Cuando las mujeres dominaban el cine

“No hay nada conectado con la producción de una película que una mujer no pueda hacer con la misma facilidad que un hombre, y no hay ninguna razón por la que ellas no puedan dominar cualquier aspecto técnico de este arte.”

- Alice Guy-Blaché, The Moving Picture World, 11 de Julio de 1914.

Hace un siglo, el cine era femenino

En 1920, el Ladies’ Home Journal preveía que, en cinco años, “la influencia femenina llegaría al 50% en Studio Land”. No era ninguna locura: a principios de siglo, las mujeres eran presentes en la mayoría de ámbitos de la producción profesional de cine en Estados Unidos. En julio de 1916 se podía leer en la revista Moving Picture Weekly como “cualquier posición que haya sido ocupada por un hombre en la nueva industria, es ocupada ahora por una mujer” [i].

Y es que durante las primeras décadas del siglo XX, la industria del cine ofreció a las mujeres oportunidades que les eran imposibles en otros circuitos. No sólo las actrices estrella como Mary Pickford o Gloria Swanson tenían los sueldos más altos del mundo, sino que detrás de las cámaras se les ofrecía todo tipo de oportunidades, desde el guión hasta la edición. La explicación es sencilla: las mujeres tenían poder en los altos cargos de las compañías productoras. Un estudio de Jane Gaines demostró cómo, durante siete años (del 1916 al 1923), había más compañías dirigidas por mujeres que por hombres. Esto convirtió el cine en la industria donde las mujeres tenían más poder, llegando incluso a ser considerada una “epidemia” por los críticos de la época en la revista Photoplay[ii]. Con ellas al frente, era fácil concebir una película que fuera escrita, producida, dirigida, editada, distribuida, exhibida e incluso censurada por mujeres profesionales.

Les directores i productores Mary Pickford i Frances Marion.

Las directoras y productoras Mary Pickford y Frances Marion. Imagen: www.wfhi.org

Éste no fue un fenómeno exclusivo de Estados Unidos, puesto que en la época aparecieron directoras notables alrededor del mundo: Lotte Reiniger en Alemania, Elvita Notari en Italia, Lottie Lytell en Australia, Adriana y Dolores Ehlers en México, Germaine Dulac en Francia... Y todo esto sin tener en cuenta los casos, muy comunes, en que tomaban nombres masculinos para tenerlo más fácil (Bertha Muzzy Sinclair como B. M. Bower, Eve Unsell como E. M. Unsell, Clara S. Beranger como Charles S. Beranger...) o incluso se apropiaban del nombre de sus maridos, con quienes a menudo trabajaban. Aún así tenemos constancia de cómo, entre 1911 y 1925, la mitad de las películas registradas en los EEUU habían sido guionizadas por mujeres[iii].
La entrada de las mujeres a la industria fílmica se dio por dos motivos principales. En primer lugar, el increíble aumento de la demanda de cine que se dio a principios de siglo, que, coincidiendo unos años después con la Primera Guerra Mundial, abrió muchas puertas a mujeres que ya trabajaban en la industria como secretarias, ayudantes, actrices o editoras (la edición, por la precisión y el trabajo manual que requería, era vista como un trabajo femenino devaluado – como la costura). El segundo motivo tiene que ver con las batallas que se iniciaron entre exhibidores y distribuidores que veían como su industria iba al alza. Al crear nuevas compañías exhibidoras deshaciendo los monopolios de la época, nacían oportunidades de financiación para productoras independientes, a menudo dirigidas por mujeres. Son ejemplo los films de Norma Talmadge o Anita Stewart.

blanche

Blanche Sewell, editora de films de los años 20. Imagen: Women Film Pioneers Project (Columbia University)

También hay que tener en cuenta que, ya en los años 20, la producción de cine no estaba limitada a los profesionales, y era común la grabación de películas amateur para proyectar en centros comunitarios, iglesias y escuelas. Esta posibilidad abrió las puertas del cine a la comunidad afroamericana de Estados Unidos, que no tenía acceso a la industria canónica. Eloyce Patrick King Gist es un buen ejemplo. En los años 30, ella y su marido dirigieron películas low cost con actores negros no profesionales, y siempre críticas, con el objetivo de exhibirlas para comunidades afroamericanas. El material original, en 16mm, fue tan reutilizado y reproyectado en la época que ha resultado casi imposible recuperarlo.

Borradas de la historia

Los libros de historia del cine, las clases de las facultades y los documentales sobre los orígenes del medio obvian estos nombres y la importancia que tuvieron las mujeres en el desarrollo de la industria. No hace falta decir que, considerando el hecho de que eran mujeres, no sorprende ya a nadie que se borraran de la historia. Aún así, si tenemos que buscar culpables, Terry Ramsaye es uno de los nombres a señalar.

