Rarament veiem les dones de la sèrie parlar entre elles. Imatge del capítol 1 de Merlí, Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals.

Bechdel vs Merlí: amantes, arpías y material de oficina

Esta publicación ha sido escrita conjuntamente con Eric Arnau, filósofo 

Hace unas semanas publicamos un artículo en esta revista en el que hacíamos una crítica de Merlí, la exitosa serie de TV3, desde una perspectiva de género. El artículo ha despertado respuestas enfrentadas: algunas personas lo ven, independientemente de su valoración de la serie, como un análisis adecuado sobre los aspectos en los que se centra, mientras que otros ven un sesgo feminista y un exceso de celo crítico. En cierto sentido, esta diversidad de opiniones refleja un debate más general sobre cuán pertinente es analizar productos culturales en clave específicamente feminista. Aunque la crítica feminista tiene un peso importantísimo en los estudios culturales, literarios y de los medios desde hace décadas, es habitual que se ponga en duda la pertinencia de este enfoque, que para algunos lleva a ignorar aspectos importantes de las obras y a perder cierta visión de conjunto.

Más allá de la discusión académica, este debate ha traspasado a las discusiones informales dentro de las comunidades de espectadores. Uno de los ejemplos más claros de ello es la expansión del uso del llamado test de Bechdel, una prueba rápida para comprobar si una obra cuenta con una mínima presencia femenina que no sea sólo un recurso al servicio de avanzar una historia y desarrollar unos personajes masculinos. El test fue popularizado por la dibujante y activista Alison Bechdel, que en una tira de 1985 de su cómic Dykes to Wach Out For lo presentaba en forma de consejo para seleccionar qué películas vale la pena ver. Las normas, que Bechdel atribuye a su amiga Liz Wallace y se inspiran en A Room of One 's Own, la obra seminal de la crítica feminista escrita por Viriginia Woolf, son las siguientes:

Para pasar el test de Bechdel, la obra debe incluir

  1. como mínimo dos personajes femeninos, que
  2. hablen entre ellas sobre algo
  3. que no sea un hombre.

El impacto de la viñeta y del test deriva de que, a pesar de tratarse de unas condiciones extremadamente poco exigentes, muchísimas películas (y obras de ficción en general) no pasan la prueba.

'The Rule', viñeta de Alison Bechdel en 'Dykes to Watch Out For' en la que un personaje expone las reglas que darían lugar al test de Bechdel.

Probablemente debido a su formato breve, comprensible e impactante, el test ha tenido mucho éxito, y es habitual que aparezca en discusiones en Internet sobre productos de ficción, especialmente en ámbitos feministas. Obviamente, no se trata de un test científico, y hay mucho margen en el modo de aplicarlo y intepretarlo; sin embargo, a lo largo del tiempo se han estabilizado algunas normas de aplicación que hoy podríamos considerar "canónicas". Por ejemplo, se suele considerar que para cumplir la primera norma (inclusión de dos personajes femeninos) es necesario también que los dos personajes tengan nombre propio o algún elemento que los identifique, es decir, que no sean personajes anónimos y absolutamente tangenciales con respecto a la trama. También se suele requerir que la segunda condición se cumpla en ausencia de hombres, es decir, que el diálogo entre mujeres no sea en el marco de una conversación más amplia en la que intervengan personajes masculinos. Aparte de eso, han aparecido diversas variantes del test, algunas de ellas ampliándolo (por ejemplo, llevando a cabo un análisis detallado de la cantidad y calidad de las conversaciones entre personajes femeninos) y otros aplicándolo a otras cuestiones (como el test de Russo, que inquiere sobre el papel de los personajes no heterosexuales, o la variante racial del test de Bechdel, indicativo de la presencia de personajes no blancos). Incluso los hay que buscan un nivel de simplificación más extremo, como el "test de la lámpara sexy" de Kelly Sue DeConnick, que se pregunta de cada personaje femenino si podría ser sustituido por una lámpara con formas sensuales sin que el guión se viera afectado en profundidad.

