Pioneras del cine de animación

Este artículo ha sido escrito gracias a la colaboración de Amanda García.

La mayoría de la gente considera Blancanieves y los siete enanitos (1937) de Walt Disney el primer largometraje de animación de la historia, ignorando que Lotte Reiniger, animadora alemana, había presentado Las aventuras del príncipe Achmed en 1926.

Este es uno de muchos ejemplos de cómo el trabajo de las mujeres en el mundo artístico a menudo ha quedado en segundo plano, infravalorado o invisibilizado, como ha ocurrido siempre en muchos otros ámbitos profesionales. De la misma manera que poca gente sabe que Alice Guy-Blaché creó la primera película narrativa de la historia, el mérito de las pioneras del mundo de la animación ha caído en el olvido. Es por ello que queremos recuperar algunas de sus historias y repasar el papel de la mujer durante la evolución del cine de animación, empezando por la misma Reiniger.

Lotte Reiniger (1899-1981)

A parte de crear el primer largometraje animado de la historia del cine, Lotte Reiniger experimentó con la animación de siluetas y creó más de sesenta películas entre 1910 y 1970, inspirándose en los mitos folklóricos europeos como La bella durmiente, Hansel y Gretel o El gato con botas.

Reiniger y su marido tuvieron que exiliarse de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, moviéndose de un país a otro con visados turísticos, ya que ninguno les concedió la residencia permanente. Trabajaron con Jean Renoir en París y Luchino Visconti en Roma, pero tuvieron que volver a Berlín, donde Reiniger fue obligada a crear películas propagandísticas para el régimen en contra de su voluntad.

Finalmente, en 1953, Reiniger consiguió establecer su propia productora en Londres, Primrose Productions, y colaboró con la BBC animando los cuentos de los Hermanos Grimm. Su característico uso de las siluetas marcó un estilo que ha influenciado al mundo de la animación hasta la actualidad, desde el mismo Walt Disney en Fantasía (1940) hasta la secuencia animada por Ben Hibon en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 1 (2010).

 Claire Parker (1906 - 1981)

La contribución clave de Claire Parker al cine de animación es la invención de la pantalla de agujas, una pantalla vertical con 240.000 agujas que pueden posicionarse manualmente para crear sombras y, con ellas, imágenes. Se trata de un invento que recuerda a anteriores dispositivos ópticos, como el zoótropo (el tambor circular que al girar da la ilusión de movimiento), pero lo realmente innovador es la forma con la que genera imágenes a partir de lo que hoy en día llamamos píxeles. Cada fotograma de la animación se creaba manipulando las agujas y fotografiando el resultado, lo que lo convierte en una técnica que requiere infinita paciencia.

Claire Parker treballant a la pantalla d'agulles (Filmstruck.com).

Claire Parker trabajando en la pantalla de agujas (Filmstruck.com).

La historia atribuye el invento a Parker y su marido, Alexandre Alexeieff, pero la realidad es que la patente certifica en 1935 la autoría única de Claire Parker. Entre ambos crearon 6 cortometrajes animados con la pantalla de agujas, como Le Nez (1963).

La técnica inventada por Parker va más allá de sus propios cortometrajes y ha sido utilizada, por ejemplo, en El Proceso (1962) de Orson Welles, Mindscape (1976) de Jacques Drouin o Here and the Great Elsewhere (2012) de Michèle Lemieux, que explica en este vídeo cómo utiliza la pantalla de agujas.

Mary Blair (1911-1978)

Mary Blair ganó en 1931 una beca para estudiar ilustración en Los Angeles, donde empezó a experimentar con técnicas de acuarela y generando un estilo único que le hizo ganar fama en la ciudad. Su marido, Lee Blair, empezó a colaborar con Walt Disney en Pinocho (1940) y Fantasía (1940). Mary Blair, pese a su inicial reluctancia, acabó firmando también con Disney, quien tras ver su trabajo la puso al frente de la película que supondría el resurgir de la compañía tras la guerra, Cenicienta (1950).

Art conceptual de Mary Blair per La Ventafocs (magicofmaryblair.com).

Arte conceptual de Mary Blair para 'Cenicienta' (magicofmaryblair.com).

La decisión de Disney provocó la revuelta de los animadores (hombres), que no la consideraban suficientemente buena para el puesto. Se salieron con la suya y la ilustración de Cenicienta fue reelaborada, pero Disney le encargó a Blair el que había sido su sueño durante décadas: la adaptación de Alicia en el país de las maravillas estrenada en 1951, la película que mejor refleja el estilo de Blair.

Sus colaboraciones con Disney se extendieron a muchos de los cortometrajes de la época e incluso Peter Pan (1953), pero la más significativa es quizás el diseño de Qué pequeño el mundo es, la atracción más famosa de los parques temáticos de Disney. A día de hoy, Mary Blair sigue siendo el referente en la animación de la compañía.

 

Imagen principal: WaltDisney.es.

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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