En 1920, la revista Photoplay le encargó una serie de artículos documentando el crecimiento de la industria cinematográfica durante sus primeros años. Los artículos se acabaron publicando como un volumen de 900 páginas en 1926, y a pesar de que Ramsaye afirmaba ser un simple documentalista independiente, el prefacio a la primera edición fue escrito nada más y nada menos por Thomas Alva Edison. Ramsaye escribió una historia del cine focalizada en Edison y su competencia con otras compañías dominantes en los Estados Unidos, como Biograph. En una época en que la historia se narraba a partir de los grandes hitos de los grandes hombres, no había lugar para las mujeres que ayudaron a construirla. El ejemplo más claro es la omisión de Alice Guy-Blaché, probablemente la mujer más importante de la historia del cine.

 

Alice Guy-Blaché, dirigint My Madonna (Solax, 1915). Imatge:

Alice Guy-Blaché, dirigiendo My Madonna (Solax, 1915). Imagen: Women Film Pioneers Project (Columbia University)

 

Alice Guy-Blaché no sólo es considerada la primera mujer directora de cine de la historia, puesto que también tiene el crédito de haber creado el primer film de ficción: La Feé aux Choux, en 1896. Este corto, donde vemos un hada haciendo aparecer bebés de detrás de coles, ni siquiera es mencionado en la mayoría de historias del cine. Guy-Blaché lo exhibió tan sólo unos meses después de las famosas proyecciones de los Lumière en París, pero al contrario que éstas, es un film con guión, escenografía, actores y fantasía, en una época en que las películas eran simples demostraciones técnicas con la única intención de vender cámaras. La directora, que empezó como secretaria de Léon Gaumont, dirigió la Gaumont Film Company durante 10 años y creó después su propio estudio, Solax, donde investigó nuevas técnicas tanto narrativas cómo formales, como la pantalla partida, la doble exposición o incluso el sonido ligado al film, décadas antes de la primera película considerada sonora.
Cuando el cine evolucionó y los films de larga duración tomaron protagonismo, Guy-Blaché se adaptó rápidamente creando una nueva compañía, Blaché Feature Films. Junto con la directora Helen Gardner, produjeron y dirigieron películas de larga duración años antes de que D. W. Griffith se llevara todo el mérito, e incluso viajaron a México al 1914 a grabar un film sobre la revolución. Poco después la compañía cerró, pero Blaché continuó dirigiendo películas hasta el 1922, cuando se retiró a Francia con sus hijos.
La relación entre Alice Guy-Blaché y Lois Weber, la reconocida directora norteamericana, funciona también como explicación del protagonismo de las mujeres en esta etapa pre-Hollywood. Weber empezó trabajando como actriz para Blaché en 1908, pero su talento tanto delante cómo detrás de la cámara le permitió ir ganando responsabilidades de la mano de Blaché. Weber escribía, dirigía, diseñaba sets e incluso editaba películas. Es recordada sobre todo por su uso del cine como crítica social: en 1917 dirigió un film sobre medios anticonceptivos, The Hand That Rocks the Cradle.

 

De peu: Leah Baird, Flora Finch, Ann Brody, Anne Shaeffer, i Anita Stewart; Assegudes: Mabel Normand, Norma and Constance Talmadge, Florence Turner.

Encuentro de profesionales del cine en los años 20. De pie: Leah Baird, Flora Finch, Ann Brody, Anne Shaeffer, y Anita Stewart; Sentadas: Mabel Normand, Norma y Constance Talmadge, Florence Turner. Imagen: Women Film Pioneers Project (Columbia University)

 

En los años 20, las cineastas empezaron a elaborar redes de contactos profesionales para facilitar el acceso otras mujeres a la industria. Sabemos que Beatrice deMille ayudó a Marguerite Bertsch a establecerse como guionista en Nueva York, y Frances Marion favoreció a Marie Dresslerand y Lorna Moon poniendo su carrera profesional en riesgo[iv]. Los encuentros, a los que la prensa del momento se refería despectivamente como "fiestas de niñas", eran más bien sesiones de lo que hoy en día conocemos como networking, donde mujeres que ya tenían poder dentro de la industria se ofrecían a ayudar a otras que querían iniciarse.

Hace un siglo, no se ponía nunca en entredicho la capacidad de las mujeres para dirigir películas, pero poco a poco esto fue cambiando, y los mecanismos patriarcales fueron borrando de la historia estos nombres. Así, en un presente en que sólo un 7% de las directoras de los grandes estudios son mujeres, cabe recordar las palabras de Alice Guy-Blaché: “No sólo es la mujer tan capaz de dirigir una película como el hombre, sino que, en muchas circunstancias, tiene una ventaja distintiva sobre él por su propia naturaleza y porque muchos de los conocimientos necesarios para explicar una historia y para crear un escenario están absolutamente presentes en ella.” The Moving Picture World, 11 de Julio de 1914.

 


 

Imagen principal: Mary Pickford con su cámara. Wikimedia Commons.

[i] Mlle. Chic, “The Dual Personality of Cleo Madison” Moving Picture Weekly, 01/07/1916, pág. 24.

[ii] Photoplay, Mayo de 1917. [Se puede consultar online.]

[iii] Beauchamp, Cari, “Without Lying Down: Frances Marion and the Powerful Women of Early Hollywood”. University of California Press, 1998.

[iv] Idem.


T'agrada la nostra feina?

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR