Sexismo friki: beta-masculinidad, cartones sexys y tetas y culos en miniatura

Aviso: Este artículo incluye una serie de imágenes que podrían considerarse ofensivas, principalmente de desnudez parcial.

Los juegos de mesa, de cartas y de rol, con el mundo que los rodea, que podríamos llamar ocio alternativo, o el hobby -con perdón por el anglicismo-, pero que es conocido, en general y en particular para los no iniciados, como todo lo friki, es el hermano mayor, pero no siempre más inteligente, refinado o educado, de los videojuegos, un mundo en el que he participado desde muy pequeño cuando un amigo me regaló mi primer libro de rol -un suplemento de La llamada de Chthulhu, para los curiosos. Actualmente vivimos en una edad dorada de este tipo de ocio, los juegos de mesa están de moda y puedes decir en la mayoría de conversaciones que juegas a juegos de mesa o, incluso, de rol -esa bestia negra de la sociedad de los años noventa- sin que nadie te tome por un loco violento.

Este verano organicé una sesión unitaria de rol para mis amigos -básicamente nos sentamos alrededor de una mesa para imaginarnos cómo escaparíamos de una nave espacial en la deriva- y fue una noche genial donde participaron veteranos y noveles de ambos sexos. Las tiendas especializadas ya no son antros poco iluminados donde todos se giran y se hace el silencio cuando entra una mujer -quien diga que esto es un tópico no ha conocido lugares como el histórico Black Lotus Games de Barcelona-. El hobby se está volviendo más variado, más diverso y más inclusivo, pero no siempre ha sido así, ni mucho menos. Ni lo es todavía en ciertos aspectos del hobby -poniéndolo todo en el mismo saco para abreviar.

Mini-pechotes

Sin ir más lejos, hay juegos de miniaturas que son auténticas maravillas tanto a nivel de mecánicas de juego como de calidad técnica de sus figuras, auténticas esculturas de menos de tres centímetros. Hay juegos de miniaturas que, a pesar de ser una obra maestra lúdica, me hacen morir de vergüenza ajena cuando veo que tienen figuras como esta:

©Kingdom Death

©Kingdom Death

O juegos que son un auténtico espectáculo sobre la mesa, como Blood Rage, un juego que simula el apocalipsis vikingo con una serie de combates entre guerreros y criaturas mitológicas, que cuenta con miniaturas como estas:

©Blood Rage, EdgeEntertainment

©Blood Rage, EdgeEntertainment

Pero en el que misteriosamente una tribu entera de vikingos está compuesta de señoras con los pechos al viento sin el más mínimo temor al frío glacial de la tundra, para gran hilaridad tanto mía como de mi novia, que piensa que usan los pezones como arma de combate:

©Blood Rage, EdgeEntertainment

©Blood Rage, EdgeEntertainment

Si en el mundo del cómic y del cine todo el tema de la mirada masculina -el hecho de presentar los personajes entendiendo que el espectador es siempre un hombre heterosexual- es problemático, en el mundo del hobby ya es un escándalo. Y no sólo en juegos más o menos pequeños, sino a títulos tan populares como el simulador de gente enfadada futurista Warhammer 40.000, donde tenemos soldados -marines, ultramarines en este caso, para los puristas- espaciales que lucen tal que así:

©Games Workshop

©Games Workshop

Y su contrapartida femenina, las Hermanas de Batalla -sí, son una orden de monjas, pero se supone que los marines espaciales también son órdenes monacales-, que tienen este aspecto:

©Games Workshop

©Games Workshop

Que me diréis, "pero si son iguales", salvo que las Hermanas de Batalla tienen una cierta aversión a los cascos. Pero veamos qué ocurre cuando en vez de las unidades base de cada ejército, gente bastante enfadada en general, pasamos a las unidades de guerreros particularmente enfadados de cada ejército, como por ejemplo la Compañía de la Muerte de los Ángeles Sangrientos -es todo sutilísimo en el universo Warhammer:

©Games Workshop

©Games Workshop

Si eres un marine espacial con problemas de control de la ira bastante fuertes, pues te pintas la armadura de negro, coges el objeto puntiagudo o contundente que tengas más a mano y te vas a aplastar cabezas alegremente, otro jueves en una galaxia donde sólo hay guerra, muerte y destrucción.

Quizás tienes un poco de calor, que es por lo que podríamos explicar lo que ocurre con las Hermanas de Batalla con temperamentos muy volátiles, que deciden dejar la armadura en casa e ir a la batalla con un taparrabos, una espada-sierra mecánica y la pechera bien contenta y subida con unos sostenes recuquis:

©Games Workshop

©Games Workshop

Juegos de rol con carga de género

Resulta curioso como el sexo y el género forman parte de los juegos de rol, desde aquellos más picantes, aquello de "he sido un niño malo, profesora", hasta Dungeons and Dragons -el Dragones y Mazmorras de toda la vida. Cuando he jugado siempre he visto que todos los chicos que interpretaban un personaje femenino eran la más puta del gallinero, en una interpretación de lo esperado de la feminidad en grupos de adolescentes donde las chicas eran criaturas alienígenas, terribles y maravillosas como un dios inmisericorde. Virginie Despentes se mearía de la risa.

Hemos recorrido mucho camino en los juegos de rol desde que la primera edición de Dungeons and Dragons incluyera, literalmente, una "tabla aleatoria de generación de putas":

Penseu en això quan veieu als nens de Stranger Things jugant a AD&D

Pensad en esto cuando veáis a los niños de 'Stranger Things' jugando a D&D

Inevitablemente, la diversificación del juego y de la comunidad de jugadores han llevado a una visión más inclusiva, lo que era previsible cuando ha pasado de ser un fenómeno minoritario a un monstruo comercial propiedad de Hasbro, una de las corporaciones jugueteras más grande del mundo. La última edición del juego, la quinta, presenta una gran variedad de representaciones femeninas, todas con armadura funcional que dista de los bikinis de cota de malla de los años setenta.

Además, el manual para los jugadores incluye un apartado sobre género en el que se habla explícitamente de la fluidez del género y de su naturaleza de construcción social. Citándolo: "Piensa en cómo tu personaje encaja, o no, en la cultura y las expectativas en torno al sexo, el género y el comportamiento sexual", "no necesitas confinar tu personaje a un género o sexo binario, puedes interpretar un personaje hembra que se presenta como hombre, un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer o un enano hembra con barba al que se confunde por macho ". Cuando se te invita a valorar opciones de género y sexo a la vez que también se te pide que pienses si prefieres defenderte con hechizos o con un hacha a dos manos, estamos ante un cambio de paradigma considerable.

Lo mismo ocurre en el juego de cartas Magic: The Gathering -Magic a secas, para los amigos-, donde hemos pasado de cartas con arte como este:

© Wizards of the Coast

© Wizards of the Coast

A tener su primer personaje trans de manera canónica, Alesha:

© Wizards of the Coast

© Wizards of the Coast

Un personaje la identidad de género del cual es simplemente un hecho más y que no es ni el centro de su historia ni de la expansión en la que se le incluye. Un personaje simplemente aceptado en su identidad sexual y de género en su clan de guerreros.

Acoso y masculinidad de segunda

El problema del sexismo en el hobby es bastante transparente para cualquiera que participe en él, pero fue hace poco cuando una jugadora relató su experiencia en un post de su blog personal titulado, de manera bastante explícita “Los juegos de mesa tienen un problema de terrorismo blanco masculino”. Es un texto cuya lectura recomiendo a cualquier persona implicada en el hobby, ya sea para reflexionar sobre sus acciones o para poder ver que no está sol@ en sus experiencias de discriminación y acoso. Traduciré aquí unos fragmentos:

"... El terrorismo por parte de hombres blancos es lo peor de la comunidad de jugadores, que aterroriza y echa a perder las vidas de aquellos a quienes amenaza para mantener un status quo racial, de género y de sexualidad en la comunidad. Tiene éxito porque la mayoría de hombres de la comunidad son demasiado cobardes para hacer frente a los abusones y terroristas. En el mejor de los casos, estos cobardes ignoran el problema. En el peor, se unen a los terroristas en culpar a las víctimas del abuso recibido ... "

"... El acoso y asalto sexuales descontrolados y que no se toman en serio por parte de los jugadores individuales cuando tienen lugar en contextos del hobby ..."

"... Se excluye a las mujeres que se quejan del tratamiento injusto o marginalizador que reciben por parte de la comunidad, en vez de intentar hacer de la comunidad del hobby un lugar más inclusivo y acogedor que esté dispuesto a escuchar ... "

11

Puede sonar tremendista para alguien que no se haya parado a pensar en ello, pero estoy seguro de que la mayoría de aficionados al hobby pueden recordar circunstancias en que han sido testigos o cómplices de discriminación o acoso. Sin ir más lejos yo recuerdo como en mi época en el club de rol universitario con más socios de Cataluña fui testigo de agresiones verbales no sólo hacia mujeres sino también a homosexuales. A las chicas se las discriminaba agresivamente por su aspecto físico y a todo el mundo que no entrara en los tópicos de masculinidad heteronormativa se le acosaba sin piedad.

