Hermione Granger y los Pulitzer

La edición de este año de los Pulitzer ha premiado, en categorías individuales de periodismo, a seis hombres y seis mujeres. El veredicto contrasta con el de la edición de 2014, en la que se premió a una mujer a título individual. La cifra de este año –similar a la de 2010– podría considerarse desproporcionada, teniendo en cuenta que las mujeres representan el 36% del personal en las redacciones estadounidenses. Podemos pensar que el resultado es fruto de la casualidad, o bien considerarlo como un ejemplo de igualdad de género. No obstante, los datos indican que es más complejo.

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Missouri y la Universidad de Hong Kong, desde el 1917 hasta el 1991 las ganadoras de los premios Pulitzer tenían más formación que sus colegas, procedían de grandes áreas urbanas, trabajaban para un medio de prestigio y solían formar parte de un equipo. Es decir, según los investigadores, tenían que disponer de “más recursos” que sus compañeros para tener el mismo éxito. Además, tenían más posibilidades de ser premiadas que ellos por trabajos de investigación o reporterismo local. El estudio muestra también una evolución positiva en el número de galardonadas: en los treinta primeros años sólo se premiaron dos mujeres. A partir de 1991 y hasta 2010, las diferencias entre los y las ganadoras se reducen y, de hecho, los hombres tienen más posibilidades de ganar si son parte de un equipo. No obstante, el porcentaje de galardonadas se sitúa alrededor del 27%, por debajo de la media de mujeres en las redacciones.

Para alcanzar el reconocimiento profesional, que es, en definitiva, lo que otorgan los Pulitzer, el trabajo de un candidato o candidata es valorado por terceros, a menudo en base a criterios subjetivos. Éstos, a su vez, pueden estar influenciados por estereotipos.

La revista Science publicó a principios de este año un estudio que indicaba que las mujeres están subrepresentadas en campos académicos donde se valora la brillantez y la genialidad por encima del trabajo y la dedicación, como las matemáticas, la física o la filosofía. La investigación también trata cómo la genialidad y el talento innato suelen asociarse a los hombres, mientras que las mujeres suelen ser representadas en la cultura en papeles como los de Hermione Granger (Harry Potter), cuyos logros son fruto de “largas horas de estudio minucioso”. Al otro lado están personajes como el doctor House, capaces de resolver los casos más complejos con un golpe de inspiración.

La investigación de las universidades de Missouri y Hong Kong sobre los Pulitzer concluye en 2010, pero el medio digital Five Thirty Eight ha tomado el relevo hasta la actualidad. Según sus datos, las mujeres tienen más posibilidades que antes de ganar por trabajos a nivel nacional y siguen teniendo muy buenas expectativas en la categoría de investigación en profundidad. No obstante, y a la vista de los resultados en estos cinco últimos años, el medio recomienda a las periodistas que sigan siendo más aplicadas en sus estudios que los hombres. A falta de una muestra más grande en el tiempo, parece ser que aún sale más a cuenta ser una Hermione Granger que una Sherlock Holmes.

El artículo también se ha publicado en El Periódico de Catalunya.

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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