Más allá de su función como indicador muy básico sobre el tratamiento del género en una obra, la aplicabilidad del test y la información que aporta son muy discutidas. Los críticos del test han hecho notar que, aplicado en su versión más básica, este no dice nada del contenido real de las interacciones, ni de la manera en que las mujeres son representadas en la obra en cuestión. Naturalmente, que una obra pase el test no garantiza en absoluto que tenga una presencia femenina destacada o que tenga una representación no discriminatoria de las mujeres. No debe entenderse el test como un certificado de buena representación de género. Precisamente porque las condiciones son muy mínimas, el test es informativo cuando sale negativo. Ahora bien, esto tampoco quiere decir que cualquier obra de ficción deba superar el test.

Hay casos en los que la historia que se cuenta o su ambientación hacen que no tenga sentido esperar una presencia femenina no testimonial. Que El nombre de la rosa, ambientada en un monasterio benedictino del siglo XIV, no supere el test no indica que sea una película con un sesgo de género. También hay obras que, a pesar de no pasar el test por razones circunstanciales, como que sólo tengan un par de personajes, uno de los cuales femenino, son claramente defendibles desde el punto de vista de género, como es el caso de Gravity, ambientada en el espacio, donde el personaje central es una mujer. En este caso, sería posible—y, de hecho, lo habitual—construir la historia en torno a personajes masculinos, y es destacable que no sea así, aunque eso el test no lo refleje. El problema más grave, sin embargo, es que muchísimas obras pasan el test de manera puramente cosmética. Precisamente porque el test se ha convertido en un estándar, parece razonable suponer que algunos creativos y productores lo tienen en cuenta a la hora de producir sus ficciones. Esto ha hecho que muchas obras incluyan interacciones entre mujeres que son totalmente intrascendentes para el guion pero hacen que la obra pase el test, o de otras soluciones dudosas (como personajes que se parecen sospechosamente a un personaje masculino con el género cambiado a última hora para cumplir).

Rarament veiem les dones de la sèrie parlar entre elles. Imatge del capítol 1 de Merlí, Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals.

Raramente vemos mujeres en la serie hablando entre ellas. Imagen del capítulo 1 de 'Merlí', Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals.

El test de Bechdel aplicado a 'Merlí'

A pesar de sus limitaciones, creemos que el test es útil al menos para estimular la discusión y la reflexión, y que un análisis un poco más complejo pero basado en las mismas ideas puede resultar revelador sobre la representación de género en una serie. Dado el interés que despertó nuestro análisis sobre algunos aspectos de Merlí, y en especial las dudas que se generaron sobre si nuestro punto de vista era demasiado decantado hacia el feminismo o excesivo en algunos aspectos, hemos decidido aplicar una versión extendida del test a los capítulos emitidos hasta el día de hoy de la serie, con el fin de ver con algo más de detalle y combinando aspectos cuantitativos y cualitativos cuál es la presencia de las mujeres en Merlí.

Nuestro "test de Bechdel ampliado" ha consistido en hacer un recuento de todos los diálogos entre mujeres a lo largo de la serie, clasificarlos en diferentes categorías según que condiciones del test de Bechdel pasan y contar el tiempo total que resulta de cada categoría. Como en algunos casos los matices son relevantes (y hasta se hace difícil apreciar hasta qué punto se cumplen ciertas condiciones), también comentamos algunos detalles del contenido de las interacciones. Los capítulos duran unos 47 minutos de media:

