Cine tróspido| ‘Rurouni Kenshin: New Kyoto Arc’ (2011-2012)

Si ayer hablábamos de las maravillas del manga y el anime de Rurouni Kenshin, que explicaban las aventuras de un samurái durante la era que llevó Japón del feudalismo a una sociedad industrial, la Meiji (1868-1912), hoy hablaremos de uno de los productos del universo Kenshin que no hay que ver. Hasta el punto de que si hacemos como la versión con actores reales de Bola de Dragón y pretendemos que no existe, nuestra vida será más feliz.

Los años 2011 y 2012 vieron la luz, respectivamente, la primera y segunda parte de la nueva versión del Arco de Kyoto. La duración ya no auguraba nada bueno: si en el manga el arco ocupa un centenar de actos, y en el anime dura más de veinte capítulos de veinte minutos, la nueva versión se pulía el arco en hora y media. Y, para sorpresa de nadie, lo hizo eliminando todos los elementos que hacían atractivo el arco original.

171001_CT2

Si os gustaba la idea que el enfrentamiento entre el protagonista, Kenshin Himura, y el antagonista, Makoto Shishio, simbolizara dos maneras diferentes de entender la sociedad japonesa del siglo XIX, bien, este anime no es para vosotros, porque el hecho de que el final sea diferente al original destiñe este trasfondo. Que el nuevo anime estuviera narrado desde el punto de vista de Misao Makimachi, aliada de Kenshin, podría parecer un hecho novedoso, pero no tiene sentido, porque en muchas escenas ella ni aparece ni tiene porqué saberlas, pero, además, porque la gracia del arco era, en buena parte, explorar la psicología de todos aquellos personajes que participaron en la guerra civil japonesa que desembocó en la era Meiji.

17010_CT1

Si, como yo, os gustaban mil los Juppon-Gatana, los guerreros que acompañaban el malo, por su frikismo y porque ayudaban a entender que la era Meji fue de todo menos gloriosa, este anime tampoco es para vosotros. La mitad no aparecen y de los que quedan, como Anji, Usui, Fuji, Chou y Sojiro, no se entiende mucho por qué hacen lo que hacen. Y mira que la serie lo intenta, ofreciéndonos más momentos de la vida privada de estos personajes. Pero ni así. Yumi lo volverá a explicar en un minuto absolutamente forzado que no tiene nada que ver con nada de lo que pasa, justo antes de que los guionistas se carguen la parte final del arco porque mira, homenaje a los 15 años de la serie.

171010_CT3

Es cierto que el poco peso de los Juppon-Gatana hace que Yumi Komagata, la amante de Shishio, tenga un peso más activo en la trama, pero perdemos las luchas de Misao y Kaoru contra los otros guerreros aliados de Shishio. Ah, si os gustaba la relación entre Shishio y Yumi, porque, entre otras cosas, era la más sex-positive de la serie, preparaos para ver una escena de sexo entre los dos totalmente gratuita que sólo sirve para introducir un personaje que, para variar, mola más cómo se introduce en el manga y en el anime, y para hacernos coger manía a la pareja en cuestión.

Si por un momento habéis pensado que la falta de profundidad del anime permitiría que las batallas lucieran todavía más, siento decepcionaros, pero son más cortas y, oh qué cosas, han eliminado las más espectaculares. Así que nada. Rurouni Kenshin: New Kyoto Arc es una serie tróspida porque –tal como demuestra su animación– pretende ser algo, un homenaje a una gran serie, pero acaba no siendo nada, precisamente porque se olvida de aquello que hizo que la serie mereciera ser homenajeada tiempo después.

Todas las imágenes, incluida la de la portada, son fotogramas de la película.


T'agrada la nostra feina?

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR