiento sufragista se represente mediante un grupo de mujeres que asesinan a hombres.

Fin del SPOILER

Conclusión: todo lista para la guerra de sexos

El antagonismo realizado en la ficción entre los machistas y las feministas de paja contribuye a crear el mensaje que la lucha por la igualdad es, en realidad, una guerra de sexos. Así pues, la solución es buscar un punto de encuentro en medio. La idea se alimenta con escenas en la línea de "los hombres son de Marte y las mujeres de Venus", en las que se pone de manifiesto que existen diferencias innatas entre hombres y mujeres que dificultan el entendimiento entre los dos sexos. Esta visión justifica, además, las desigualdades -claramente perjudiciales para las mujeres- que se producen en un mundo de ficción supuestamente igualitario.

Imagen: promocional de Maurcio Colmenero, el personaje machista de la serie de televisión 'Aída'

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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