A una amiga que me acompañó al local del club lo primero que le preguntaron fue "como te llamabas cuando eras un hombre", entre risas generalizadas.

A otra chica le pusieron como mote Rechoncha porque era aficionada a los cómics de Red Sonja y tenía un ligero sobrepeso.

A una chica que fue un auténtico pilar del club y que organizó gran cantidad de actividades por el mismo se le llamaba Bill el pony porque un miembro del club apodado Sam, en referencia a El Señor de los Anillos, "la monta".

En todos estos casos los dos o tres encargados de "bautizar" a los miembros del club de rol siempre recibieron felicitaciones y risas por parte del resto del club como felicitación a su ingenio. O quizás simplemente para no ser objeto de sus "bromas bien intencionadas". El patrón de acoso es claro, transparente y se repetía de manera constante. Los que se quejaban de este acoso recibían como respuesta más acoso y acababan siendo ostracizados en el club o dejándolo.

Resulta curioso como un colectivo de hombres que son privados de la posibilidad de dominio dentro del colectivo general de la sociedad -sea porque sus aficiones o hábitos de ocio no son los normativos, o por cualquier otra razón-, no sólo no rechazan estos patrones de masculinidad, sino que aprovechan la más mínima oportunidad para acosar a los que se desvían más que ellos de la norma y reproducir hacia ellos el abuso que ellos mismos han recibido: una espiral de abuso en pos de recuperar el dominio masculino que se percibe como perdido o arrebatado.

© Wizards of the Coast

© Wizards of the Coast

El hobby es cada día más diverso y variado, y a medida que los hasta ahora acosados reclaman su lugar y su derecho a participar, la brecha se hace más grande: por un lado tenemos a los que intentamos favorecer este cambio y hacer de la comunidad un entorno mejor y más hospitalario, y por otro los que se aferran a sus cuotas minúsculas de privilegio y no quieren dejar entrar a más gente en sus dominios si no los pueden mirar por encima del hombro y discriminarles.

Es de esperar que este enfrentamiento se haga más agudo a medida que pase el tiempo. Es hora de posicionarse para lograr una comunidad mejor. Como dije en una conversación sobre la última película de La guerra de las galaxias, puedes o bien alegrarte de que haya mujeres protagonistas en la película, o enfadarte porque Rey use un sable láser y derrote a Kylo Ren.


T'agrada la nostra feina?

Marc Bellmunt

Marc Bellmunt

Doctorando en periodismo, realiza una investigación sobre la relación entre los consumidores de videojuegos y sus prácticas comunicativas. Colabora en La Garriga Digital.

5 comments

  1. Ares 19 enero, 2017 at 11:35 Responder

    Me has hecho recordar cuando realicé mi primera partida de rol a D&D. Yo no tenía más de 12 años y era una partida organizada en unos de esos famosos días culturales en los que chicos mayores, y que pertenecían a un club, montaban algunas partidas en el colegio.

    La partida era sencilla. Empezaba en una taberna y yo me hice una enana con la apariencia que, en fin, deben tener las enanas. No salimos de la taberna. Me violaron X veces sin yo apenas saber de qué me estaban hablando, pero sabía que no estaba bien y las risas a mi costa no me gustaron nada. Acabé matando a mis compañeros e incendiando la taberna, más por una casualidad en forma de pifia que otra cosa, pero me animé y rematé la faena.

    A los 15 años quise entrar en el club de rol y me dijeron literalmente “que no aceptaban mujeres” por la sencilla razón de que distraían a los chicos y en cierta forma para “protegerme” de ese mundillo.

    Con todo esto sólo quiero ratificar lo que escribes y decir que es una realidad. Que existe y que, por dsgracia, esto sólo se cura con la edad. Ahora tengo 35 años y juego a rol, videojuegos, juegos de mesa y no pinto miniaturas por falta de tiempo… pero ha sido más por cabezonería, no por qué el mundo “friki” me lo haya puesto fácil.

    Un 10 al artículo. Saludos desde Barcelona.

