Xevi Solà: la pintura de lo marginal

El trabajo del gran pintor gironí Xevi Solà es, aparte de extraordinario, inquietante. Él mismo define su obra como una manera de narrar una historia de terror con colores pastel. Si nos adentramos en su obra veremos un montón de referencias a grandes artistas. Con los magníficos colores expresionistas à la Van Gogh y Edvard Munch, las figuras humanas medio deformadas à la Francis Bacon y el pop art à la Yue Minjun o Ay Wei Wei, Xevi Solà nos traslada a un mundo único y mágico.

La técnica del artista es innovadora, original e impecable y, a pesar de que su nombre es nuevo para muchos, hace años que es reconocido internacionalmente y cuenta con una larga trayectoria de exposiciones por todo el mundo y cuatro premios artísticos internacionales. Su trayectoria mundial pasa por España, Alemania, Francia, Noruega, Brasil y Taiwán, entre otros, y su agenda está llena de nuevos acontecimientos en los próximos años.

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Las escenas de Xevi Solà casi siempre se sitúan ante una casa con grandes ventanas desde donde alguien quizás mira la escena, que normalmente tiene algún elemento que nos descoloca. Según él, su motivación para pintar nace de la necesidad de transmitir un mensaje inquietante y un tanto morboso. A través de su virtuosa y novedosa técnica, el artista nos traslada a la parte oscura de la mente, una parte que hace referencia a los impulsos animales como al sexo, la parte pre-humana, la parte amoral, más allá de los valores humanos del bien y el mal.

Uno de los personajes recurrentes en su obra es una chica casta y blanca, que pese a sus intencionales posturas sensuales, su complejidad la aleja de la carnalidad. Esta figura es extraída directamente del imaginario iconográfico cristiano medieval. A su vez, la expresión facial de la chica hace referencia a los mártires cuando están sujetos a terribles torturas. Es una víctima de la sociedad, inocente y maltratada. En múltiples pinturas vemos que su figura contrasta con la de los hombres, que suelen ser corpulentos y musculosos. El contraste entre el cuerpo blanco y extremadamente delgado de esta chica y los hombres corpulentos hace que todavía nos dé más sensación de debilidad e incluso parece que esté a punto de desmayarse en cualquier momento.

Las escenas nos recuerdan a David Lynch, Edgar Allan Poe y Alfred Hitchcock y no es de extrañar, puesto que él mismo los considera una referencia por su obra que, además, también trata temas parecidos. Los personajes de Xevi Solà nos hablan de la indeterminación, la locura y la marginalidad. Su personajes su extranjeros, homosexuales, mujeres maltratadas, en resumen, son lo que consideramos al margen de la sociedad estándar occidental. Son lo que nuestra sociedad no quiere ver y esconde, lo que “da vergüenza”, lo que se considera desagradable y marginal. Al mismo tiempo, personalmente, pienso que es una crítica a la sociedad moderna y un grito por la aceptación de lo que, hasta ahora, hemos considerado marginal. El contraste de tonos da más potencia a su mensaje que busca romper con los estándares.

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Humor trágico

Los cuadros de Xevi Solà también están impregnados de humor negro, o como el mismo artista lo redefine, "humor trágico". El espectador se puede encontrar en una situación incómoda al contemplar su obra puesto que mezcla una técnica impoluta con un relato que en cierta medida nos hace "cómplices" de escenas que provocan rechazo. La mezcla de sentimientos crea esta sensación de humor trágico.

La pintura y la fotografía

Una técnica que impregna la obra del artista gerundense son los ángulos extraídos directamente de la fotografía. Los cuadros que pinta Xevi Solà parecen fotografías hechas con un objetivo angular o incluso con un fisheye. Él mismo considera que la etapa que más le interesa de la pintura es la parte de la vanguardia donde se tiene que reinventar por la influencia de la fotografía. Este aspecto le otorga un tono todavía más cinematográfico a sus escenas. Por último, el hecho de que los personajes en muchas ocasiones miren directamente a la cámara o se encuentren en posturas forzadas como si estuvieran posando también conecta su pintura con el mundo cinematográfico y/o fotográfico.

 


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Alba J. Bagà

Comunicóloga audiovisual especializada en pedagogia audiovisual.

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