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El viaje de la heroína: de amante de Capitán América a Agente Carter

La Agente Carter es una heroína con un origen interesante: nada más y nada menos que la muerte de uno de los héroes más famosos de la Historia. En 1946, Capitán América es dado por desaparecido trágicamente y Peggy Carter, narrativamente poco más que su interés romántico, sigue trabajando con los aliados en la SSR para derrotar a HYDRA. El capítulo piloto de Agent Carter, convenientemente titulado “Now is not the end” (Ahora no es el final), comienza recordándonos la muerte de Steve Rogers, pero rápidamente centra la atención en Peggy y en su día a día como Agente Carter. Con un montaje musical al ritmo del jazz de los 40, la vemos prepararse el té, pegar tiros, plancharse las camisas y dar patadas y puñetazos. El tono de la serie se capta bien rápido, así como el punto crítico cuando su compañera de piso llega quejándose del despido de remachadoras (nada más y nada menos) para reincorporar a los hombres que retornan de la guerra. Las referencias no sólo al feminismo de los años 40 sino también a la realidad problemática que ocultaba son claras desde el primer minuto de la serie. 

Feminidad y heroicidad

El ejercicio sociocultural de construcción de la feminidad en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial fue complejo y ha sido profundamente analizado. De forma breve, la exaltación de la feminidad tradicional se utilizó como herramienta para recuperar los puestos de trabajo que habían ocupado las mujeres mientras los hombres luchaban en el frente. La radio, la publicidad y las revistas cumplían una función clara: devolver a la mujer a la domesticidad, al cuidado de la familia y la cocina. Si bien estratégicamente funcionó, el precio a pagar por las mujeres fue espeluznante.

Agent Carter refleja los estereotipos sociales del contexto que representa, pero los trata de forma crítica e incluso irónica. Estéticamente, Peggy se conforma sin duda a los estándares de feminidad de la época: viste faldas y tacones, el pelo perfectamente recogido y un tono muy concreto de pintalabios rojo. Ése es el papel que interpreta, de la misma manera que pretende trabajar como teleoperadora cuando en realidad es una de las agentes más importantes de su unidad… o al menos lo fue durante la guerra. La que fue en su momento esencial en la lucha contra HYDRA queda relegada en tiempos de paz a poco más que una secretaria. La serie refleja con ironía el dañino papel que tuvieron los medios en el proceso de rebajar las aspiraciones femeninas: Peggy Carter es representada por ellos como la amante de Capitán América, ridiculizándola y menospreciando sus heroicos logros como miembro de las fuerzas aéreas británicas y la SSR.

La primera vengadora

Llegados a este punto, es necesario echar la vista atrás y, revisando Capitán América: El Primer Vengador, analizar cuál fue realmente el papel de Carter en la película en la que hizo su primera aparición. Si bien narrativamente el personaje actúa como interés romántico y catalizador del viaje del héroe, subtextualmente desprende una fuerza increíble que nos obliga a ver que Peggy es mucho más que la amante de Capitán América. Sin duda, gran mérito de ello recae sobre la interpretación de Hayley Atwell, que dota de profundidad a un personaje que podría haber resultado mucho más plano. Muchos afirman, con argumentos sólidos, que ella merecía convertirse en súper soldado tanto como Steve Rogers. Aun así, no deja de ser problemático que la película no le dé la oportunidad de demostrar esta fuerza, y para ello existe la serie. Mientras sus compañeros la mandan a ordenar archivos o preparar cafés, microagresiones totalmente realistas, la Agente Carter busca sus propias batallas para demostrar su valía como espía.

Es digno de mención el particular estilo de Carter en las escenas de lucha, alejado de los que estamos acostumbrados a ver en los personajes femeninos de Marvel. Peggy básicamente utiliza cualquier objeto que tenga a mano para dar golpes a diestro y siniestro hasta salirse con la suya. Las heroínas fílmicas normalmente hacen uso de las artes marciales, con piruetas estéticamente trabajadas que son siempre artificiales, producto de un intenso entrenamiento y visto como algo excepcional (el ejemplo más claro es la Viuda Negra, pero también lo vemos en Agentes de SHIELD). Sin duda, como militar, la Agente Carter tiene formación en la lucha cuerpo a cuerpo, pero es un tipo de lucha bruta y nada ornamentada (lo cual tiene sentido considerando que sería difícil hacer piruetas en una falda de tubo). Es precisamente su apariencia clásicamente femenina lo que baja la guardia y las expectativas tanto de sus compañeros como de sus enemigos, que acaban arrepintiéndose de haberla menospreciado.

Héroes y heroínas nunca viajan solos

Todo viaje del héroe pasa necesariamente por el interés romántico. Joseph Campbell, en su análisis de la construcción de la figura del héroe, considera su descubrimiento como una etapa clave del proceso. También lo es el momento en el cual el héroe afronta la tentación de abandonar la lucha por la mujer en cuestión. Es éste el papel que juega Peggy Carter en la historia de Steve Rogers, por eso resulta interesante ver cómo se desarrolla, a partir de su muerte, el viaje de Peggy como heroína.

Pese a que podría atribuírsele a Carter un interés romántico que dificultara su dedicación a luchar por el bien, la serie lo resuelve de diferente manera: desarrollando relaciones de amistad. Resulta especialmente satisfactorio ver cómo se construye el personaje de Jarvis, sidekick de Carter, en un rol de confesor y apoyo emocional típicamente femenino. Pero es Angie, la camarera del café que frecuenta Peggy, la que cumple el papel atribuido tradicionalmente al interés romántico. Tras la muerte de Steve y seguramente tantos otros, Peggy se niega a involucrarse en relaciones que puedan poner en peligro a sus seres queridos (al más puro estilo del héroe americano). Aun así, Angie y Peggy crean lazos profundos encontrando apoyo mutuo en un entorno opresor: tanto menosprecian a una en el café como a la otra en los servicios secretos. Finalmente, como todo héroe, la Agente Carter aprende la lección que tiempo atrás Bucky Barnes le enseñó a Capitán América: la necesidad de contar con otros en su causa, incluso si ello supone ponerles en peligro. Con ello, Peggy está lista para avanzar en su propio camino, a codazos si fuera necesario.

Imagen principal: promocional Marvel.


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Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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