'Skam': mirando a Noruega

Depende de qué mundillos habites en las redes sociales, es muy posible que últimamente hayas visto multitud de vídeos e imágenes bien iluminadas de adolescentes mayormente rubios y bien vestidos haciendo cosas que probablemente no hacías de adolescente, pero que te hubiera gustado hacer. Esas imágenes son de Skam (Vergüenza), la serie web de la cadena pública noruega NRK P3 que ha conquistado el país y las redes internacionales en cuestión de un año.

A primera vista el éxito de Skam puede recordarnos al de la británica Skins (E4, 2007-2013) por su representación más o menos realista de la vida adolescente, su buena recepción entre el público joven y un tratamiento honesto de temas como las enfermedades mentales, los trastornos alimenticios y la difícil búsqueda de una identidad personal que pueda ser aceptada por un grupo de iguales, todo ello acompañado de una jerga adolescente que no da vergüenza ajena y música que los adolescentes de verdad también escuchan. La principal diferencia entre Skins y Skam está en la plataforma; si Skins era una serie pulida e impactante, pensada para emitir un capítulo semanal en la televisión, Skam se emite online a tiempo real.

Desde su estreno en el otoño de 2015 se han emitido tres temporadas de Skam, y se espera una cuarta en marzo. Durante el transcurso de las temporadas se suben escenas de entre dos y diez minutos a la web oficial, lo que tiene a los fans actualizando la página durante horas esperando novedades. Además se suben pantallazos de conversaciones por chat entre los personajes, y todos tienen perfiles en redes sociales como Instagram donde van subiendo fotografías, lo que enriquece la trama más allá de las escenas audiovisuales. Llegado el viernes se recopilan todos los vídeos en un episodio tradicional para la audiencia menos desesperada.

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Fuente: Instagram de Noora / https://www.instagram.com/loglady99/

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¿Qué es esto? ¿Adolescentes ficticios usando las redes como adolescentes de verdad? Fuente: Instagram de Isak / https://www.instagram.com/isakyaki/

Skam ha sido un fenómeno brutal; incluso antes del boom internacional, que ha coincidido con la tercera temporada, ya consiguió más de un millón de espectadores... en un país donde apenas hay más de cinco millones de habitantes. Entre los espectadores está Bent Høie, ministro de sanidad, que dice reconocerse a si mismo en Isak, uno de los protagonistas. También se ha hablado de Skam en sesiones del ayuntamiento de Oslo, cuando la alcaldesa tuvo que pedirle a un concejal que por favor dejara de usar referencias a la serie como ejemplos para pedir más espacio habitable en la ciudad, ya que no todo el mundo la ha visto. "¡Pues es obligatorio!", respondió alguien. Anécdotas aparte, Skam ha recibido múltiples premios de la televisión noruega, incluyendo el de mejor serie, mejor edición, y el premio revelación a las creadoras Julie AndemMari Magnus.

¿Y cómo llega una serie noruega a traspasar fronteras, especialmente en el más cerrado ámbito anglosajón? Gracias al fandom, por supuesto. El fenómeno de los subtítulos hechos por voluntarios y los archivos compartidos de forma más bien poco legal -como si se llevaran links dentro de la gabardina- ya lo conocemos bien. En el caso de Skam, la emisión internacional por vías legales se complica por cuestiones de licencias de la música. ¿Pero por qué hacer el esfuerzo de traducir, compartir y mantener blogs con explicaciones sobre todos los detalles de la cultura noruega habida y por haber?

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Chris, Eva, Sana, Vilde y Noora también quieren ver Skam legalmente. (Fuente: http://www.dr.dk/)

Hay distintos factores que explican que Skam haya llamado tanto la atención; en primer lugar están los personajes, bien construidos y desarrollados. Cada temporada está centrada en un personaje distinto del mismo curso en un instituto de Oslo. En la primera temporada conocemos a Eva (Lisa Teige) y descubrimos qué es lo que falla en su relación con Jonas (Marlon Langeland) y por qué se ha distanciado de repente de sus amigas. En su nuevo grupo están Chris (Ina Svenningdal), Vilde (Ulrikke Falch), Sana (Iman Meskini) y Noora (Josefine Frida Pettersen), la protagonista de la segunda temporada, que tiene una relación más bien complicada con William (Thomas Hayes), que es rebelde porque el mundo le ha hecho así. La tercera temporada se centra en Isak (Tarjei Sandvik Moe), que empieza una relación con Even (Henrik Holm).

Los episodios son cortos y sólo hay escenas relevantes para el desarrollo de cada protagonista. Así se evitan episodios de relleno y tramas secundarias que plagan series más tradicionales y se puede trabajar cada personaje con esmero y respeto. Las preocupaciones de los adolescentes valen la pena, y siempre se da peso y validez a sus perspectivas; apenas aparecen profesores o padres. Eva, Noora, Isak y sus amigos viven todo tipo de experiencias, desde la presión por coincidir con un canon de belleza hasta la exploración y aceptación de la identidad sexual. En ningún momento se toma la actitud de "muy bien, niños, hoy vamos a aprender qué es..." la pansexualidad, o la bipolaridad, o la islamofobia, o el consentimiento, sino que cada personaje muestra ignorancia en algunos temas pero es capaz de articular sus opiniones acerca de otros y enseñar a los demás. No hay malos malísimos ni personajes planos, y se consigue dar profundidad psicológica sin necesidad de episodios experimentales sobre el subconsciente Jungiano como en Skins. En serio, qué fue eso. Todavía no lo he superado.

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Even e Isak en su hábitat. (Fuente: Dazed)

Desde luego, cabe preguntarse si la reciente popularidad de Skam se debe al hecho de que se centra en una relación entre dos personajes masculinos, ya que la fetichización de las relaciones homosexuales típica de algunos sectores del fandom también da para varios artículos; en todo caso, los guionistas señalan en múltiples ocasiones cómo ésa también es una actitud homófoba y tratan la relación de forma admirable, señalando clichés pero sin caer en ellos. También es cierto que la tercera temporada de la serie ha sido la mejor hasta la fecha, ya que la primera y sobre todo la segunda pecaban de alargar conflictos y tramas que se hubieran podido solucionar en un par de escenas.

Podéis ver toda la serie en una semana, ¿y por qué no hacerlo? Hay adolescentes que hablan como adolescentes, visten como adolescentes y parecen adolescentes, porque -albricias- los interpretan adolescentes de verdad y no actores de treinta y pico. Se exploran temas interesantes de forma respetuosa, en cada capítulo alguien camina a cámara lenta para demostrar que es guay, los diálogos son buenos, descubriréis que los jóvenes noruegos están obsesionados con los autobuses, y las referencias a la cultura popular no dan grima, lo que siempre es de agradecer. Además, os obligará a aceptar que los que nacieron en el 2000 ya tienen 16. Y si nos dan una cuarta temporada con Sana como protagonista, mejor que mejor.

Ídola. (Fuente: http://tarjeisandviks.tumblr.com/)

 


Imagen principal: http://dianagali.es/skam/


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Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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