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El feminismo de Gilmore Girls: ¿relevante en 2016?

Casi una década después de su desenlace, Netflix ha anunciado que recupera Gilmore Girls para producir cuatro capítulos más de 90 minutos cada uno. Una noticia sorprendente pero comprensible conociendo la implicación de los seguidores de la serie en internet, quienes llevaban reclamando desde 2007 que no se cerraran para siempre las puertas de Stars Hollow. Al fin lo han conseguido: la producción está en marcha y los sets que recrean el pueblo en el que tiene lugar la serie, reconstruidos al detalle.

Gilmore Girls, estrenada en el año 2000 en la WB norteamericana, toma como fundamento las relaciones entre mujeres para construir una historia cálida, divertida y acogedora a partir de sus personajes principales, una madre soltera y su hija adolescente. Lorelai, la madre, se distanció de la vida burguesa de sus padres cuando se quedó embarazada a los 16 años y decidió, en contra de toda norma moral de su familia, no casarse. Crió a su hija Rory en el hostal donde la acogieron y le ofrecieron trabajo, y poco a poco fue labrándose una ambiciosa carrera profesional llegando a dirigir el mismo hostal. Stars Hollow acoge a Lorelai sin juzgar sus decisiones y sus vecinos la ayudan a criar a Rory, que crece como una niña extraordinariamente inteligente, amante de los libros y que aspira a ser como Christiane Amanpour.

La experiencia femenina como protagonista

La serie resulta relevante por un motivo principal: Amy Sherman-Palladino, su creadora, eleva la exploración de las relaciones entre mujeres al primer plano, con personajes femeninos muy diversos, pero todos ellos complejos. Las mujeres de Stars Hollow están unidas por sólidos vínculos y se fortalecen entre sí, y la serie presenta su ambición y su inteligencia como sus cualidades más importantes. Más allá de Lorelai y Rory hay muchos otros personajes femeninos increíblemente construidos y del todo entrañables.

Emily, la madre de Lorelai, juega un papel vital en la serie. Pese a la enemistad y continua confrontación con su hija, no es presentada en absoluto como la villana de la historia, sino como una mujer fruto de su época y su experiencia, que lentamente va abriéndose a su hija y haciéndose querer por los espectadores. Sookie, interpretada por la entonces desconocida Melissa McCarthy, es la mejor amiga de Lorelai. De nuevo, se trata de una mujer inteligente, ambiciosa y querida, pero hay un aspecto de su personaje que a día de hoy sigue siendo revolucionario, y es que se trata de un personaje con sobrepeso que no cae en el tan común papel del side-kick ridiculizado bajo la excusa de la comedia fácil. De hecho, la serie nunca hace referencia a ello y presenta muchas otras mujeres con cuerpos no convencionales para la televisión (como Babette, la vecina de Lorelai y Rory, o Miss Patty, la directora del centro de danza del pueblo).

Uno de los personajes más queridos es Paris Geller, compañera de clase de Rory, quién comienza empeñada en ser la archienemiga de Rory pero acaba convirtiéndose en una de sus mejores amigas. La relación entre ellas es de lo más interesante de la serie, ya que en lugar de luchar por la atención de un chico como es tan común en las representaciones de mujeres adolescentes, su confrontación es en base a su competencia por los éxitos académicos (Paris se siente amenazada cuando Rory llega a su colegio y pone en duda su posición como primera de la clase). De hecho, las aspiraciones académicas y profesionales de las mujeres son siempre antepuestas a los asuntos románticos. Obviamente, no todos los personajes son femeninos, y los masculinos son construidos con el mismo cariño y esmero. Luke, por ejemplo, es uno de los mejores amigos (e interés romántico) de Lorelai. Dueño de la cafetería del pueblo, Luke se convierte en el proveedor principal de alimento para madre e hija, que no tienen tiempo ni interés para cocinar. Contrasta su apariencia ermitaña y su carácter terco con la devoción con la que cuida de Lorelai y Rory.

Una década después...

Cierto es que la televisión ha evolucionado durante la última década y, afortunadamente, existen otras producciones que cuidan de la misma manera a sus personajes femeninos, pero si contextualizamos Gilmore Girls en el año 2000, resulta extraordinario el simple hecho de que llegara a estrenarse y aguantara siete temporadas en antena. No hay que ir más allá del piloto de la serie para escuchar la palabra “feminismo”, que de forma ridícula aún hoy en día parece maldita. Rory le cuenta a un compañero como su madre le puso su mismo nombre (Lorelai, del cual ‘Rory’ es diminutivo): “Cuando me tuvo pensó que los hombres a menudo ponen sus nombres a sus hijos y ¿por qué no iban a hacer lo mismo las mujeres? Dice que su feminismo venció.” Pese a ser un simple comentario en clave de humor, define perfectamente a los personajes y el tono de la serie. Los chicos del podcast Gilmore Guys señalan en relación al episodio piloto como éste no pasa el test de Bechdel “inverso”, es decir, no cuenta con dos personajes masculinos que hablen entre sí. Obviamente estos aspectos de la serie no la convierten sin lugar a debate en un producto feminista, pero ciertamente sí que resulta revolucionaria en su contexto y precisamente por ello se ha convertido en una serie absolutamente adorada por sus fans, que la han mantenido a flote durante una década y finalmente han conseguido salvarla.

Pero, ¿sigue siendo relevante, una década después, el feminismo de Gilmore Girls? La serie, adorada por internet, ha envejecido bien, pero ello no significa que no haya posibilidades inmensas de progreso, y es que si bien la serie trata fantásticamente a sus personajes femeninos, no presenta prácticamente diversidad racial (las excepciones son Michel, recepcionista del hostal de Lorelai, y la familia coreana de Lane, la mejor amiga de Rory) ni sexual (Amy Sherman-Palladino originalmente escribió a Sookie como mujer lesbiana, pero no consiguió que los productores la aceptaran). Por otro lado, resulta problemática la representación de Lorelai como madre soltera. Si bien ciertamente carga con la responsabilidad de mantener económicamente a su familia y sin duda pasó por momentos complicados para conseguirlo, cuenta siempre con el colchón de seguridad que supone la fortuna de sus padres, a la que acude para pagar el colegio privado y la universidad de Rory. Tristemente, la situación real de muchas madres solteras es muy diferente a la de Lorelai, quién, gracias a sus vecinos del casi utópico Stars Hollow y sus padres, nunca pasa realmente por estragos económicos.

La buena noticia, más allá del propio revival, es que en una plataforma como Netflix las posibilidades de avance en estos aspectos sin duda existen, como se ha demostrado con otras producciones propias. Cabe esperar la misma mirada crítica por parte de Sherman-Palladino, que en su día consiguió crear una serie tan revolucionaria como venerada, y se ganó la confianza ciega de sus fans.

 

Imagen principal: promocional de WB.


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Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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