Nostalgia | La Materia Oscura

Este jueves 19 se publicó el primer volumen de la trilogía The Book of Dust, titulado La Belle Sauvage (disponible en castellano a partir del 16 de noviembre como La bella salvaje: El libro de la oscuridad por Roca Juvenil).

Han pasado nueve años desde la última publicación de la saga La Materia Oscura de Philip Pullman, formada por una trilogía principal -Luces del norte o, cosas del marketing americano, La brújula dorada (1995), La daga (1997) y El catalejo lacado (2000)- y dos novelas cortas, que no se han traducido ni al castellano ni al catalán, Lyra’s Oxford (2003) y Once Upon a Time in the North (2008).

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Luces del norte (novela gráfica). Adaptación de Stéphane Melchior y arte de Clément Oubrerie. Fuente: Tygertale.

La trilogía original llegó a nuestros estantes con el boom de fantasía juvenil que siguió al éxito de Harry Potter, pero tiene algunos elementos que la hacen destacar: La Materia Oscura trata del desafío a la autoridad y al dogmatismo, sobre todo en su vertiente religiosa, con una iconoclastia poco sutil que despertó controversia -y encarnizadas defensas- en su momento. En las novelas de Pullman hay aventuras en dirigible y animales que hablan, pero también curiosidad, lealtad y sacrificio bañadas en ciencia, literatura y filosofía, de la poesía de Milton que da nombre a la serie al pensamiento monista de Spinoza.

La protagonista es Lyra Belacqua, una chica de doce años que vive en un college de Oxford; pero no en la Oxford de nuestro mundo, sino la de otro mundo muy similar, donde la gente tiene daimonions, es decir, una manifestación del alma en forma de animal que acompaña a cada ser humano. Cómo toda heroína de fantasía, la Lyra tiene muchas virtudes: es valiente y leal hasta el final. Aun así, es mentirosa, rebelde, e incluso un poco violenta. Tiene facilidad para convertirse en líder de gente de su edad y a lo largo de la trilogía se gana también el apoyo y la protección de todo tipo de adultos, pero siempre mantiene un punto ácrata y áspero que la hace una heroína muy poco convencional.

Escondida en un armario, Lyra descubre un complot para asesinar a su tío, el explorador Lord Asriel, y le salva la vida. Sin embargo, no llega a rescatar a su amigo Roger de los temidos Devoradores; a lo largo del primer libro, descubrimos que todo es parte de una conspiración de la Iglesia, que está investigando las misteriosas partículas del Polvo para encontrar la fuente del pecado original -la rebelión y el conocimiento- y cortarlo de raíz.

Lyra va desenredando el misterio mientras convive con diferentes tutores y guardianes: está la ambiciosa y astuta señora Coulter; la madre de Roger, Ma Costa; el consejero de los gipcianos, Farder Coram; el oso acorazado, Iorek Byrnison; el explorador americano, Lee Scoresby; la reina de las brujas, Serafina Pekkala; la científica, Mary Malone; la pareja de ángeles, Baruch y Balthamos; y los diminutos gallivespianos que cabalgan libélulas, Tialys y Salmakia. Usando arquetipos clásicos de la fantasía, Pullman despliega un abanico impresionante de mentores de diferentes especies e ideologías y les da un detalle y una profundidad psicológica memorable. De hecho, los personajes que cuidan y protegen a Lyra son mayoritariamente personajes marginales, como señala Amelia Rutledge [1].

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Nicole Kidman como Marisa Coulter y Dakota Blue Richards como Lyra en la película La brújula dorada (2007). Fuente: MUBI.

Especialmente interesantes resultan las tres mujeres que acompañan a la protagonista en diferentes puntos de su viaje. La señora Coulter subvierte todos los estereotipos de la maternidad devota y abnegada, y, a pesar de ser una de las antagonistas principales de la saga, Lyra aprende de ella a desmontar la misoginia que ha internalizado a lo largo de toda su infancia en un college masculino. La señora Coulter utiliza todos los recursos a su alcance para ascender en instituciones patriarcales, y usa su ingenio para crear estructuras propias donde ella puede ser la líder indiscutible.

