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Batman, Superman y el tráfico de mujeres

AVISO: Esta publicación contiene SPOILERS de la película Batman vs Superman.

El 1975, Gayle Rubin publicaba el ensayo El tráfico de mujeres, notas sobre la economía política del sexo. La antropóloga estadounidense analizaba los mecanismos sociales por los cuales el sexo biológico de los seres humanes se convertía en género, y por qué esta nueva dimensión relegaba la mujer a una posición secundaria en muchas de las sociedades que había en el mundo. Rubin explicaba que el rol subalterno de la mujer la exponía a ser una mercancía para ser intercambiada entre hombres o un campo más de disputa entre ellos.

La mujer como un bien a preservar

El filme Batman vs Superman dedica buena parte de su tiempo a tejer el antagonismo entre las dos figuras heroicas. Una de las escenas que sirve para reforzarlo es cuando Bruce Wayne, alter ego de Batman, salva una niña que estaba en medio del campo de batalla entre Superman y agentes extraterrestres. Que la película sea el prólogo de las que vendrán sobre la Liga de la Justicia obliga a que los dos héroes se tengan que reconciliar en algún momento. Y sucede. Cuando está a punto de ser vencido por Batman, Superman le pide que al menos salve a su madre, Martha, que ha sido secuestrada por el malvado Lex Luthor Jr. Es entonces cuando Batman tiene una revelación. Su madre, a quien no pudo proteger cuando era un niño y murió asesinada, también se llamaba Martha. Los dos héroes llegan a un acuerdo: Batman salvará la madre de Superman mientras éste va a enfrentarse a Luthor.

No es la primera vez que Lex Luthor utiliza una mujer como cebo para debilitar a Superman. Sacrifica su ayudante en una explosión para incriminar el Hombre de Acero. Los rasgos asiáticos de la mujer cumplen el estereotipo de eficiencia y letalidad (por aquello de saber artes marciales) que acompaña a las mujeres asiáticas en el imaginario popular. Su sexualización -las asiáticas sexy son todo un clásico de la pornografía- contribuye a su deshumanización. La otra mujer con entidad en la película que muere en la explosión es la senadora Finch, que se atreve a cuestionar los métodos de Luthor. El personaje masculino más relevante que muere en la explosión es el hombre con discapacidad que demanda a Superman, sobornado por el malvado.

Durante todo el metraje, Luthor se dedica a poner en peligro a Lois Lane, el interés romántico de Superman, que es salvada en repetidas ocasiones. Lane es un personaje absolutamente inútil y cargante, hasta el punto que el espectador llega a desear que Superman no llegue a tiempo a salvarla. No tendría porqué ser así: es una periodista valiente y con galones, más capaz de hacer su trabajo que Clark Kent, alter ego de Superman. Aún así, su trama, que gira alrededor de una investigación que puede desenmascarar a Luthor, cae en una vía muerta. Y Lois se convierte en una versión moderna de la dama en peligro.

La única mujer de las cinco que aparecen en el filme que no es utilizada o volada en mil pedazos por Luthor durante su contienda con los héroes masculinos es la única que tiene superpoderes, Wonder Woman.

Ella es lo mejor de la película. Es quién insinúa que el destino de los dos héroes a lo mejor no es el antagonismo sino la colaboración. A pesar de que flirtea con Batman, no acaba de consumarlo, y en muchas facetas se la presenta más capaz que él. También es buena en las escenas de lucha. Chirría que una mujer con recursos necesite la ayuda del hombre murciélago para desencriptar información. Que tenga banda sonora propia acaba de dar identidad al personaje.

La presencia de Wonder Woman es menor comparada con la de los dos protagonistas masculinos, y no deja de ser un aperitivo de la película que protagonizará el año que viene. Rodeada de mujeres victimizadas,  una mujer de acción tiene muchos números de convertirse en una mina.

Dos masculinidades opuestas

Batman es un personaje oscuro, atormentado, rudo, individualista, marcado por el trauma de ver a sus padres morir asesinados. Como Bruce Wayne ha vivido una vida de playboy multimillonario. En la película pasa de los cuarenta años y tiene el culo pelado y el cuerpo lleno de cicatrices de luchar contra malvados, hecho que le da un toque extra de amargura. No tiene superpoderes, sino dinero, astucia (Batman siempre tiene un plan, por eso gana), mala leche y voluntad de trabajar duro. Lex Luthor comparte con él la capacidad intelectual, el individualismo y la fortuna millonaria. La diferencia es que Luthor está loco. Y/ho va de coca hasta las cejas. Como resultado, su dinámica de relación con los demás se basa en la manipulación para satisfacer los delirios de grandeza, mientras que Batman ha encontrado en la protección de Gotham un motivo para vivir.

Superman, en cambio, es todo lo contrario, a pesar de compartir con Batman la muerte de los progenitores biológicos. Criado por una familia adoptiva de orígenes humildes, mantiene vínculo con ella en la edad adulta. Tiene una relación sentimental estable con Lois Lane -y le trae flores y hacen el tonto en la bañera, no como Wayne, que se liga a una mujer a quien ni siquiera vemos la cara-. Es noble y un poco ingenuo. Clark Kent sigue el mismo patrón y es el yerno perfecto.

No obstante, Batman cuestiona la heroicidad de sus gestas: ¿hasta qué punto se es valiente si sabes que nadie te puede derrotar? Batman, igual que Luthor, es un humano que ha llegado a la cima del sistema, mientras que Superman es un semidiós que está por encima de él. Así pues, la masculinidad más dulce y relajada recae en un personaje con el cual es difícil identificarse, un modelo inalcanzable para cualquier humano.

Imagen promocional del filme.

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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