Wonder Woman y la ocupación de espacios masculinos

Wonder Woman es la primera gran producción protagonizada por una superheroína desde Elektra (2005).

Por poner el dato en contraste, desde 2005 los superhéroes masculinos de Marvel y DC han protagonizado hasta 24 películas, sin tener en cuenta los films corales como Los Vengadores o Suicide Squad. Wonder Woman ha sido la apuesta desde el Universo Extendido de DC después del fracaso de crítica de sus anteriores intentos de plantar cara al Universo Cinematográfico de Marvel. Éste, por su parte, lleva desde 2013 retrasando la producción de Captain Marvel, la primera de sus 26 películas protagonizada por una heroína. Desde Marvel aseguran que llegará en 2019, aunque a estas alturas, quién sabe.

Imatge promocional (WB)

Imagen promocional (WB)

 Rompiendo mitos

El estreno internacional de Wonder Woman ha batido récords: es la película dirigida por una mujer que ha obtenido más beneficios en su fin de semana de estreno (100,5 millones de dólares), en toda la historia del cine. Y al contrario de Cincuenta sombras de Grey, el estreno que poseía el anterior récord, el hito en taquilla de Wonder Woman va acompañado del éxito entre la crítica y el público.

Según los estudios de audiencias, el público de una adaptación cinematográfica de superhéroes es típicamente en un 60% masculino. Durante años, Hollywood se ha escondido tras estas cifras para justificar la invisibilidad de la mujer en el género de acción y seguir repitiendo las historias masculinas de siempre. Pese que la influencia de un 40% es más que trascendente, el público femenino ha sido considerado tradicionalmente una audiencia nicho, para la que se producen productos considerados “femeninos” en los que se nos presupone más interesadas.

Públic a l'estrena de Wonder Woman (Statesman.com)

Público en el estreno de Wonder Woman (Statesman.com)

Películas como Los Juegos del Hambre han hecho mucho para romper con estas asunciones nada fundamentadas, además de desafiar otro de los mitos de Hollywood: que una película protagonizada por una o varias mujeres nunca da beneficios, porque sólo la van a ver mujeres. Se vuelve a lo de siempre: bajo este prisma, las mujeres podemos sentirnos identificadas en las historias masculinas, que son consideradas universales, pero los hombres son incapaces de empatizar con una mujer. Wonder Woman demuestra lo contrario en ambos casos: el 52% de su público se identifica como femenino, el 48% no.

Espacios femeninos

La cadena de cines Alamo Drafthouse inició la semana pasada una campaña de márketing que se ha convertido en viral: organizó en Austin (EEUU) proyecciones de Wonder Woman a las que sólo pudieron asistir mujeres, y donó todos los beneficios a Planned Parenthood (una ONG que lucha por los derechos y la salud reproductiva de las mujeres). El resto de los 4.160 cines que la proyectaban estaban abiertos a todos los públicos.

L'estrena de Wonder Woman als cinemes Alamo Dollhouse (Statesman.com)

El estreno de Wonder Woman en los cines Alamo Dollhouse (Statesman.com)

Para sorpresa de nadie, la iniciativa provocó la ira de los hombres que se sintieron excluidos. Uno de ellos llegó a escribirle al alcalde una carta hilarante (“¡Nombra alguna invención de una mujer!”, “No odio a las mujeres. Odio su rampante hipocresía y la hipocresía del ‘movimiento de las mujeres’”) en la que amenazaba con no visitar nunca la ciudad si no organizaban un evento sólo para hombres. Pero no está solo en su agonizante lucha contra “el sexismo de las mujeres”: otros han denunciado a la cadena de cines que lo organizó. Su respuesta:

El de Wonder Woman no es el primer estreno comercial que ha sido ofrecido en espacios exclusivamente femeninos. Como explica Charlotte Brunsdon en Films for Women (1986), en Londres se organizó algo similar para el estreno de Supergirl (1984) y fue también un éxito. Pero entonces no se convirtió en polémica, ya que hacía años que era una práctica regular en varios cines independientes de la ciudad, que empezaron a organizar pases sólo para mujeres. De la misma forma, se hicieron proyecciones exclusivamente para mujeres negras en el caso de películas como Black Girl (1966) o Emitaï (1971).

Superheroínas en un género masculino

El caso de Supergirl y Wonder Woman es especialmente relevante, ya que pese a contar con superheroínas femeninas no dejan de formar parte de un género cinematográfico considerado ampliamente un espacio masculino, tanto por sus protagonistas como por sus narrativas hipermasculinizadas y su público objetivo, formado por hombres.

La heroína de acción ha sido ampliamente considerada desde el feminismo como una potencial transgresión de las normas de género en el cine, entre otros motivos, por lo significante de su ocupación de un espacio reservado para historias y audiencias masculinas. El héroe tradicional es un hombre duro, fuerte y asertivo, que performa su hipermasculinidad a través del uso de la violencia. Es por ello que parte de la crítica, sobre todo en las décadas de 1980 y 1990, percibió a heroínas como Ellen Ripley o Sarah Connor como simbólicamente masculinas. Aún así, superheroínas como Wonder Woman suponen una oportunidad de remodelar el cine de acción en sí mismo, infiltrándose en espacios masculinos y normalizando su presencia en la cultura popular en general.

Imatge promocional de Wonder Woman (WB).

Imagen promocional de Wonder Woman (WB).

A menudo, la ocupación del protagonismo masculino por parte de las heroínas va acompañada de una apropiación feminista del debate público. Fue el caso del estreno de Mad Max: Fury Road en 2015, cuando la película fue rápidamente declarada como feminista por las comunidades de fans y los medios, tanto especializados como generalistas. En Fury Road, Furiosa ocupa el rol protagonista que hasta entonces le había correspondido a Max, posicionándose como líder en una saga con una mitología claramente masculina y subvirtiendo los tropos hipermasculinos del género de acción para reescribirlos desde el punto de vista de la heroína. La cólera que desató Fury Road entre el público masculino, que llamó al boicot de la saga, se repetiría cuando Rey fue anunciada como protagonista de Star Wars: The Force Awakens (2015), y lo mismo para Jyn en Rogue One (2016) pese a ser prácticamente el único personaje femenino de toda la película. Hay que recordar también las hordas de señores enfadados por el remake de Ghostbusters con mujeres.

Fans en el estreno de Wonder Woman (Mashable).

Fans en el estreno de Wonder Woman (Mashable).

Pese a que casos así juegan a favor del debate feminista en foros públicos, también demuestran la preocupante presencia misógina en la cultura popular. No sólo Wonder Woman, Furiosa o Rey luchan por hacerse un hueco en un mundo masculino en el que son vistas como extrañas, también las fans y las feministas buscan ocupar parte del espacio cultural y social codificado como masculino y a menudo misógino. La reacción que provocó el pase de Wonder Woman para mujeres demuestra que, si queremos conquistar dichos espacios, tenemos mucho camino por delante.

Imagen principal: Promocional de Warner Bros.

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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