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Ciencia ficción, hombres blancos y perritos tristes: la historia de los Premios Hugo

Desde hace tres años, el veredicto de los Hugo Awards, uno de los premios de ciencia ficción y novela fantástica más importantes del mundo, se han convertido en la cruzada de un grupo de autores -algunos conocidos por sus declaraciones misóginas y homófobas- para preservar de la corrección política lo que ellos consideran la esencia del género.

¿Qué son los Hugo?

La primera edición de los Premios Hugo se celebró en 1953 en el marco de la XI Convención Mundial de Ciencia Ficción (Worldcon). Llamados Science Fiction Achievement Awards (Premios a los Méritos en la Ciencia Ficción) hasta el 1992, pasaron a llamarse Hugo en honor a Hugo Gernsback, fundador de la revista Amazing Stories (Historias Increíbles). El certamen ha premiado obras de autores como George R.R. Martin, Isaac Asimov o Ursula K. Le Guin. Además de galardones para novelas o relatos cortos, también los hay para películas, novelas gráficas o fanzines.

Lo más controvertido de los Hugo es el sistema de votación. Las personas que pueden votar tienen que ser miembros de la Sociedad Mundial de Ciencia Ficción, una condición que se obtiene o bien asistiendo a la Worldcon o bien pagando una tasa que da derecho a voto (supporting membership). Cada miembro propone cinco finalistas por categoría, de modo que los más populares terminan en una lista final de donde se tendrán que escoger las obras ganadoras.

El objetivo del sistema es que los Hugo sean un reflejo de los gustos populares. Con el paso de los años, los premios han tenido cada vez más en cuenta obras hechas por mujeres, personas del colectivo LGTBI o pertenecientes a “minorías raciales”, así como temáticas que aportan nuevos enfoques y puntos de vista al género de la ciencia ficción y la fantasía. El palmarés del año pasado es un ejemplo de ello.

El ataque de los cachorros

La ampliación de la diversidad de autores, autoras y obras reconocidas no ha gustado a algunos escritores de ciencia ficción, que acusan el certamen de haber dejado de lado la calidad en la valoración de las obras y haberse convertido en un premio reivindicativo de acción política.

Es el caso de los Sad Puppies (Perritos tristes) y los Rabid Puppies (Perritos rabiosos). El impulsor de los Sad Puppies es Larry Correia, contable, expropietario de una tienda de armas y miembro de la Asociación Nacional del Rifle reconvertido en novelista. Desde el año pasado, otro miembro activo es el escritor y militar Brad Torgersen. Correia y Torgersen han declarado en múltiples ocasiones que su objetivo es que la ciencia ficción deje de ser moralizante y vuelva a ser divertida. Según su punto de vista, los Hugo se han vuelto unos premios “snob y exclusivos” que con frecuencia ignoran libros populares escritos por conservadores.

Tras los Rabid Puppies está Theodore Beale, alias Vox Day. A demás de escritor, Beale es diseñador de videojuegos, editor y músico. Se ha declarado en contra de la homosexualidad, la diversidad racial y se ha mostrado partidario de retirar el derecho de voto a las mujeres, porque asegura que valoran la seguridad por encima de la libertad y se las puede engañar fácilmente.  Además, ha participado en otras polémicas, como el Gamergate.

A pesar de que los puppies no son un grupo muy numeroso, su actividad en la red tuvo un gran impacto en la lista de finalistas de la edición de este año de los Hugo, que ha vuelto a estar repleta de autores mayoritariamente masculinos y mayoritariamente blancos.

Para conseguirlo, los puppies se han aprovechado del sistema de votación de los premios, fácil de manipular debido a la participación en las votaciones y la cantidad de oferta disponible. Tanto los sad como los rabid puppies publicaron, respectivamente, una lista con candidatos y candidatas a finalistas, e hicieron campaña para que los fans las votaran. Entre los candidatos propuestos, destaca John C. Wright, famoso por sus opiniones homófobas.

Reacciones contrarias a los puppies

Aunque no han hecho nada ilegal –muchos autores han hecho campaña por una nominación a lo largo de la historia de los premios–, para muchos lectores y lectoras de ciencia ficción y novela fantástica la gravedad de las acciones de los puppies yace en que quieren excluir del reconocimiento popular personas con orígenes y puntos de vista variados.

Incluso el autor de Juego de Tronos, George R.R. Martin –que se ha mirado la polémica desde la equidistancia–, escribió en su blog que estaba en contra de la estrategia seguida por los puppies: “Si los Sad Puppies quieren fundar su propio premio… a la mejor ciencia ficción conservadora, a la mejor space opera, a la mejor ciencia ficción militar o a la mejor ciencia ficción chapada a la antigua… lo que sea que pretendan… no creo que nadie se oponga. Yo no lo haría. Pero me parece que no es lo que están haciendo, sino que lo que quieren es convertir los Hugo en sus propios premios”.

En otra entrada en el blog, Martin recomendaba a los votantes de los premios que leyeran con atención los finalistas de cada categoría, escogieran qué opción era la que más les gustaba dejando polémicas al margen –al contrario de los grupos que promovían no votar ningún autor o autora propuesto por los puppies–y, si así no creían, votar la opción de no otorgar el premio a ninguno de los candidatos, una opción defendida por muchos fans en aquellas categorías en las que todos los finalistas eran de las listas puppies.

El veredicto final

Como resultado de la polémica, un total de 6.000 personas –2.400 más que en el año anterior– han votado los ganadores y ganadoras de la edición de los Premios Hugo 2015. Ninguno de los premiados ha sido de los propuestos por las listas puppies. Cinco categorías, las que sólo tenían candidatos y candidatas puppies, han quedado desiertas, cifra que supone la mitad de las veces en las que un premio ha quedado desierto en toda la historia del certamen.

A pesar de su desaparición en el palmarés, los simpatizantes de los puppies se hicieron notar en la gala de entrega de premios, celebrada el fin de semana pasado, al ser acusados de repartir panfletos transfóbicos.

Después de la ceremonia, George R.R. Martin celebró los Premios Alfie –en honor al escritor Alfred Bester–, que honró algunos de los autores y autoras que deberían haber estado en la votación final si los pupppies no la hubieran alterado –hay personas que se han atrevido a hacer una lista de finalistas libres de puppygate. Martin también otorgo un Alfie a Marko Kloos y Annie Belle, que se retiraron de las candidaturas en saber que habían sido incluidos en las listas de los puppies.

 

Imagen: montaje aparecido en la web trnsz con los logos de Sad Puppies y Rabid Puppies


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Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

2 comments

  1. Mujeres fantásticas: ciencia ficción y fantasía | Zena 11 diciembre, 2015 at 19:50 Responder

    […] Aunque la fantasía y la ciencia ficción son géneros marcadamente inclusivos y frecuentemente han reflexionado sobre aspectos problemáticos de la sociedad -como la comprensión del otro en la saga Ender de Orson Scott Card, o la represión de la mujer en Handmaid's Tale de Margaret Atwood- hemos vivido episodios como la polémica misógina y homofóbica de este año en los Premios Hugo. […]

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