  1. En el primer capítulo de la serie hay 21 segundos de diálogos entre mujeres que no hablan de hombres y que, por tanto, cumplen el test. 5 de ellos corresponden, no obstante, a una conversación sobre fotocopias irrelevante para la trama. El resto corresponden al primer encuentro entre Tania y Calduch, en la que la última exhibe su peculiar carácter.
  2. Durante el segundo capítulo vemos tres conversaciones: dos de ellas son sobre hombres (específicamente, Tania y Berta hablando sobre cómo esta última ha engañado a Pol). El único fragmento de conversación que pasa el test son 17 segundos durante los cuales Berta pide a Tania que le ayude a hacer un trabajo.
  3. En el tercer capítulo no hay ninguna conversación que pase el test. El único diálogo entre mujeres es una llamada telefónica de Calduch a una mujer anónima, a la que califica de arpía nada más colgar el teléfono (18 segundos).
  4. En el cuarto capítulo, además de una interacción tangencial entre Tania y Berta en medio de una conversación con hombres (5 segundos), volvemos a ver el carácter de diva de Calduch expresado en una conversación con una ayudante anónima del teatro (30 segundos). Ninguna conversación pasa el test.
  5. El quinto capítulo es el que presenta más variedad. Aparte de una conversación de Gina con una trabajadora anónima del museo (7 segundos), hay dos conversaciones entre Mónica, Berta y Tania sobre el hecho de que a esta última le gusta Marc (50 y 31 segundos), otra conversación sobre el mismo tema entre Mónica y Tania (44 segundos), una disculpa de Berta a Tania por haberse enrollado con Marc (25 segundos) y una conversación entre Mónica y Tania sobre este mismo tema (37 segundos). La única conversación que, aplicando un criterio generoso, podría pasar el test en su versión estándar es un diálogo de 23 segundos en el que Mónica ofrece a Tania cortarle el pelo ... para impresionar a Marc. En total 217 segundos de conversaciones entre mujeres, ninguno de los cuales pasa el test. Es interesante destacar que una parte de la última conversación entre Mónica y Tania trata sobre la amistad entre mujeres, y no directamente sobre un hombre; ahora bien, la escena siguiente da a entender que Tania ha interpretado la descripción "mejor amiga" aplicándola a Bruno.
  6. En el sexto capítulo hay dos conversaciones entre mujeres que hablan de hombres pero son relevantes para el desarrollo de los personajes femeninos: una conversación entre Tania, Mónica y Berta sobre Marc (15 segundos), y una escena en la que Tania apoya a Berta ante la supuesta situación de maltrato de ésta por parte de su padre (16 segundos). Esta vez, sin embargo, hay también un diálogo que pasa el test, y que además se extiende durante 1 minuto y 4 segundos: se trata de una conversación entre Berta y su madre, en la que esta última se presenta claramente como una madre con problemas graves para educar a su hija. Es interesante notar que todas las conversaciones femeninas relevantes para la trama de este capítulo presentan al menos una de las mujeres implicadas bajo una luz negativa (como ocurría también en el capítulo anterior).
  7. En el séptimo capítulo hay una sola conversación entre mujeres de 13 segundos, donde Tania y Mónica hablan del supuesto problema de esta con su padre.
  8. En el octavo capítulo, que trata el tema del porno de venganza (los estudiantes se pasan un video de contenido sexual grabado por el ex de Mónica, y los profesores, Merlí incluido, abordan el tema), sería de esperar que la participación femenina fuese más notable y esto se detectara en el test. No es el caso. Hay una conversación de 20 segundos, cuando Tania informa a Mónica de la existencia del vídeo y el hecho de que todo el mundo lo ha visto, que se puede contar como que pasa el test, aunque en cierto sentido se refiere específicamente a la conducta de los chicos de la clase (se da a entender que son ellos, y no otras chicas, los que han visto y pasado el vídeo). La otra conversación, también entre Mónica y Tania, habla de la conducta del ex de Tania (45 segundos).
  9. En el noveno capítulo, aparte de una frase en segundo plano en la que Tania califica a Mónica de "pija", hay dos conversaciones sobre hombres: una conversación entre Gina y Laia sobre Merlí de un minuto, y una conversación de 12 segundos entre Tania y Mónica sobre Gerard.
  10. En el décimo capítulo sólo vemos intervenciones femeninas en una conversación entre profesores que incluye hombres (20 segundos), y un fragmento de 11 segundos en el que Berta enseña un justificante falsificado a Tania.
  11. En el undécimo capítulo hay dos conversaciones entre Berta y su madre. En la primera, de 18 segundos, esta última regaña a su hija. La segunda es una conversación de un minuto de duración que pasa el test, y además presenta tanto la madre como la hija bajo una luz más positiva; es probablemente, la interacción más positiva entre mujeres que vemos en la serie. Sin embargo, tiene un pero grande: el cambio de conducta de la madre se deriva directamente de una conversación anterior con Merlí, al que ella se refiere directamente varias veces, de tal modo que queda claro que el carácter positivo de la conversación es resultado de la acción de un personaje masculino. Podríamos clasificar este como uno de aquellos casos en los que pasar una versión del test de Bechdel no implica que los contenidos resistan un mínimo de crítica desde una perspectiva de género.
  12. En el duodécimo capítulo no hay ningún diálogo entre mujeres.