Serafina Pekkala, por su parte, pertenece a una de las corrientes revisionistas de figuras de la alteridad: la de las brujas “buenas”, ligadas a la naturaleza, que ha caracterizado la fantasía de las últimas décadas como se puede ver en Las brumas de Avalon. A pesar de que este arquetipo no es necesariamente sexista (como sí lo era el de la bruja amenazadora de los cuentos de hadas), sí participa en una visión esencialista y conservadora que liga la feminidad con la fuerza de la creación y la retórica de la maternidad. En la serie, las brujas viven durante siglos en clanes matriarcales, relacionándose con la sociedad humana mediante embajadores, y sólo intervienen en conflictos para proteger a inocentes. Aun así, el acceso a la sociedad de las brujas depende de poderes sobrenaturales ligados a un cuerpo necesariamente femenino.

A medio camino entre la ambigüedad de la señora Coulter y la perfección inaccesible de Serafina Pekkala encontramos a la científica Mary Malone, que al contrario de las anteriores proviene de nuestro mundo. Este personaje, que aparece al segundo volumen de la trilogía, ejerce como mentora de Lyra, pero sobre todo de Will Parry, el co-protagonista de la saga. Mary Malone articula la duda ante la fe ciega, la curiosidad hacia el mundo que nos rodea, y la dedicación al descubrimiento; de manera casi literal, es una revisión de la serpiente del Jardín del Edén.

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Luces del norte (novela gráfica). Fuente: Tygertale.

A lo largo de sus viajes de universo en universo, los personajes descubren el poder de la narrativa, de partir de una tradición y hacerla suya a través del acto de la narración: Lyra se convierte en Lyra Lenguadeplata y decide dedicarse a estudiar el aletiómetro, un instrumento que sirve para adivinar la verdad. Así pues, la última vez que vimos a Lyra estaba estudiando en un college femenino, explorando una estructura propia dentro de un sistema patriarcal. Quizás el segundo libro de la nueva trilogía, cuando sea que salga, nos dará más detalles; mientras, esperaremos noticias de la adaptación televisiva, que sigue en pre-producción.


Imagen principal: Ilustración para 'Lyra's Oxford' de John Lawrence, en Illustration Cupboard.

[1] Rutledge, Amelia A. “Reconfiguring Nurture in Philip Pullman’s His Dark Materials”. Children’s Literature Association Quarterly, 33 (2), pp. 119–134, 2008.

Más bibliografía:

  • Greenwell, Amanda M. “'The Language of Pictures’: Visual Representation and Spectatorship in Philip Pullman’s His Dark Materials”. Studies in the Novel, 42, pp. 99–120, 2010.
  • Gruner, Elisabeth Rose. “Teach the Children: Education and Knowledge in Recent Children’s Fantasy”. Children’s Literature, 37, 216–235, 2009.
  • Herzig, Tamar. “Flies, Heretics, and the Gendering of Witchcraft”. Magic, Ritual, and Witchcraft, 5 (1), pp. 51–80, 2010.
  • Llompart Pons, Auba. “The Good Seed. Childhood and the Gothic in Children’s Fiction (1990s – Early 2000s)”. Universitat Autònoma de Barcelona, 2014.
  • Purkiss, Diane. “Women’s Rewriting of Myth”. En C. Larrington (ed.). The Feminist Companion to Mythology. Londres: Pandora Press, 1992, pp. 441-458.
    • The Witch in History: Early Modern and Twentieth Century Representations. Londres: Routledge, 1996.
  • Stephens, John. “Retelling Stories Across Time and Cultures”. En M. O. Grenby y A. Immel (eds.). The Cambridge Companion to Children’s Literature. Cambridge Companions Online, 2010, pp. 91–107.
  • Vassilopoulou, Panayota y Jonardon Ganeri. “The Geography of Shadows: Souls and Cities in P. Pullman’s His Dark Materials”. Philosophy and Literature, 35 (2), pp. 269– 281, 2003.
Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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