'Victoria', o cómo NO representar la homosexualidad

La serie Victoria (iTV, 2016-), creada por la escritora y productora Daisy Goodwin, es una ficcionalización de la vida de la Reina Victoria de Inglaterra protagonizada por Jenna Coleman (Doctor Who).

Cuando digo ficcionalización me refiero a que es una adaptación libre, a pesar de tener pretensiones documentales. Actualmente, la serie cuenta con dos temporadas de ocho episodios cada una, a la espera del noveno, el especial de Navidad. La segunda temporada acabó la semana pasada con un golpe muy fuerte para el ship más seguido de la serie, el llamado Drumfred, que entrelaza a Lord Alfred Paget (Jordan Waller), caballero de la Reina, y a Edward Drummond (Leo Sutter), secretario del primer ministro Robert Peel.

Victoria, que no destaca por su brillantez narrativa, ha conseguido con este ship una atención en las redes sociales que no había tenido hasta ahora. La serie, que siendo generosa diré que está mal escrita, había jugado hasta ahora con el triángulo amoroso entre la reina, su marido Albert (interpretado por un terrible Tom Hughes que tiene la capacidad de una rana en coma de transmitir emociones) y Lord Melbourne (Rufus Sewell, que está diez años lejos por encima del resto del cast) y la relación heterosexual de ahora sí-ahora no de dos trabajadores de la corte como único aliciente. ¿Cuántos capítulos pueden empezar con Victoria y Albert discutiendo por una tontería y acabar con una reconciliación sin ninguna reflexión sobre los evidentes problemas de pareja que tienen? Demasiados. ¿Hay oportunidades para hablar sobre temas como la depresión posparto o cualquiera de los millones de conflictos sociales de la época Victoriana? ¡De sobra! Pero no hay tiempo para eso entre los conflictos de pareja. Mira, para eso no necesitas una serie histórica, si lo que quieres es una excusa por argumentos superfluos y personajes con quién es imposible empatizar, haz una comedia romántica y te ahorras todos estos decorados, el vestuario y las terroríficas lentes de contacto azules de Jenna Coleman.

Imatge promocional.

Imatge promocional.

Una vez establecido dónde se sitúa el listón exactamente, os quiero hablar de Drumfred, el ship. De repente y sin ningún tipo de contexto previo, el capítulo segundo de la segunda temporada nos sorprendió con una escena que dejaba las intenciones del equipo de guion muy claras. Los dos únicos hombres jóvenes, de clase alta y no protagonistas flirtean de manera bastante lamentable ("vaya, qué bien equipado estás", le dice uno al otro cuando le enciende un cigarrillo con un proto-encendedor) y, a partir de aquí, toda una serie de escenas memorables siguen, como aquella donde se bañan juntos desnudados, cuando uno se enfada porque el otro se ha prometido, o el beso final que comparten, un capítulo antes de la muerte de uno de ellos; todo esto acompañado de referencias nada sutiles a gays icónicos como Jonathan y David o Achilles y Patroclus, como si de un fic malo del año 2009 se tratara. Guión a parte, Drumfred nace acompañado de una problemática con varias ramificaciones, que es lo que quiero analizar aquí.

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parkerwho.tumblr

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En primer lugar, ¿hasta qué punto podemos alterar la base biográfica en una adaptación histórica? ¿Dónde está la línea entre fidelidad al original (histórico o literario) y la licencia artística en una adaptación? No hay ninguna evidencia de que Drummond y Paget tuvieran ningún tipo de relación, y es evidente que se ha utilizado su orientación sexual para atraer atención de un segmento de la audiencia muy concreto (el fandom de Tumblr, más que la comunidad LGTB+ británica). Pero no es lo único que se ha alterado. Además, en términos de representación, es más bienvenido esto que no el contrario. De ejemplos de straightwashing (ignorar la queerness de un personaje, ficticio o no, y hacerlo heterosexual) hay de sobra, los más recientes Ayo (Black Panther), o Jughead Jones (Riverdale), y de los más sonados Mystique (X-Men), Lestat y Louis (Entrevista con el Vampiro) o, alerta, el icono homosexual histórico-literario clásico por excelencia, Achilles (Troya) y esto sin mencionar la bisexual erasure a personajes históricos como Virginia Woolf o Lord Byron en las múltiples adaptaciones de sus vidas a la pequeña y gran pantalla.

suspectsim.tumblr.com

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Otra de las problemáticas es cómo se ha hecho esta representación LGTB+. No podemos obviar que la serie es histórica, y por lo tanto todo lo que pase tiene que tener una base fiel a la realidad histórica, en este caso, a la homosociabilidad y homosexualidad de la época Victoriana, un tema sobre el cual se han escrito bibliotecas enteras. Aun así, la serie parece estar por encima de la investigación documental, e incluso de un vistazo rápido a la wikipedia, y desaprovecha completamente la oportunidad de poner encima la mesa un tema de interés social que podría informar a la audiencia de manera didáctica, y que, además, daría una base y una consistencia argumental y de carácter al ship.

Pero no, venga, aquí tenéis a dos hombres flirteando, sin ningún tipo de análisis ni exploración del contexto histórico-social. ¿Y cuál es, me preguntaréis, el contexto que no se ha explorado? Pues bien, si Daisy Goodwin y su equipo de guionistas hubieran hecho bien su trabajo, habrían explorado el tema de la homosexualidad en términos de clase, es decir, la homosocialidad aceptada en los círculos aristocráticos a los cuales pertenecen Paget y Drummond, o lo que es el mismo, la masculinidad victoriana reflejada en el concepto de gentleman. Cuando Drummond se promete en matrimonio, la serie utiliza esto en una escena dramática como si de una pareja heterosexual se tratara, ignorando el contexto histórico la situación. La legalidad y las consecuencias de ser acusado de sodomía públicamente (que le pregunten a Oscar Wilde sobre esto) no son siquiera mencionadas. ¡El potencial está, y el presupuesto también!!!! ¡Aprovechadlos!

From Hero to 0. Font: victbert.tumblr.

From Hero to 0. Font: victbert.tumblr.

En conclusión: Victoria hace muchas cosas mal, pero de entre todas estas cosas, la peor es Drumfred. ¿Qué nos queda ahora del personaje de Lord Paget, una vez muerto su amante? Probablemente volverá a desaparecer, su función como estrategia de marketing explotada plenamente.

Imagen destacada: Jordan Waller y Leo Sutter en una actividad promocional de la serie.

Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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