  2. Marc Bellmunt
    Marc Bellmunt 19 enero, 2017 at 13:05 Responder

    ¡Gracias a ti por tu comentario! La mitad del trabajo que hay que hacer es hacer visible el problema y testimonios como el tuyo son importantísimos. Con esto y un poco de esfuerzo podemos hacer que el mundo friki sea un lugar mucho más inclusivo y acogedor para todos. Adelante y suerte en todas tus tiradas :)

  3. Erion 27 enero, 2017 at 12:35 Responder

    Como nota, hago lobos espaciales en warhammer 40k y caracteristicamente tampoco suelen llevar casco. No creo que eso importe. Precisaemente as hermanas de batalla con armadura no las considero un buen ejemplo de lo que expones. Respecto a las hermanas arrepentidas nada que objetar. Aunque por lore creo que era un castigo eso de no llevar armadura, igual que los arcoflagelantes, aunque es cierto que los flagelantes no estan sexualizados, estamos hablando de minis antiguas.

    Sobre los personajes sexualizados en magic han llegado a burlarse de si mismos e incluir algunas cartas masculinas sorprendentemente sexualizadas sin motivo aparente (mira el Vengador Seductor), creo que para parodiar y dejar claro que muchas de esas cosas quedan atras.

    Respecto a mi experiencia, siempre he conocido mujeres en mis entornos roleros y frikis. El rol precisamente es algo que creo que atrae a todos los géneros por igual. Aunque diria que depende del rol. En numenor, una asociación de la facultad de Matemáticas de la UCM hay una partida de rol donde por casualidades de la vida se han llegado a juntar solo mujeres.

    En la tienda itaca en madrid siempre he visto jufadoras de magic, pocas, pero constantes y es algo que va en aumento.

    El entorno donde veo mas igualdad, al menos de numeros, incluso en ciertos casos con cierta mayoría femenina, es el rol en Vivo, muy interesante de analizar. Gracias por el articulo y un saludo.

    • Marc Bellmunt
      Marc Bellmunt 27 enero, 2017 at 13:52 Responder

      Antes que nada, gracias por tu comentario Erion :) Te respondo a lo que me comentas, siempre desde el respeto y sin querer corregir ni moralizar:

      Precisamente las hermanas de batalla son un ejemplo de como hacer miniaturas femeninas sin que vayan con las tetas al aire, aunque siguen estando sexualizadas de maneras más sutiles: las armaduras tienen pechos y botas de tacón. Además es interesante que en el universo WH40K el físico de los marines espaciales esté ampliado y sean superhombres hipermusculados y, literalmente, un mutante genético física e intelectualmente superior, mientras que las hermanas de batalla son señoras normales y corrientes con armadura acorazada. Habría sido divertido tener un ejército de señoronas al estilo de las amazonas de Futurama :) Además el “lore” como justificación no me sirve, eso lo ha escrito Andy Chambers o algún conocido suyo con toda la intención del mundo para tener señoras en porretas en el campo de batalla 😉

      He buscado en Magiccards.info la carta que me comentas y no la encuentro :( Por otra parte compensar la sexualización femenina con sexualización masculina no soluciona el problema, lo que hay que evitar es la sexualización en general.

      ¡Me alegro mucho de los ejemplos de presencia femenina en entornos roleros que comentas! El tema del rol en vivo es carne de artículo, aunque personalmente solo he jugado en vivo una vez o sea que no tengo mucha experiencia.

      Resumiendo, muchas gracias por tu comentario y disfruta del hobby :)

  4. Marc 1 febrero, 2017 at 09:48 Responder

    Un 10!
    Yo conocí el rol a finales de los 80, de la mano del “típico” nerd del insti y pese a que era un chico apocado y timorato en el trato a los chicos, ya que a las chicas, ni hablarles podía, en el juego se convertía en el típico deportista broncas y obseso de película de adolescentes americana… Y con semejante ejemplo, dejé de jugar. Años más tarde, nos juntamos un grupo de amig@s medio punkis medio jevis para jugar a ESDLA y al ser casi la mitad chicas, cuando alguien, recién llegado kas más de las veces, en alguna ocasión sacó al macho baboso encima de la mesa de juego, fué fulminado vilmente.
    Cual no sería nuestra sorpresa cuando fuimos a la Gen-Con qque se realizó en BCN y vimos, sufrimos, que lo habitual era violar, menospreciar y ningunear los personajes femeninos sobretodo si eran jugados por chicas…
    Bueno, lo dicho: un 20, que en AD&D2 siempre es crítico!

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR