'Ordeal by Innocence' se enfrenta al privilegio

Hay pocas cosas más navideñas que las peleas familiares y los encuentros con conocidos de un pasado que preferirías olvidar, y de hecho las historias de fantasmas se asocian con esta época del año en la cultura británica desde la época victoriana. 

No nos sorprende, pues, que en 2015 la BBC se propusiera adaptar una novela de Agatha Christie cada navidad para que toda la familia pueda disfrutar de paisajes preciosos pero desoladores, casas aisladas que se caen a trozos y asesinatos truculentos después de que los niños se vayan a dormir.

La BBC es conocida tanto por su ficción original como por sus adaptaciones literarias: la cadena pública británica ha tenido un papel clave en la construcción y el mantenimiento del cánon occidental, ya que ha traído los Grandes Clásicos de la Literatura a la pequeña pantalla durante décadas, y especialmente ha fomentado la identidad nacional mediante el ensalzamiento de escritores y escritoras nacionales: la Austenmanía y el Holmesianismo no se pueden separar ni de la anglofilia ni de las adaptaciones televisivas. Esto comporta, por lo tanto, que muchas de sus producciones son de época.

No obstante, estamos en 2018 y ni el público ni los productores están dispuestos a repetir las historias de siempre sin cuestionar las ideologías que articulan. La BBC ha adaptado clásicos para una audiencia contemporánea de distintas maneras y con distintos resultados. Sherlock modernizó la ambientación, pero sus roles de género son más retrógrados que en los relatos originales; The Musketeers convirtió la novela de Dumas en una aventuras episódicas dando más peso a los personajes femeninos y más visibilidad a los cuerpos racializados; incluso las series originales de la BBC que se han convertido en clásicos en sí mismas se muestran más receptivas a los tiempos que corren, y la decimotercera encarnación del Doctor será Jodie Whittaker.

La encargada de estas adaptaciones de Agatha Christie es la guionista y productora Sarah Phelps, que también fue responsable de Oliver Twist (2007), Grandes esperanzas (2011) y Una vacante imprevista (2015) y guionista de Eastenders (2002-2016), The Crimson Field (2014) y Dickensian (2015-2016). La recepción de las tres miniseries ha sido excelente: la primera fue And Then There Were None (Y no quedó ninguno, 2015) y la segunda The Witness for the Prosecution (Testigo de cargo, 2016). Hoy nos centraremos en la tercera, Ordeal by Innocence (Inocencia trágica, 2018), ya que muestra especialmente bien cómo la BBC intenta negociar cambios en la perspectiva del público y en la industria del entretenimiento en general.

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El Mickey definitivo y Kristen / Fuente: 'The Big Issue'

Si os habéis fijado en las fechas os habréis dado cuenta de que no hubo miniserie de Agatha Christie en navidad de 2017: iba a ser Ordeal by Innocence, pero se retrasó a la semana santa de 2018. El personaje de Mickey iba a ser interpretado por Ed Westwick, que está siendo investigado por agresiones sexuales tras la acusación de tres mujeres. Siguiendo el ejemplo de All the Money in the World, donde se volvieron a grabar las escenas de Kevin Spacey sustituyéndolo por Christopher Plummer, la BBC sustituyó a Westwick por Christian Cooke, rodando sus escenas en sólo doce días. El trabajo de posproducción, aún hecho a prisas, es fantástico.

Es difícil explicar la trama sin destriparla, ya que la gracia de este thriller dirigido por Sandra Goldbacher consiste en descubrir qué ha pasado, quién miente, y quién le oculta qué hechos a quién. Kirsten Lindstrom (Morven Christie), ama de llaves de una mansión escocesa, encuentra el cuerpo de la señora Rachel Argyll (Anna Chancellor) una navidad a mediados de los años cincuenta. Todo apunta a que la ha asesinado su hijo Jack (Anthony Boyle), quien es encarcelado y muere a manos de otro preso. Leo (Bill Nighy), el viudo de Rachel, intenta reconstruir su vida con su secretaria, Gwenda (Alice Eve), y los hijos que quedan regresan para la boda: Mary (Eleanor Tomlinson) y su marido Philip (Matthew Goode), Tina (Crystal Clarke), Mickey y Hester (Ella Purnell).

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Los otros cuatro hermanos Argyll / Fuente: 'Digital Spy'

Cuando solo quedan tres días para la boda ocurre algo imprevisto: un tal Doctor Calgary (Luke Treadway) se presenta en la mansión de los Argyll y explica que vio a Jack la noche del asesinato: Jack tenía una coartada, y por lo tanto es inocente. Si fuera una historia de misterio de las de toda la vida, Calgary sería un detective amateur y recogería pistas, hablaría con todos los sospechosos y al final les reuniría en una sala para decirles exactamente qué habían hecho aquella noche, con quién y por qué. No obstante, Calgary no está en condiciones de reconstruir nada, y la duda principal no es “quién mató a Rachel Argyll” sino “qué pasa exactamente en esta familia”.

Ordeal by Innocence usa elementos narrativos del Gótico -la casa aislada, los secretos familiares, el ama de llaves que todo lo ve, los personajes tan ambiguos como extremos, la ansiedad, el resentimiento, la ira y los celos a flor de piel- que la convierten en una especie de thriller universal, pero a la vez usa el contexto histórico -la paranoia de la guerra fría, la amenaza de los experimentos nucleares, el racismo sistémico, los abusos de la disciplina psiquiatría, el autoritarismo paterno, el clasismo reforzado por aquellos que dicen obrar actos de caridad- como herramientas para sembrar desconfianza y miedo tanto en los personajes menos privilegiados como en los espectadores.

Rachel Argyll, la matriarca / Fuente: Radio Times

Rachel Argyll, la matriarca / Fuente: 'Radio Times'

Rachel, una mujer blanca, rica y casada, se revela como alguien que pretende usar su privilegio para buenos fines adoptando niños y dándoles seguridad económica, pero que nunca es capaz de verles como personas sino como extensiones de sí misma. Leo, por su parte, se dedica al hobby de rico culto ocioso por excelencia: la egiptología. Como consecuencia, los hijos desarrollan codependencias y resentimientos obsesivos que les marcan a lo largo de sus vidas. Los cinco sufren el efecto del clasismo y el patriarcado, y además Tina sufre el racismo abierto de sus vecinos y el racismo más insidioso de sus padres, que exigen que sea la más inteligente, responsable y obediente -es decir, la más ejemplar- de todos, y que nunca se enfrente a los que la insultan, negando la realidad que vive.

La integración de los distintos ejes de opresión en el thriller es interesante, y el énfasis en la diversidad de personajes (y por lo tanto de actores) es desde luego algo positivo. No obstante, estos temas se tratan en algunas escenas de forma sensacionalista, especialmente en el caso de las enfermedades mentales: el montaje parece deleitarse en ello para subrayar su innovación. La BBC es una estructura pública de un estado occidental con el poder no sólo de representar ideas e identidades sino de darles legitimidad y hacerlas accesibles: no es un monolito, sino que articula distintos medios y perspectivas. Series como Ordeal by Innocence responden a los discursos del feminismo, el antirracismo y el poscolonialismo, pero aún queda camino por recorrer.   


Imagen destacada: 'Den of Geek'.


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Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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