Nostalgia| 'Full House' ('Padres Forzosos')

Full House es una comedia familiar de la cadena norteamericana ABC, en antena del 1987 al 1995*, que formó parte de las infancias de miles de niños y niñas de todas partes... aunque no de la mía. Yo, de pequeña, era más de Club Super3. Fue durante el mes de septiembre del año del Señor 2016 que viví una segunda infancia, patrocinada por Netflix, dónde me zampé las ocho temporadas sin descanso. Por lo tanto, puedo comentar Full House sin ni un ápice del idealismo de color de rosa con el cual recordamos las series y películas que vimos de niños. Aun así, si sois fans, no sufráis. Podéis continuar leyendo. Vuestra infancia está en buenas manos: Full House es lo mejor que le ha pasado a la historia de la televisión y la defenderé con uñas y dientes.

Full House fue emitida con el nombre de Padres Forzosos por Antena3 a finales de los noventa, y hacen reposiciones por Factoría de Ficción desde el 2010 y hasta el fin de los tiempos. La serie, ambientada en una casa victoriana de San Francisco, sigue las aventuras de una familia -con unos peinados vintage dignos de mención- poco convencional. En el capítulo piloto, Danny Tanner (Bob Saget), padre, periodista y obsesionado con la limpieza, se ha convertido recientemente en viduo, con tres hijas a su cargo: Michelle, de seis meses (Mary Kate y Ashley Olsen), Stephanie, de tres años (Jodie Sweetin) y DJ, de doce años (Candace Cameron). Viéndose superado por su nuevo papel de padre soltero y trabajador, Danny pide ayuda a su mejor amigo Joey (Dave Coulier) y a su cuñado Jesse (John Stamos), que se mudan a vivir con los Tanner con el objetivo de criar a las tres niñas.

Sí, el hecho de que la madre sea un personaje plano e idealizado que muere antes de empezar me hizo arrugar la nariz, pero dadle el beneficio de la duda: nos encontramos ante tres hombres que tienen que hacerse cargo de tres niñas de varias edades, y que desde el primer minuto se convierten en devotos de las pequeñas, en una relación de aprendizaje que funciona a dos bandas, y donde todo tipo de temas son debatidos y tratados con cuidado y respeto -desde compartir con tus hermanas hasta confiar en tu hija. Lo clavan tan bien que la psicóloga infantil Mónica Blasco utiliza clips de la serie como ejemplos para padres y madres. Full House no rehuye nada: ni género, ni masculinidad, ni sexismo, y en ocho temporadas sólo en cinco ocasiones me han decepcionado en términos de crítica de género feminista. Y esto, en una serie de los noventa... es un hito.

Michelle, Stephanie y DJ Tanner, durante la primera temporada. Font: M Magazine.

Michelle, Stephanie y DJ Tanner, durante la primera temporada. Fuente: M Magazine.

Diálogo intergeneracional y masculinidad

Cuando la premisa de una serie es tres hombres a cargo de la educación y el crecimiento personal de tres niñas, las cosas pueden ir o muy mal, o muy bien. Mi temor principal al empezar la serie era que las tramas de las niñas se limitarían a aventuras infantiles, que quedarían relegadas a un segundo plano respecto a las tramas de los hombres adultos. Pero no. A pesar de que niñas y adultos mantienen algunas tramas independientes, esta no es la regla general, y, en muchas ocasiones, las tramas independientes acaban de una manera u otra desembocando en un diálogo familiar, donde todas las partes implicadas hablan -hablan mucho, en esta casa. No hay secretos, la vida de los seis miembros es un libro abierto para los otros- hasta llegar a un consenso. Y esto de consenso es muy importante, en Full House. La autoridad paterna es una carta que nunca ponen sobre la mesa los tres hombres. Al contrario, en muchas ocasiones, son las niñas quienes educan a los adultos. Un claro ejemplo de esto es cuando Danny, preocupado por su hija adolescente, espía a DJ y su pareja y los prohíbe que se vuelvan a ver. DJ, indignada, habla con su padre (de acuerdo, entre una cosa y la otra DJ accidentalmente destroza la pared de la cocina con un camión de cemento mientras desobedece a Danny encontrándose con su pareja en el asiento del conductor del camión...), quien reconoce haber actuado de manera irracional y sobreprotectora y le pide disculpas.

Uno de los temas principales en un análisis crítico actual de Full House es el tratamiento de la masculinidad. Primero, estos tres hombres no tienen tiempo para rechazar los roles tradicionales femeninos: tienen vidas profesionales, cambian pañales, traen las niñas a la escuela, se dedican a sus aficiones, cocinan, y siempre tienen tiempos para leer un libro antes de ir a dormir a sus hijas. Ningún ser humano tiene tiempo material para hacer todo esto, me diréis. Bien, son tres, y viven juntos bajo la norma que cada cual tiene que tener tiempo para su propia vida mientras la compaginan con sus deberes familiares. Los seis miembros se ayudan constantemente para poder mantener este equilibrio -sería interesante ver qué habría pasado si Jesse hubiera sido una mujer, por ejemplo. ¿Habría recaído el rol doméstico en ella? Pero esto es otro tema. Además, la serie alienta a los hombres adultos hacia una actitud abiertamente emocional: en casa Tanner los hombres lloran, ríen, se abrazan, hablan entre ellos -y con ellas- y, muy importante, no dudan al rectificar cuando se dan cuenta de haber cometido un error. Full House rehuye una vez detrás la otra los mandatos la masculinidad tóxica a la cual estamos tan acostumbradas. Sólo en una ocasión el personaje del tío Jesse cruza la línea cuando le dice a su pareja, Rebecca Donaldson, que tiene que entender que su ego masculino esté herido siendo ella la que trae el dinero a casa. Rebecca, quien por regla general siempre para le para los pies cuando le sube el machismo a la cabeza, en este capítulo le pide perdón. Sigo con la boca abierta. Pero, como he dicho, este capítulo es una excepción.

Cambiar pañales no es tan difícil. Fuente: Full House Wikia.

Cambiar pañales no es tan difícil. Fuente: Full House Wikia.

Desgraciadamente, el espacio es limitado, y no puedo hablar infinitamente sobre la serie. Sólo espero haber hecho justicia a Full House, una serie que, como pocas, se lo merece. Y sí, tengo un artículo sobre Fuller House (Netflix, Madres Forzosas) el revival de Full House donde DJ y Stephanie se convierten en las madres solteras, cociéndose en el horno.

Imagen destacada: 'Full House'. Font: RDC News.

*¡Gracias a la lectora Marta por sus apuntes!


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Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

2 comments

  1. Marta 29 agosto, 2017 at 23:10 Responder

    Solo un apunte, cuando Pam Tanner murió, Stephanie tenía 5 años y DJ 11.

    Por el resto, muy bien escrito, Full House es una de las series que mas me gustaron de la infancia y le tengo un especial cariño.

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