Perpetuando clichés: deconstruyendo 'The Big Bang Theory'

Podríamos decir que, a primera vista, The Big Bang Theory ofrece una premisa interesante.

Y es que, allá por su debut en 2007, la –ahora masivamente popular– serie de Chuck Lorre nos sorprendía con su elección de personajes principales, poniéndonos en la piel de cuatro jóvenes científicos con aficiones geek –y, por tanto, lejos de los arquetipos que podríamos esperar de sitcoms (comedias de situación) a nivel mainstream. Sheldon, Leonard, Raj y Howard se distanciaban a priori de otros personajes de este tipo de series por sus referencias a Star Trek, sus visitas a tiendas de cómics en lugar de típicas escenas de fiesta o sus conversaciones de temas científicos, dando así visibilidad a una comunidad a menudo estigmatizada y, por extensión, teniendo una genial oportunidad de normalizarla y subvertir prejuicios sobre ella. Las sitcoms, sin embargo, a menudo experimentan dificultades al combinar una conciencia social y los clichés y conflictos con los que generan su humor, y The Big Bang Theory no es una excepción –siendo, a la hora de la verdad, su perdición.

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F: The Big Bang Theory Wikia.

Que muchas comedias recurren al uso de clichés como vehículos de humor no es un secreto; sin embargo, la eficiencia a la hora de conectar con el público y el impacto social que estos programas tienen depende del uso que se haga de ellos. En el caso de The Big Bang Theory, los estereotipos constituyen pilares de las dinámicas de cada episodio –con aspectos como el síndrome de Asperger de Sheldon o el gran contraste de conocimiento entre los protagonistas y su vecina Penny constituyendo recursos clave para justificar risas enlatadas. Si bien la explotación de estos recursos en literalmente cada capítulo es cuanto menos polarizante, The Big Bang Theory da a ver un problema aún más serio en su simplificación de personajes: y es que la serie a menudo peca de sexista y anticuada tanto en su tratamiento de la cultura geek como en su rechazo a contemplar sexualidades alternativas. Veamos estos aspectos en detalle.

Perpetuando barreras: The Big Bang Theory y el sexismo geek

Uno de los aspectos más problemáticos de la serie es, sin duda, la asunción de que la cultura geek (véase los videojuegos, juegos de rol, cómics, etc.) constituye una tierra en la que las mujeres no tienen cabida o en la que se presupone que no tienen interés. Y es que si de entrada ya escama que cuatro de los cinco personajes principales –en las primeras temporadas– sean hombres, la posibilidad de que las chicas puedan integrarse en la comunidad geek no parece contemplarse siquiera al aparecer nuevos personajes femeninos, Amy (pareja de Sheldon) y Bernadette (esposa de Howard). Aunque las chicas terminan formando su propio grupo conforme avanzan las temporadas y hacen actividades juntas, resulta chocante cómo en la mayoría de escenas que involucran ir a la tienda de cómics, convenciones o simplemente jugar a «Dragones y mazmorras» difícilmente las vemos o, de estar, muestran un interés vago e intermitente. ¿Una chica dándolo todo con los dados? ¡Habrase visto!

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F: The Big Bang Theory Wikia.

Esta infranqueable barrera de géneros es más que evidente conforme avanzan las temporadas, perpetuada, por ejemplo, por bromas sobre el hecho de que los chicos nunca logren ver clientes femeninas en la tienda de cómics –una idea que, de hecho, contrasta con la incipiente realidad. Como comenta Lucy Pegg en un genial artículo sobre la serie, The Big Bang Theory «insiste en perpetuar ideas obsoletas» de la cultura geek, ignorando el hecho de que «la cultura nerd está comenzando a cambiar y a volverse más accesible a mujeres» [i].

La serie intenta reconocer estos cambios en una conversación que los personajes mantienen en un episodio de la octava temporada, preguntándose si los espacios geek podrían estar a punto de volverse más inclusivos –si bien uno podría considerar esta escena un avance en términos de representación, dicho progreso es arruinado cuando Howard y Raj bromean con la idea de ser alimentado por los pechos de una Thor femenina de los Vengadores. Tras diez temporadas, la serie no logra mostrar un progreso tangible en términos de representación y, aun siendo consciente de las críticas que ha recibido, solo se permite flirtear con la idea de una mayor diversidad para luego restarle hierro instantáneamente.

¿Meros recursos narrativos?: la objetivación de Penny, Amy y Bernadette

El sexismo de la serie, sin embargo, va más allá de la cultura nerd per se y también comprende la forma de la que los personajes femeninos están representados. Y es que, si ya de por sí el elenco de actores está centrado en hombres, los personajes femeninos aparecen en la narrativa y son generalmente valorados en relación a los masculinos. En el caso de Penny, por ejemplo, nos encontramos cómo su personaje es a menudo reducido a la imagen de girl next door («vecina de al lado») y, aunque conforme las temporadas pasan se desarrollan tramas sobre sus aspiraciones profesionales, no deja de simplificarse como la pareja/interés amoroso de Leonard, así como de tipificarse dentro del tropo de la «rubia tonta y atractiva que se muestra sexualmente activa» [ii] –llegando incluso al slut-shaming en las primeras temporadas.

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F: The Big Bang Theory Wikia.

