Videojuegos y LGTBI: entre la homofobia y la aceptación

La salida al mercado de Mass Effect: Andromeda, con unas representaciones LGTBI más que correctas, es un buen momento para hablar de la necesidad de que el colectivo se muestre de una manera natural y sin demasiados artificios. Todavía queda mucho por recorrer: la industria está plagada de ejemplos donde la heteronormatividad sigue presente.

Sin ir más lejos, un juego tan grande, maravilloso y completo como The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que llegó a las tiendas a principios de mes, tiene presente la utilización de tropos heteronormativos que, sin llegar a la mofa explícita, refuerzan la visión heterocentrista sobre el colectivo. Cuando, como jugadores, se nos da la oportunidad de comprar una casa, el arquitecto se presenta como un alguien "especial", con una visión demasiado "moderna". El personaje realiza gestos amanerados, tiene una voz con ciertos tonos agudos, y tiene una forma de vestir afeminada y con colores asociados a la feminidad.

Estos conceptos, cómodos para el público heteronormativo, nos reducen a clichés. También alimentan una corriente de pensamiento dentro del mundo gamer de que somos una moda, o de que ahora todos los desarrolladores tienen que tener esta cuota de representación LGTBI.

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Malvados y objeto de mofa

A lo largo de la historia del videojuego, el colectivo siempre ha sido representado por personajes que entraban en dos únicas categorías: o bien era personajes villanos con nula o poca redención, o bien personajes de los que reírse. O ambas cosas.

En el segundo grupo se incluyen personajes clásicos como Birdo, el divertido dinosaurio rosa presente en casi todos los juegos multijugador de Super Mario. En su primera aparición en el universo Mario, en el juego Super Mario bros 2, se le identificaba como transgénero. Posteriormente cualquier alusión a su vida trans fue anulada por Nintendo. Mal.

birdo

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Sega introdujo en Streets of Rage 3 el personaje de Ash. Un personaje vestido de cuero, que ataca al protagonista, con movimientos de gogó. Este personaje se eliminó del juego americano para proteger la inocencia de los niños. Malo.

Ash - Streets of rage

Ash - Streets of rage

Dentro del mismo estilo de juegos como Streets of Rage, nos encontramos a Poison y Roxy de Final Fight, aunque en realidad es el mismo personaje con una paleta de colores diferente para dar idea de diferentes enemigos. Poison es un personaje trans, que fue censurado en la versión americana del juego no por ser trans, sino porque el protagonista no podía pegar a mujeres. Aunque la misoginia no acaba aquí. El creador del juego señaló que no pasaba nada, ya que Poison y Roxy eran trans. Justificando así, que como no son mujeres, sino hombres, sí que se les podía pegar. Un claro ejemplo de no entender la identidad de género y la realidad sexual. Finalmente, Poison y Roxy fueron reemplazadas por dos personajes masculinos de aspecto punky llamados Billy y Sid.

Alfred Ashford, en Resident Evil Code Veronica, no solo es homosexual, sino que se trasviste, se insinúa una relación incestuosa con su hermana criogenizada y persigue a la protagonista femenina Claire Redfield con desdén y a su hermano Chris Redfield, con deseo. Villano.  Rasputín, en World Heroes, no solo es un estereotipo andante de amaneramiento, travestismo y clichés, sino que su ataque especial es desnudarse y violar al adversario detrás de un arbusto.

Rasputin

Rasputin: "No me hagas enfadar, o tendré que abrazarte hasta la muerte"

Vivien, personaje en Paper Mario, es un personaje asignado hombre al nacer pero que se identifica como mujer. Esta identificación de género no sólo fue censurada en su versión estadounidense y por extensión europea, si no que toda referencia a ello fue borrado de los datos de Nintendo. Al igual que Birdo, es una villana. Aunque esta vez con redención, ya que acaba uniéndose a Mario en sus aventuras.

Vivien

Vivien

Hay muchos más ejemplos de identificación heteronormativa sobre personajes en los videojuegos, como Kuja en Final Fantasy IX. Todo el mundo asocia su comportamiento teatral y estética con la realidad gay. En general, a casi todos los protagonistas hombre de Final Fantasy que no representen una realidad hipermasculina se les encasilla en esta etiqueta de gay.

Como se puede observar, en los inicios de los videojuegos, la heteronormatividad y el estereotipo estaban muy presentes. Solo he enumerado unos cuantos, el mundo está plagado de ellos. Aunque por suerte, las cosas están cambiando, quizás más que nunca desde los inicios del milenio.

Nuevas representaciones

Juegos como Los Sims, donde permiten relaciones del mismo sexo, y donde últimamente han abandonado la clasificación de la ropa por sexo, es un buen ejemplo. Esto hace que la gente de género fluido, intersexual o en transición pueda verse representada sin ningún tipo de persecución.

Juegos de rol, como Fable, permiten matrimonios del mismo sexo sin problemas. Y desde Fallout 2 nuestras relaciones no solo están aceptadas sino que simplemente son una realidad más. Quizás el hecho de que el creador sea gay, y casado con su pareja desde 2012, haya influido en que siempre haya dado en sus juegos esta visión de normalidad. Otros juegos más mainstream como Dragon Age o Mass Effect también han prestado su apoyo a la normalización de nuestra realidad. Quizás alguna vez podrían ser acusados de cuota, sobre todo en el primer Mass Effect, donde si nuestro avatar era femenino sí que podría tener relaciones lésbicas, pero si era masculino, todas las relaciones eran heterosexuales por definición.

Ellie, personaje maravillosamente escrito en The Last of Us, se nos descubre como lesbiana, sin utilitzar ningún cliché asociado al colectivo.  Reforzando la idea de que somos personas a las que no se nos puede reducir solamente a un acto sexual.

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Todas las imágenes son capturas de pantalla de los videojuegos.

Javi Morán

Javi Morán

Graduado en cine y audiovisuales por la ESCAC y especializado en guion audiovisual. Activista LGTBI+.

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