Todos estos resultados quedan recogidos de manera sintética en esta tabla:

Resultados cuantitativos del test de Bechdel aplicado a los doce primeros capítulos de Merlí

Resultados cuantitativos del test de Bechdel aplicado a los doce primeros capítulos de 'Merlí'

Los resultados más destacables son los siguientes:

  • Si nos quedamos con la respuesta binaria del test, 5 de los 12 primeros capítulos de la serie no pasan el test en su versión estándar.
  • El tiempo total de conversación que cumple las tres condiciones del test de Bechdel—o lo que es lo mismo, el tiempo total en el que vemos dos mujeres hablando entre ellas de algo que no sea un hombre—es de sólo cuatro minutos y medio en las más de 9 horas que duran los 12 primeros capítulos de la serie.
  • Si no tenemos en cuenta la condición 3, que excluye aquellos diálogos en los que las mujeres hablan de un hombre, y consideramos válido cualquier diálogo entre dos personajes femeninos, tampoco se puede decir que el resultado cambie mucho. Hay 3 capítulos en los que no hay ningún tipo de diálogo entre dos personajes femeninos identificados. Y el tiempo total de conversación entre mujeres es de 11 minutos de las más de 9 horas emitidas de serie.
  • Si, por el contrario, optamos por tener en cuenta sólo aquellas interacciones que tienen más de 30 segundos, en la línea de lo que propone Anita Sarkesian para evitar tener que hilar fino sobre la significación de intercambios de dos frases, y entendiendo que lo que nos interesa es ver si las mujeres tienen conversaciones significativas y de una cierta entidad, entonces ya sólo hay 2 de los 12 que cumplan este requisito. Y el tiempo total de conversación que pasa el test se queda en dos minutos.

Por muy criticable que sea el test de Bechdel, tanto en su versión original como en la extensión que hemos hecho, y por muchos matices que se puedan tener en cuenta a la hora de interpretarlo, el recuento de las interacciones dialogadas entre mujeres en la serie hace evidente que es enormemente descompensada. La relación entre el número de personajes femeninos—que ya de entrada son menos que los masculinos—y su manifestación en diálogos entre ellas es cuanto menos sorprendente, como lo es el hecho de que prácticamente en todos los casos en los que una mujer tiene diálogo se trate de preguntas relacionadas con aspectos superficiales del trabajo, de temas amorosos, o de situaciones en las que una de las mujeres exhibe una conducta moralmente reprobable. En cualquier caso, y aunque este es sólo uno de los muchos aspectos que se pueden analizar en clave de género, creemos que es suficiente para disipar la duda sobre si la impresión de que la serie tiene una pésima representación de género es una ilusión provocada por un exceso de celo feminista.
Asimismo, la serie es un buen ejemplo de cómo análisis basados ​​en una idea muy cercana a la del test de Bechdel original pueden visibilizar aspectos que quizás a primera vista no resultan evidentes ni siquiera para el público interesado en temas de género. Cuando se aplica a una obra en concreto, el test no debe entenderse como un veredicto final, sino como una señal que lleve a preguntarse por la representación de género en la obra y hacer el tipo de análisis que hicimos en el artículo anterior sobre Merlí.

Ahora bien, aunque aquí hayamos aplicado el test a una única serie, como complemento al artículo anterior, conviene destacar que la verdadera razón de ser del test, su principal virtud, la encontramos en su aplicación no a una obra en concreto sino como indicador de la presencia femenina en su conjunto. El dato que nos da el test sobre una ficción, sobre todo si quedamos sólo en su resultado binario, a menudo será discutible, y su significación será relativa. Pero los datos sobre la proporción de obras que no pasan el test en un determinado dominio suelen ser inapelables e indicativas de la naturaleza estructural del problema. De las más de 6.200 películas analizadas en la web Bechdel Test Movie List, sólo el 57% satisfacen las tres condiciones del test. Esto significa básicamente que en casi la mitad de películas las mujeres, si es que están y hablan, hablan o bien con hombres o bien de hombres. De entre las nominadas a mejor película en los Oscar 2015, sólo dos pasan el test.