Bernadette y Amy, por otra parte, ocupan roles a menudo relegados a sus respectivas relaciones con personajes principales (Howard y Sheldon, respectivamente). Incluso cuando llegan a tener relevancia en la historia, no logran desligarse de tópicos manidos: Amy se muestra a menudo como el opuesto de Penny en el espectro nerd/chica guay (al punto de que sus físicos son comparados), mientras que Bernadette es sujeta a bromas sobre su salario, el cual es superior al de Howard –con los claros conflictos que esto conlleva a nivel de masculinidad. Más de uno podría argumentar que la serie solo intenta recrear conflictos que aún se dan en la realidad, pero no deja de dar la impresión que los guionistas están estancados en los años noventa.

La pareja como el ideal de felicidad: normalizando a Sheldon; denigrando a Raj

Por último, otro aspecto interesante que la serie ofrecía en sus primeras temporadas era la idea de tener un personaje asexual, Sheldon: un hombre que, en un inicio, no muestra interés alguno en el sexo y cuyas tramas se centran o bien en sus aficiones o en su amor por la ciencia. Aun siendo un personaje acartonado, Sheldon ofrece inicialmente una narrativa novedosa en el panorama de series al desentenderse totalmente de tramas amorosas: esta característica de su personalidad, sin embargo, desaparece con la entrada en la serie de Amy, con la cual establece una suerte de contrato de relación. Aun habiendo comenzado una relación, Sheldon parece retener su carácter asexual hasta que, en un episodio reciente, termina «cediendo» a acostarse con Amy, adoptando de hecho una actitud de satisfacción al hacerlo que termina diluyendo su esencia como personaje. En palabras de Trilby Beresford, «[The Big Bang Theory] será recordada como esa serie que reescribió [a Sheldon] como un tipo cuyo futuro incluirá matrimonio y todas esas cosas aburridas que implican la normalidad» [iii] –desaprovechando, por tanto, una fantástica oportunidad de diversificar narrativas televisivas.

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F: HobbyConsolas.com.

La «normalización» de Sheldon es, de hecho, solo una parte de otro aspecto en el que la serie muestra ser bastante convencional: los personajes masculinos tienden a definir su valor personal en función de su éxito al encontrar pareja, lo cual termina por confirmar que, aun partiendo de una premisa interesante, The Big Bang Theory termina cayendo en los mismos tropos que cualquier otra serie. Este aspecto es también reflejado muy elocuentemente en el tratamiento de Raj por parte de los otros personajes, siendo a menudo objeto de burla por sus dificultades a la hora de encontrar pareja, al punto de que se bromea con su masculinidad y se sugiere continuamente que podría ser homosexual –una vez más, volvemos al mismo problema. La serie tira de topicazos sobreexplotados, quedándose atascada veinte años atrás.

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El caso de The Big Bang Theory, en resumen, ilustra claramente cómo el humor puede ser un medio muy peligroso cuando transmite las ideas equivocadas. Hace unas semanas se confirmó que la serie ha sido renovada por dos temporadas más, lo cual implica que aún tiene una oportunidad para enmendar sus errores y desarrollar narrativas más inclusivas o, de no ser así, terminar de pasar a la historia como una serie que podía haber hecho muchas cosas interesantes, pero terminó cayendo en clichés de siempre. Dado su éxito mediático, espero que se decante por la segunda opción –es hora de que la narrativa deje de perpetuar clichés y se aclimate a los cambios de nuestra sociedad. No podemos permitirnos ir hacia atrás.

Todas las imágenes (c) Chuck Lorre y Warner Bros.

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[i] Lucy Pegg, “Nerdy Men and Hot Women: Sexism in The Big Bang Theory,” The F Word, 20 Abr 2013 <https://www.thefword.org.uk/2013/04/big_bang_theory/> [Visto el 30 marzo 2017]

[ii] Katie Milestone y Anneke Meyer, Gender and Popular Culture. Cambridge: Polity, 2012. p. 94.

[iii] Trilby Beresfold, “How Sex Ruined The Big Bang Theory,” The Week, 8 Jul 2016 <http://theweek.com/articles/633560/how-sex-ruined-big-bang-theory> [Visto 31 marzo 2017]

Jose Viera

Filólogo e investigador independiente con un máster en estudios ingleses avanzados obtenido en la Universitat Autònoma de Barcelona. Su trabajo de fin de máster versó sobre representaciones de hombres homosexuales mayores en los medios. Actualmente prepara su tesis doctoral en representaciones neo-victorianas del autor Charles Dickens.

2 comments

  1. Alan 9 abril, 2017 at 20:36 Responder

    Y cómo piensas tú qué son los nerds reales? Personas “normales” de inteligencia y gustos comunes que pasan mucho tiempo con mujeres?
    Has ido a alguna vez a un lugar de reunión para jugar D&D? Has visto que haya la misma cantidad de mujeres que de hombres?
    Yo nunca he visto más de 2 mujeres por cada 10 hombre
    Has entrado a una tienda de cómics? Es casi como en la serie, entran muy pocas mujeres, nada, si las comparas con la cantidad de hombres que entran.
    Incluso en las carreras de ingeniería o ciencias exactas las mujeres no se acercan tanto a esas cosas!

    Claro que los personajes y las situaciones están exagerados, pero no están muy lejos de la realidad.

    Esta crítica le toca a alguien que viva en esa cultura, no a alguien de fuera que solo busca razones para indignarse

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