La utopía posfeminista de Broad City

Broad City es una serie de Comedy Central que muestra la épica amistad entre Abbi e Ilana, dos chicas de Nueva York basadas en las propias creadoras e intérpretes de la serie: Abbi Jacobson e Ilana Glazer. Broad City nació como una webserie producida de forma independiente que llamó la atención de Amy Poehler, quién decidió convertirse en productora ejecutiva de su adaptación en televisión.

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Abbi espera que trabajar limpiando un gimnasio le permita algún día alcanzar su sueño de ser entrenadora personal, pero falla estrepitosamente en cada oportunidad que se le ofrece. Ilana mantiene milagrosamente su empleo como comercial de una startup, pese a pasar horas durmiendo sobre la taza del váter y atormentar a los compañeros de trabajo. Para las chicas el fracaso va más allá de lo laboral y ninguna de las dos parece tener el menor control sobre la vida adulta. Aún así, la serie tiene un tono optimista y valora más el camino que el destino: las chicas superan juntas cada obstáculo que se les presenta sin preocuparse por el rumbo por el que sus aventuras las llevan. Nueva York se convierte en un escenario fantástico donde el slapstick más surrealista se entremezcla con la realidad. En el primer capítulo de la tercera temporada, la última en emitirse, Ilana coloca la pesada cadena de hierro de su bicicleta alrededor de su cintura y pierde la llave, lo que lleva a una serie de gags físicos ejecutados de forma extraordinaria: desde ser arrastrada por un camión hasta quedar enganchada a unos testículos gigantes magnetizados en una galería de arte contemporáneo, todo ello como respuesta literal al despotrique de Ilana sobre cómo las mujeres sufren el peso de las cadenas del patriarcado.

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Broad City va más allá de la comedia para convertirse en un reflejo de las complejidades de la vida del millennial posgraduación, dedicada a empleos decepcionantes y mal pagados, arrastrando deudas, perdiendo el interés en aparentar llevar una vida perfecta cuando la realidad es diferente. La serie es un guantazo en la cara al lifestyle artificial de blogueros e instragramers que fabrican estándares imposibles para el resto de mortales, que no viven por y para idealizar sus experiencias vitales. La tercera temporada abre con un montaje a pantalla partida de la vida de Ilana y Abbi en sus respectivos baños, al ritmo de Let ‘Em Say de Lizzo & Caroline Smith (“que digan lo que quieran / pensarán lo que piensen / y me encanta / y debería encantarte a ti también"). En el baño se depilan, sufren los estragos de la regla, Abbi lee la biografía de Hillary Clinton mientras Ilana recibe sexo oral. Una de ellas besa un test de embarazo negativo, la otra intenta alisarse el vello púbico. Devoran cada una su mitad de una caja de bombones en forma de corazón. La serie se mantiene realista pese a la hiperbolización que requiere el formato sit-com, principalmente por la naturalidad de sus personajes y la intimidad de su relación, basada en la amistad real de sus creadoras.

La amistad entre Abbi e Ilana es la esencia de la serie. Resulta interesante cómo se trata de una relación libre de conflictos, ya que la prioridad para ambas es mantenerse unidas frente a los obstáculos que les lanza la vida. La representación de la amistad entre mujeres es de por sí poco común en televisión, y Broad City va un paso más allá comprendiendo que el drama no tiene lugar en una relación de amistad genuina y compleja como la de las protagonistas. Ilana y Abbi tienen una dinámica única, pero a la vez universal: se escriben mensajes constantemente, hablan por Skype a todas horas (incluso mientras Ilana se acuesta con su pareja), y apoyan y justifican cada decisión de la otra por estúpida que sea: Abbi carga con Ilana en brazos después de que ésta se harte de comer marisco pese a saber que es alérgica, e Ilana esconde bajo su camiseta las deposiciones de Abbi cuando deja de funcionar la cadena del baño y teme que el chico que le gusta se encuentre el panorama.

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El elemento escatológico está sin duda presente en la serie, que insiste en ver la naturalidad de los cuerpos como algo ordinario y cómico en lugar de esconderlo o pintarlo de glamour. No sólo hablan abiertamente de sus cuerpos y su sexualidad, sino que dedican capítulos enteros a ello. El principal conflicto de uno de los episodios de su última temporada ocurre cuando a Abbi le baja la regla durante un vuelo y no dispone de su maleta, porque la aerolínea la ha obligado a facturarla por falta de espacio. Tanto ella como Ilana revolucionan al pasaje del avión en busca de un tampón para Abbi, en una trama que no sólo resulta hilarante, sino que también reflexiona sobre el tabú del tema tanto en la televisión -Abbi charla con una mujer sobre lo poco que se habla en la cultura popular sobre la menopausia- como en la sociedad -ambas discuten sobre lo injusto que es para las mujeres tener que pagar por los tampones-.

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Broad City se plantea así como una utopía posfeminista en la que las mujeres (y los hombres) son libres de hablar con confianza sobre sus cuerpos y utilizarlos a su parecer sin avergonzarse en ningún momento, encontrando apoyo en otras mujeres y disfrutando de la vida por muy poco que se parezca al lifestyle que marca la Cosmopolitan.

Imagen principal y adjuntas al texto: Comedy Central

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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