Breve historia del cómic feminista estadounidense

Hoy en día la presencia de las mujeres creadoras en el mundo del cómic es más significativa que nunca, a pesar de estar todavía en desequilibrio la balanza de género. Si bien no es fácil hacerse un lugar en el mundo mainstream y llegar a publicar para Marvel o DC, las artistas disponen de alternativas que eran imposible de concebir en la década de los sesenta, cuando se empezaron a publicar cómics independientes underground, denominados entonces comix para distinguirlos de los publicados por las grandes editoriales. Dentro de esta oleada creativa destacó el Wimmen’s Comix, una pieza imprescindible para comprender la evolución del papel de la mujer en este mundo.

Cómix, los cómics 'hippies' de Estados Unidos

La época en que emergió el movimiento underground, en los sesenta, está marcada en los Estados Unidos por la cantidad de grupos de protesta que se alzaron contra las injusticias sociales: las protestas contra la guerra de Vietnam, el movimiento por los derechos civiles, el de liberación de la mujer y el de defensa de los derechos de las personas queer, entre otros. La contracultura, llevada al extremo por la psicodelia hippie, se planteaba como la cultura del futuro.

En este contexto nacen los cómix, de la mano de una oleada de creadores que plasmaban en su arte las problemáticas sociales y políticas del momento: la sexualidad, las drogas, la música rock alternativa, el pacifismo e incluso el anarquismo. El hecho que desencadenó la fuga hacia el underground fue probablemente el código de censura que los Estados Unidos pusieron sobre los cómics en 1954 (con medidas tan estúpidas como prohibir la palabra horror, los zombies o los vampiros). Este código, que no dejó de funcionar completamente hasta el 2011, provocó el movimiento de los dibujantes contra el cómic mainstream y permitió el nacimiento del cómix, con x de x-rated (sólo para adultos).

El movimiento underground nace principalmente en San Francisco, donde en el 1968 Robert Crumb empieza Zap Comix, publicación que marcó un antes y un después. La ciudad era nido de artistas rompedores que aprovechaban las posibilidades vanguardistas del nuevo medio, pero como tantos otros espacios artísticos, el mundo del cómic estaba reservado para los hombres: el 98% de los dibujantes lo eran.

Número del Zap Comix, "només per adults intel·lectuals". (Imatge de TCJ.com)

Número del Zap Comix, "sólo para adultos intelectuales". (Imagen de TCJ.com)

 It Aint Me Babe, los orígenes del cómix feminista

Hacia finales de los sesenta la escena underground del cómic norteamericano iba al alza, e incluso los periódicos alternativos contaban con suplementos donde varios artistas dibujaban con total libertad sobre temas tabú en la época. A pesar de que estos artistas eran casi en su totalidad hombres, algunas mujeres se consiguieron hacer un hueco, como Nancy Kalish, Willy Mendes, Lee Marrs o Trina Robbins, quien acabaría abriendo un espacio único en el underground para la mujer creadora.

Pero a principios de los sesenta las organizaciones feministas norteamericanas ya se habían empezado a unir para formar sus propios diarios, siendo el 1965 el año que se considera el nacimiento de la prensa underground. Con la fundación del NOW (National Organitzation of Women - Organización Nacional de Mujeres) y el consecuente surgimiento de grupos feministas en todo el país, se empezaron a escribir publicaciones nacionales como The Voice of the Women’s Liberation Movement. Estas se caracterizaban por dar a la mujer la voz que le había sido negada en los periódicos mainstream, y, siguiendo un modelo de edición no jerárquico, publicaban historias con una vertiente muy personal, bajo la premisa de que aquello personal es político. En la época, los diarios feministas se convirtieron en uno de los pocos espacios donde los pensamientos más radicales y contraculturales se podían expresar de forma abierta -y, como era de esperar, el espacio que la prensa general nunca consideraría relevante ni serio-.

Portada d'un número del diari feminista It Aint Me Babe (Imatge: The Hall-Hoag Collection, Brown University).

Portada de un número del periódico feminista It Aint Me Babe (Imagen: The Hall-Hoag Collection, Brown University).

Una de estas publicaciones, It Aint Me Babe, creada por el grupo de liberación de la mujer de Berkeley (California) en el 1970, se considera el primer periódico feminista. Este estaba en principio desligado del mundo del cómix, hasta que se incorporó Trina Robbins, llegada a San Francisco para unirse al movimiento underground. Decepcionada por la hostilidad masculina de la escena del cómix, encontró trabajo dibujando las portadas del diario, así como tiras cómicas en las páginas de este. Viendo que el sentimiento de rechazo era compartido con el resto de mujeres que intentaban formar parte del underground, aprovechó su posición para crear la primera antología de cómic de Estados Unidos dibujado y escrito íntegramente por mujeres.

El trabajo no fue fácil, puesto que la dificultad de entrar al mundo del cómic siendo mujer a menudo desanimaba a las artistas, que acababan tirando la toalla, pero las pocas que se habían hecho un nombre se unieron para defender el valor artístico de la creación femenina. Además de Trina Robbins estaba Willy Mendes, que había trabajado en Gothic Blimp Works o Lisa Lyon, quien dibujaba para un periódico socialista. Muchas de las colaboradoras no habían tenido ocasión hasta entonces de aprender cómo funcionaba el medio, pero tenían el talento necesario para aportar sus ideas.

 

Portada de It Aint Me Babe, la primera antologia de còmix de dones.

Portada de It Aint Me Babe, la primera antología de cómix de mujeres.

El nacimiento del cómix feminista

Bajo el mismo nombre del diario, It Aint Me Babe agotó sus ejemplares y se reimprimió en el 1972. El grupo de colaboradoras se reagrupó entonces, y de aquella reunión de artistas nacería el Wimmen’s Comix, creado por Trina Robbins, Sharon Rudahl, Pat Moodian, Lora Fountain, Terry Richars, Lee Marrs, Aline Kominsky, Michele Brand, Karen Marie Haskell, Janet Wolfe Stanley y Shelby Sampson. Si It Aint Me Babe fue la primera publicación de cómix feminista, el Wimmen’s Comix fue la primera al desarrollarse con continuidad. No fue la única, puesto que compartía espacio con Tits ‘n Clits, Twisted Sisters y otras, pero sí que sería la más influyente hasta día de hoy. Wimmen’s Comix marcó la historia del cómic feminista, siendo una publicación abiertamente política que daba espacio a las voces de las mujeres y quería ser totalmente inclusiva, sin limitaciones estilísticas o estéticas más allá de buscar la máxima diversidad.

El Wimmen’s Comix se editaba de forma rotatoria, ocupándose en cada publicación dos mujeres diferentes, que trabajaban conjuntamente con el grupo reunidas en San Francisco. La publicación estaba abierta a todo el mundo (excepto a los hombres), lo que llevó a una diversidad de estilo y temática absoluta y a la aparición explícita de temas insólitos hasta entonces a la escena underground, como el aborto, la píldora de control del embarazo o las sexualidades de las mujeres, siempre con un componente muy personal por parte de las autoras.

 

Portada de un número del Wimmen's Comix (Imagen: Ripoffpress.com).

El fin del Wimmen’s Comix

Durante los setenta y los ochenta se mantuvo en publicación, y cada una de las ediciones fue un éxito de ventas. A pesar de esto, como afirma la propia Trina Robbins en el prefacio de la antología del Wimmen’s Comix publicada recientemente, fueron los problemas de distribución lo que forzó su fin. Con la expansión de las grandes librerías y la desaparición del pequeño comercio independiente se perdieron un gran número de puntos de venta, quedando solamente las tiendas especializadas en cómics, que como explica Robbins, “pertenecían a hombres de treinta años fans de los superhéroes mainstream, que apelaban a chicos fans de los superhéroes de los doce a los treinta años”. Estas tiendas no tenían ningún interés en el cómic underground, y mucho menos al ofrecer ningún tipo de producto dirigido al público femenino.

Irónicamente, a pesar de que los ejemplares del Wimmen’s Comix se agotaban rápidamente, las tiendas se negaban a comprar más, bajo la idea de que a las mujeres no los interesan los cómics. Así, la publicación llegó a su fin en el 1992, 22 años después de la publicación de It Aint Me Babe, y cambió el título de esta última edición a Wimmin’s Comix para evitar incluir men (hombres). Se trata de un final frustrante, pero el esfuerzo de sus creadoras se ve recompensado en el número de mujeres artistas que, gracias a ellas de forma directa o indirecta, han conseguido un hueco en el siempre masculino mundo de los cómics. Nombres tan conocidos como el del Alison Bechdel, autora de Fun Home y del famoso test de Bechdel, o Phoebe Gloeckner (The Diary of a Teenage Girl) encuentran sus orígenes en las páginas del Wimmen’s Comix.

Imagen de portada: Pride Library Catalogue. 

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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