Nostalgia|'Ho, ho, ho, ¡feliz heteropatriarcado!'

Como dicen en los anuncios del Lidl, la Navidad es una época de felicidad, de reunirse con la familia y gastarse el dinero que no se tiene para aparentar ante los cuñados que cada día comemos bogavante y salmón con caviar -del de verdad, no sucedáneos.

Hollywood ama la Navidad, la excusa perfecta para crear historias surrealistas de amores desesperados entre hombres privilegiados tristes porque nadie les quiere y mujeres trofeo que aparecen como ángeles para aliviar su angustia existencial. Hay un sinfín de películas navideñas, pero de entre todas, me gustaría hablar de las tres que más nos han marcado y mejor demuestran que el anhelo de Hollywood por la nostalgia heteropatriarcal ha estado presente desde sus inicios: ¡Qué bello es vivir!, Mary Poppins y Love Actually.

'¡Qué bello es vivir!' (1946)

En esta película de Frank Capra que lleva reapareciendo cada Navidad desde 1946, James Steward interpreta a George Bailey, un hombre blanco heterosexual que lo tiene todo en la vida. George lleva al extremo el manpain -cuando un hombre adulto sufre la vida emocional de un adolescente angustiado pese a intentar compensarlo con comportamiento muy macho- , y ante tal bochornoso espectáculo, un ángel (Henry Travers) baja a la Tierra para recuperar su ego de macho alfa. ¿Qué sería del mundo sin ti, empresario cualquiera del primer mundo? No te suicides en Nochebuena, que eso queda mal en pantalla, y el universo te necesita para mantener vivo el heteropatriarcado.

Clarence, el ángel, muestra un universo alternativo en el que George no hubiera existido (the darkest timeline), haciéndole ver cómo ha cambiado las vidas de las personas a su alrededor. Tal universo muestra el peor de los escenarios: su archienemigo ha tomado el control del pueblo y el rol de macho alfa, su hermano murió de pequeño, su mentor acabó en la cárcel… y lo peor de todo… ¡su mujer es una vieja solterona! EL HORROR. ¡Bibliotecaria! ¡Con gafas! ¡Virgen! Inaceptable. Menos mal que George está dispuesto a salvarla del terrible destino de independencia social y económica. ¡Qué bello es vivir!

L'HORROR: Una dona bibliotecària

EL HORROR: una mujer bibliotecaria.

 'Mary Poppins' (1964)

Antes de que alguien me grite: no, Mary Poppins no llega a Londres por Navidad, pero sí que aparece sin falta por la televisión española sin ningún tipo de explicación, lo que la ha convertido en el imaginario nostálgico en una película navideña más.

La señora Banks (Glynis Johns), sufragista londinense, está ocupada con sus marchas feministas y sus cabezonerías como el derecho a voto de las mujeres, lo que la incapacita automáticamente para ocuparse de sus hijos. Canta y baila como mujer de vida alegre hasta que le dan la noticia: la niñera abandona porque no aguanta a sus hijos malcriados. Quitándose el pin de “Votes for women” para no hacer enfadar al señor Banks (David Tomlinson), la sufragista le pide perdón a su marido por no haber cumplido con sus deberes como mujer al no saber elegir bien a la niñera.

Mary Poppins (Julie Andrews) aparece volando con su paraguas y sabemos que es la elegida porque es guapa y es una chica cool, no como el resto de orcos que se presentan. Gracias a la niñera mágica, los Banks descubren el verdadero sentido del heteropatriarcado, y la película acaba con papá trabajando en el banco y mamá en el parque con los niños, jugando con una cometa construida literalmente con lo que fuera su banda sufragista, ondeando el fracaso del feminismo. Pobre P. L. Travers, autora de los cuentos originales de Mary Poppins, mujer bisexual que nunca se casó, fue madre soltera y vivió hasta los 96 años con la espina de Disney clavada.

Votes for women.

Votes for women.

 'Love Actually' (2003)

Aparentemente una maldición paranormal cae sobre todo aquel que está soltero el día de Navidad, así que los protagonistas de Love Actually -es decir, la totalidad de los actores británicos- deben hacer lo posible por evitarla. Es la única explicación posible a su desesperación por emparejarse entre sí como sea, con quién sea, aunque se acaben de conocer o tengan diez años. Antes muerto que soltero. Como buena película de Hollywood, al final todo hombre consigue su premio, digo mujer.

Algunas de las cosas que según Love Actually son muestras de amor que deben emocionarnos:

  • Cuando Rick Grimes (o Mark, Andrew Lincoln) trata como una mierda a Keira Knightley y la persigue con una cámara para grabar todo lo que hace y guardar la cinta en su apartamento, porque está enamorado.
  • Cuando Liam Neeson anima a su hijo pequeño a colarse a través de los controles de seguridad de un aeropuerto y crea el caos, porque el niño está enamorado.
  • Cuando el Primer Ministro de Reino Unido (Hugh Grant) genera un conflicto diplomático público con el Presidente de Estados Unidos porque éste ha acosado a la chica que le gusta. El conflicto no se da por el hecho de que la acose, sino porque “le ha quitado lo que es suyo”. Pero se justifica porque, aunque ha hablado con ella apenas dos veces, está enamorado.
  • Cuando Colin Firth se casa con una chica portuguesa con la que ha convivido unos días. Ni siquiera se habían podido comunicar porque no hablaban el mismo idioma, pero la vio en ropa interior, así que está enamorado.

Estos son sólo algunos ejemplos. Luego está el tema de la gordofobia, que sobrepasa el ridículo. Podría entrar a especificar cada aspecto de la película que parece publicidad literal del heteropatriarcado, pero acabaría antes copiando y pegando el guión entero.

I per mi, tú ets un creep.

Romance.

Imágenes: RKO Pictures (¡Qué bello es vivir!), Walt Disney Productions/Buena Vista (Mary Poppins) y Universal Pictures (Love Actually).

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR