'Tsundere', 'yandere', 'kuudere': arquetipos femeninos y relaciones tóxicas en el 'anime'

Los términos tsundere, kuudere, yandere y otros similares emergen del fenómeno del moe en la cultura popular japonesa, que designa aquellos personajes que levantan pasión entre sus admiradores mediante una mezcla, ya de por sí bastante cuestionable, de infantilización y sexualización. La consecuencia de esta corriente fue la aparición de diferentes tipos de moe, que van de fetiches más o menos inocentes como las chicas con gafas hasta otros más problemáticos como las chicas animal -que deshumanizan a la mujer- o las criadas -que la convierten en sirviente del hombre.

El siguiente paso lógico era convertir en fetiches ya no las características físicas sino las actitudes.

Tsundere, kuudere, yandere y otros similares han convertido dentro de los espectadores de animación japonesa y lectores de manga en sinónimos de diferentes estereotipos relacionales. Todos estos términos contienen la segunda sílaba dere, que podemos traducir muy aproximadamente como enamoradizo o cariñoso, que viene precedida de otra sílaba que condiciona la segunda. Esencialmente, nos encontramos ante una serie de términos que normalizan e incluso fetichizan una serie de actitudes relacionales tóxicas.

Cabe decir que hay multitud de términos derivados de este dere, pero en este artículo sólo examinaremos el impacto de los tres más habituales. Antes de hablar de ellos, vale la pena especificar que estos términos no se asignan a la relación entre dos -o más- personajes sino a la pareja pretendida por el protagonista en cada caso. Así, todos estos términos se convierten en designadores de las potenciales parejas de un protagonista que en muchos casos es poco más que un vehículo para la proyección del espectador, pretendidamente macho y heterosexual.

Tsundere: el abuso como muestra de afecto

Neon Genesis Evangelion (c) Gainax

Neon Genesis Evangelion (c) Gainax

Probablemente tsundere sea el término de los que discutiremos que más fortuna ha tenido dentro del mundo del manga y el anime. Sin embargo también es quizás el más problemático por la serie de ideas sobre las relaciones interpersonales que perpetúa.

El personaje tsundere es aquel que pretende denegar su afección hacia el protagonista mediante una actitud desagradable, incluso beligerante, pero que eventualmente se muestra, siempre en secreto, como amoroso hacia el protagonista, al que ha deseado desde el principio. El término se populariza mediante videojuegos del género simulador de citas, pero personajes con estas características aparecen tan atrás como en Lamu, el 1978, aunque la tsundere por excelencia es Asuka (imagen) de Neon Genesis Evangelion, serie donde se examinaron arquetipos como estos llevándolos a sus últimas consecuencias y evidenciando que son poco menos que dinámicas de abuso.

El arquetipo de tsundere presenta una serie de problemas: ante todo, es una muestra de la cultura de la violación. Incluso el abuso más violento y el rechazo más claro son, por el personaje tsundere, una forma de expresar su amor, perpetuando el estereotipo clásico de la chica que "se hace la difícil". Sin embargo, la idea de que hay que sufrir abusos y humillaciones para alcanzar la plenitud de una relación romántica es una idea increíblemente perversa que este estereotipo normaliza e incluso establece como deseable.

Kuudere: indiferencia absoluta

Neon Genesis Evangelion (c) Gainax

Neon Genesis Evangelion (c) Gainax

Si el personaje tsundere es intenso e incluso violento en su rechazo del protagonista y sus muestras de afecto, el kuudere es absolutamente frío e indiferente. Eso si, siempre ocultando un amor profundo por el protagonista, como todos los arquetipos de dere.

El pragmatismo y la frialdad de los personajes kuudere habitualmente es fruto de circunstancias dramáticas. Su indiferencia, sin embargo, esconde un anhelo hacia el protagonista, que trágicamente son incapaces de comunicarse por sí mismos y que se revelará mediante la acción del protagonista.

Encontramos de nuevo el ejemplo paradigmático de estos personajes en Neon Genesis Evangelion, donde si Asuka es agresiva y salvaje, Rei Ayanami (imagen) es una muestra perfecta de kuudere. Se diría que Rei no tiene ningún tipo de expresión emocional, es una muñeca de hielo.

El arquetipo de kuudere es problemático por razones diferentes al de tsundere, aunque de nuevo sea un arquetipo que arrebata toda la agencia en la relación a la mujer, que se ve limitada a ser un objeto pasivo para las afecciones del protagonista. Además de esta caracterización de la indiferencia como muestra de afección oculta, el arquetipo de kuudere convierte en fetiche la falta absoluta de comunicación.

Yandere: amor psicótico

Mirai Nikki (c) Studio Asread

Mirai Nikki (c) Studio Asread

El arquetipo de yandere es el que más claramente resulta aberrante de los tres examinados aquí. El personaje yandere, en vez de esconder su afección detrás de una fachada, es aquel que resulta abiertamente cariñoso como manera de esconder una psicosis violenta y posesiva. Estos personajes aparentan ser completamente inofensivos y en cierto modo funcionales, pero ocultan una cara absolutamente violenta, llegando a matar a su interés romántico o cualquier otro personaje que consideren rival por la afección del protagonista.

La chica yandere es un arquetipo relativamente reciente, pero por razones que sinceramente me resultan inconcebibles es extremadamente popular. Un buen ejemplo de yandere es Yuno Gasai de la serie Mirai Nikki, que llega a matar a varias 'rivales' por el amor del protagonista e incluso a encarcelar y dejar inválido al protagonista al más puro estilo de Misery de Stephen King. Resulta poco necesario detenerse a examinar por qué este arquetipo resulta perverso, pero entre las razones extremadamente aparentes podríamos decir que perpetúa la idea de amor posesivo y excluyente, además de erotizar el maltrato físico y psíquico.

Tora Dora! (c) J.C. Staff

Tora Dora! (c) J.C. Staff

En conclusión, podemos ver que estos arquetipos son problemáticos de maneras diferentes pero que a través de ellos discurre un hilo común: la eliminación de la agencia de la mujer en las relaciones amorosas. Lejos de dar una visión sana y madura de las relaciones interpersonales -todo lo sana y madura que se podría esperar que fuera una relación entre adolescentes, como mínimo-, estos arquetipos perpetúan ideas extremadamente lesivas sobre las relaciones amorosas. Hay que ser consciente de las problemáticas que presentan y, por lo menos, ser críticos para velar por una representación de las relaciones interpersonales más sana y madura en los medios que consumimos.

Todas las imágenes (c) de sus respectivos propietarios.

Marc Bellmunt

Marc Bellmunt

Doctorando en periodismo, realiza una investigación sobre la relación entre los consumidores de videojuegos y sus prácticas comunicativas. Colabora en La Garriga Digital.

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