Nostalgia | Las Spice Girls y 'Spice World'

Si vamos a hablar de las Spice Girls y Spice World, es necesario hacerlo con banda sonora: Por favor.

Vamos allá.

Las Spice Girls fueron el relevo de los Beatles. Ningún grupo antes de ellas consiguió el mismo impacto internacional. “Wannabe”, su primer single (1996) se convirtió en número uno en las listas de éxitos de 37 países en cuestión de semanas, y fue sólo el principio. En 1997 Nelson Mandela las recibió en su casa asegurando que eran sus heroínas. Nelson Mandela.

En Nelson Mandela i el Príncep Carles d'Anglaterra, amb les seves heroïnes.

Nelson Mandela y el Príncipe Carlos de Inglaterra, con sus heroínas.

Pero no todo el mundo les tenía tal simpatía a las Spice Girls, y su éxito creó una clásica situación de amor/odio absolutos en el público. Como estrellas del pop, fueron criticadas desde el primer momento hasta el último, y veinte años después aún arrancan debates y cuestionamientos sobre su capacidad artística. La crítica feminista ha sido siempre feroz ante ellas como producto cultural: ¿Qué valor tiene su versión del empoderamiento femenino (¡Girl Power!)? ¿Es positivo su mensaje, o son simples marionetas dentro de la mercantilización del (post)feminismo? A día de hoy, con Beyoncé alzando la bandera del feminismo popular, seguimos dándole vueltas. Aún así, cabe una lectura del fenómeno de las Spice Girls en su contexto, y entender los límites del mensaje de empoderamiento femenino que podía llegar a ofrecer una girl band prefabricada.

Cartell de càsting per trobar les Spice Girls: "Tens de 18-23 i habilitat per cantar/ballar?" (Giving You Everything, 2007).

Cartel de cásting para encontrar a las Spice Girls: "Tienes 18-23 y habilidad para cantar/bailar?" (Giving You Everything, 2007).

 

¿Girl power?

El sello británico Heart Management decidió en 1994 crear una banda femenina que rompiera con la norma de las boy bands que dominaban el panorama musical del momento. En el recomendable documental Giving You Everything (2007) las propias Spice Girls explican el interminable proceso de casting que pasaron hasta reunir a las cinco chicas con el potencial de convertirse en estrellas: Geri Halliwell (la Spice pelirroja), Melanie Brown (la Spice agresiva -sin pasar por alto lo problemático de que fuera precisamente la mujer negra la que cayera en este estereotipo), Emma Bunton (la Spice “bebé” -está claro que el racismo no era el único problema), Melanie Chrisholm (la Spice deportista) y Victoria Adams (la Spice pija).

Les Spice Girls assajant a Spice World (1997).

Las Spice Girls ensayando en Spice World (1997).

Sí, las Spice Girls son básicamente cinco estereotipos. Todas son muy normativamente guapas y se visten de forma provocativa. A Geri incluso se le salió un pecho del vestido en una gala y fue portada de todos los periódicos. Son producto y resultado de la cultura del consumo y la objetificación del cuerpo de la mujer como mercancía. Y, aún así, considerando que apenas tenían veinte años, aprovecharon al máximo la situación para convertirse en un referente positivo para las niñas que las adoraban. De hecho, en el documental dejan claro que salía de ellas mismas y no tenían intención de dejarse manipular por los hombres que las rodeaban. Cuando consideraron que su mánager se excedió en el control que ejercía sobre ellas, le despidieron y pasaron a autogestionarse.

El mensaje era explícito: la amistad y el respeto es lo más importante, las niñas pueden hacer lo mismo que los niños, hay que ser una misma y no dejarse manipular. Obviamente se trataba de un discurso superficial, con aspectos problemáticos, pero probablemente el único mensaje que podía funcionar ante el público mainstream hace veinte años. ¿Insuficiente? Sí. ¿Oportunista? También. ¿Negativo? No necesariamente.

Festa de barnussos (Spice World, 1997).

Fiesta de albornoces (Spice World, 1997).

'Spice World', la autoparodia

En 1997, en pleno apoteosis, las Spice Girls filmaron Spice World, una obra de arte difícil de describir que encapsula los años noventa mejor que cualquier otra película. ¿Quieres comedia? La tienes. ¿Quieres drama? Doble ración. ¿Quieres ciencia ficción? Toma aliens. ¿Quieres acción? Ten un autobús saltando por el puente de Londres. ¿Suspense? Una embarazada a punto de dar a luz en una discoteca. ¿Terror? Una casa encantada y villanos que salen del váter. Spice World lo tiene todo, es la película definitiva.