Es un hecho que el mercado de ficción en general adolece de machismo, y aunque el test de Bechdel y sus variantes son sólo una herramienta entre muchas para mostrarlo, y una de muy limitada, los resultados son demasiado claros como para ser totalmente ignorados. En este contexto claramente sesgado por un machismo implícito, es normal que a algunas personas les resulte difícil, en un contexto cotidiano, reconocer los problemas de algunos productos de ficción. Y al fin y al cabo, no se trata de un problema que se limite a la ficción: la ficción es sólo uno de los muchos aspectos en los que las mujeres y sus experiencias están subrepresentadas en la sociedad.

Obviamente, Merlí no es el problema principal: hay muchas otras series, muchas otras ficciones de todo tipo y muchos ámbitos fuera de la ficción en donde podemos ver síntomas de los mismos problemas de fondo. Por esta misma razón, es posible que sea un planteamiento poco razonable, o en todo caso discutible, el descartar absolutamente cualquier producto que exprese un sesgo machista. Ahora bien, entre no condenar de manera absoluta y defender contra toda evidencia hay un trecho, y Merlí cae claramente del lado de los (muchos) productos que tienen un problema grave con el tratamiento del género.

Para eliminar el efecto distorsionador del contexto hace falta plantear la situación inversa: ¿qué recibimiento tendría un producto que presentara unos resultados similares en caso de ser analizado con un test simétrico, pero centrado en los diálogos masculinos? Es decir, si en lugar de Merlí tuviéramos una serie idéntica pero en el que los personajes masculinos fueran mujeres y los personajes femeninos fueran hombres. Para intuir fuertemente la respuesta no es necesario ni siquiera irnos en el mundo de los géneros tradicionalmente considerados "femeninos", como la novela "rosa" y la comedia romántica, que suelen recibir un tratamiento de inferioridad evidente. Este mismo 2015 ha visto situaciones tragicómicas como el sabotaje de la última entrega de la saga posapocalíptica Mad Max por parte de grupos asociados a "la defensa de los derechos de los hombres" por el único motivo de que la película no daba suficiente protagonismo a su protagonista, tenía demasiadas mujeres con papeles relevantes y presentaba un personaje, el de Imperator Furiosa, como igual o más capaz que el macho que da nombre a la película.


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Andreu

Andreu

Sociólogo, filólogo e investigador en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona.

2 comments

  1. Jessica Jones: ellas hacen de hombre y ellos de mujer | Zena 16 diciembre, 2015 at 11:22 Responder

    […] A causa del intercambio de roles, la revista Vox se atreve a pronosticar que Jessica Jones no pasaría el test de Bechdel si se aplicara a los hombres. No porque no haya personajes masculinos interesantes y con nombre, sino porque la interacción entre ellos acostumbra a tener relación con la protagonista. Sobre qué es y qué implica el Test de Bechdel hablamos hace un par de semanas. […]

  2. paula 26 mayo, 2017 at 14:39 Responder

    tanto me insistieron varias amigas y amigos fans de la serie que ayer empecé con merli y no pude continuar…me resultó chocante y desagradable todo el tema de la “seducción” de merli con la profesora más joven…chocante nivel se me puso la piel de gallina por el desagrado, lo vivi como una agresión..todo el tiempo pensando…bueno ahora pide perdón pero no sólo no lo pide sino que el guión en un giro tramposo e irreal la hace sucumbir a ella a los “encantos” de este ser nefasto….me entristece también que tanta gente que me cae bien y a quien no considero tonta no haya advertido lo horrible del accionar en esos avances supuestamente seductores…en fin hasta ahi llegó mi experiencia con merli. .. no sé que fibras me habrán tocado esas escenas (bah si sé casi todas las mujeres tenemos lamentablemente nuestras historias de acoso) que hoy temprano me crucé con un señor que tenia una campera de cuero como la de merli recordé al personaje y pensé “qué asco” con un escalofrio.

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