Nostalgia| 'Superman Red Son'

Slavoj Žižek decía en 2005 que en la sociedad actual la ficción está obsesionada con las narrativas apocalípticas -piénsese en todas las ficciones sobre apocalipsis zombies, en los malvados que amenazan constantemente con destruir el mundo, en las películas de desastres donde un meteorito o un fenómeno natural arrasan la Tierra- y en cambio resulta incapaz de producir o consumir narrativas que hablen de cambios en el orden social: es mucho más fácil para la sociedad actual imaginar el fin de la humanidad que el fin del capitalismo. Bueno, pues en el 2003, dos años antes, Mark Millar le llevó la contraria.

En la serie de tres números Red Son, Millar transformaba el tradicional Superman, que, como decía Christopher Reeve, luchaba por "la verdad, la justicia, y el modo de vida americano", es decir, por el capitalismo:

Cambiando el lugar de aterrizaje de la mítica cápsula de Krypton de la América profunda -aquella utopía rural y agraria de los Kent- a una granja soviética en Ucrania, Millar transforma el icono americano en un superpoder ruso que pone fin a la guerra fría sólo con su existencia, todo anunciado con una estética que se extrae directamente del cartelismo propagandístico de la época.

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El cómic resulta interesante más allá de la subversión de la mitología del personaje, entrando en discursos críticos tanto sobre un capitalismo desbocado que se pone al servicio del plutócrata Lex Luthor, como de una URSS que se pliega bajo la autoridad del autócrata definitivo, un Superman que hereda el poder de las manos del mismo Stalin y somete el planeta entero a una autoridad que, a pesar de ser pretendidamente benevolente, asfixia la humanidad.

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La acción se completa con cameos de otras caras ilustres de la casa DC, como Wonder Woman, Green Lantern o el mismo Batman, convertido en un agente anarquista que pretende arrebatar la soberanía de las manos de Superman para devolvérsela al pueblo.

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Cabe decir que el cómic peca de los problemas habituales de Mark Millar -humor de brocha gorda, personajes femeninos más planos y transparentes que el papel de fumar...- pero este es sin duda uno de los mejores cómics del autor, y resulta fácil de encontrar en edición recopilada, o sea que no tienen excusa, camaradas.

Todas las imágenes (c) DC Comics.

Marc Bellmunt

Marc Bellmunt

Doctorando en periodismo, realiza una investigación sobre la relación entre los consumidores de videojuegos y sus prácticas comunicativas. Colabora en La Garriga Digital.

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