Spice World, una obra de culte.

Spice World, una obra de culto.

Spice World básicamente sigue las aventuras ficticias de las Spice Girls en ruta con su autobús-limusina mágico (aparenta ser un bus normal en el exterior, alberga una mansión en el interior), preparándose para un gran concierto en Londres, huyendo de paparazzis y poniendo histérico a su mánager. Todo con referencias bizarras a tópicos del cine (el villano acaricia un cerdo mientras da órdenes por teléfono), transiciones psicodélicas heredadas de Austin Powers y números musicales con bailarines italianos semidesnudos.

Al final de la película, después de noventa minutos de secuencias sin ningún tipo de sentido narrativo, se nos descubre que en realidad lo que hemos visto es lo que productores de cine con pocas luces creen que es la vida de las Spice Girls. Todo muy meta y tan gratuito como la aparición de extraterrestres que les piden entradas para un concierto. Pero es este distanciamiento e ironía la clave de la película: es la historia de las Spice Girls contada a través de los hombres que las han convertido en producto de consumo.

Això és una escena real.

Esto es una escena real.

La película es tremendamente mala y cutre, pero a propósito. Pinta una imagen de las Spice Girls como fantasía masculina, con una historia falsa, personalidades estereotípicas llevadas a la parodia y referencias explícitas a las críticas que recibían en el momento. “Sabemos cómo hemos llegado así de lejos: fuerza, coraje y WonderBra”, cantan en una escena vestidas de militares. Hay momentos en los que la fantasía se rompe, y las protagonistas se preguntan “¿por qué nos convierten en estereotipos?” o “¿por qué sólo se fijan en qué ropa nos ponemos?”. Y es que la crítica más común y completamente legítima se basa en que, reduciendo sus personalidades a estereotipos, las Spice Girls fomentaban la visión de la mujer como producto prefabricado y listo para el consumo de masas. En Spice World se parodia esta simplificación, llevando cada una su performance a lo ridículo y rompiendo las expectativas en momentos clave para mostrar que son más que los estereotipos que han asumido.

Estamos hablando de una película comercial, protagonizada por las mujeres más famosas del momento a nivel mundial, en la que se menciona varias veces la palabra “feminismo”. Geri se deshace de un hombre que intenta ligar con ella hablándole explícitamente de feminismo. “No es que queramos amenazar la masculinidad de los hombres siendo dominantes, pero es que cuando hablamos con ellos no saben qué decir”. Es de las únicas referencias a potenciales intereses románticos en la película, a parte de Victoria afirmando que “se deberían poder encargar hombres como pizzas”.

Extraterrestres.

Extraterrestres.

Más allá de la apariencia física, las Spice Girls rechazan la feminidad normativa: cuando se imaginan siendo madres lo ven como una pesadilla por la pérdida de independencia que supone, y en ningún momento se contempla la figura del padre como parte del plan. Una de las tramas de la película sigue la involucración de las protagonistas en el embarazo de Nicola, una amiga del grupo que se convierte en madre soltera. De hecho, el desenlace genera suspense a partir de la decisión de las Spice de perderse el gran concierto para poder estar con Nicola durante el parto, para furia de su mánager. La moraleja es siempre la misma, y bien explícita: las mujeres deben apoyarse entre ellas y no depender de las decisiones de los hombres.

Spice World no pasará a la historia del cine feminista, obviamente. Aún así, merece una visión que vaya más allá de la crítica fácil y elitista a todo lo pop admirado por chicas adolescentes. Se trata de una película dirigida básicamente a niñas, con cinco heroínas que generan su éxito, toman decisiones propias y consiguen su objetivo (sin ser éste un marido). Heroínas que salían en primetime por las teles de todo el mundo asegurándoles a sus fans que “aunque vistas una minifalda y tengas un par de tetas tienes derecho de decir lo que quieras decir”.

Viva Forever.

Viva Forever.

Además, como todas las películas adolescentes de los años noventa, Spice World exagera los elementos culturales de la época y se convierte en una cápsula del tiempo perfecta, marcada por estos primeros pasos del (post)feminismo comercial. Sólo han pasado veinte años, pero ya cuesta creer que se dieran las circunstancias culturales que permitieron generar tal obra de arte. Si estuviera en mis manos, sin duda enviaría Spice World a la órbita de Trappist-1. Si hay alguien dispuesto a comunicarse con nosotros, que venga preparado. Coreografías incluidas.

Imágenes: 'Spice World', de Columbia Pictures. 'Giving You Everything', de BBC.

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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