Nostalgia| ‘Embrujadas’: el poder del género femenino

Coincidiendo con los diez años de la finalización de la serie del canal WB Charmed (Embrujadas), que se emitió del 1998 al 2006, han empezado a salir rumores sobre un posible reencuentro de las brujas Prue (Shannen Doherty), Piper (Holly Marie Combs) y Phoebe (Alyssa Milano) Halliwell y su hermanastra Paige Matthews (Rose McGowan). Parece un buen momento, pues, para recordar la serie.

La historia empieza a raíz de la muerte de la abuela de Prue, Piper y Phoebe, cuando las tres jóvenes descubren que, además de heredar la casa, han heredado poderes mágicos. Unos poderes que su madre, muerta en combate, también tenía. Partiendo de esta premisa, la serie se centrará en las aventuras de las tres hermanas para proteger la tierra de las fuerzas del mal. El cambio más significativo a lo largo de las ocho temporadas es la muerte de Prue en la tercera, que dará lugar a la entrada de la hermanastra de las Embrujadas, Paige, a partir de la cuarta. A mediados de la séptima, las hermanas acogerán a otra bruja, Billie (Kaley Cuoco, Penny de The Big Bang Theory) y le harán de mentoras.

Empoderamiento heterosexy

En un imaginario popular en el cual las brujas suelen ser señoras mayores, decrépitas y con una nariz gorda coronada por una verruga –salvo cuando toca disfrazarse o estás viendo una película porno–, las cuatro protagonistas de Embrujadas son todo lo contrario: jóvenes y sexis. Al final de la serie, acaban con hijos y emparejadas con machos de muy buen ver –Paige destaca que su marido le ayuda con los niños. A pesar de los clichés, la serie contenía elementos positivos para las preadolescentes, adolescentes y jóvenes que la miraban, que se mezclaban con mensajes que, mirados con distancia, no lo parecen tanto. La conclusión a la que he llegado es que las Embrujadas están empoderadas como lo permiten los cánones heteronormativos occidentales de finales de los noventa y principios del nuevo milenio.

En primer lugar, todas las Embrujadas tenían trabajo. Prue era primero historiadora y después fotógrafa; Piper, cocinera y posteriormente propietaria del pub P3; Phoebe empieza a estudiar Psicología y acaba dando consejos en una sección propia de un diario de San Francisco y Paige es asistente social –teniendo en cuenta que es mitad bruja mitad ángel de la guarda, el trabajo ya le encaja. La mayoría son trabajos que pertenecen a sectores feminizados, pero la serie deja claro que se trata de mujeres independientes económicamente y que tienen éxito en su profesión. Gran parte de las tramas giran en torno a cómo conciliar la vida profesional, la familiar y la mágica. En el mundo de la magia, las tres hermanas son las más poderosas. Y punto. Es más, son los valores asociados al género femenino los que les hacen ser la caña. Más adelante hablaremos de ello.

Otro de los aspectos interesantes es el tratamiento de las relaciones amorosas. Siguiendo con la lógica heteronormativa, ninguna de ellas tiene una relación bisexual o lésbica significativa. Aun así, las brujas tienen vidas sexuales muy activas y la serie no cae en el slut-shaming.

El caso más relevante es el de Phoebe, que es de largo la que tiene más amantes. Algunas tramas de la serie han girado en torno a su libido, pero, en general, no han caído en tropos del tipo “te ha pasado esto porque vas todo el día abierta de piernas, guarrilla”. En las últimas temporadas, y sobre todo a raíz de una visión en que se ve con una hija, Phoebe se obsesiona con encontrar el hombre perfecto con quién cumplir la visión, y esto la aboca a una crisis en la que reflexiona sobre todas las relaciones pasadas.

Finalmente, los Sabios le envían un Cupido-macho de buen ver para que la ayude a encontrar el amor verdadero. En un giro espectacular de los acontecimientos, resulta que, en realidad, los Sabios le han enviado el Cupido-macho de buen ver para que se enamore de él. Si bien todo está enmascarado bajo una pátina de amor romántico semiconcertado con finalidades reproductivas, siempre me ha parecido muy punky que, después de ocho años salvo continuamente el mundo de su extinción, un consejo de Sabios que se preocupan por asuntos serios entre los diferentes universos mágicos llegue a la conclusión de que la mejor forma de compensarte es enviarte un buen maromo con quién echar un quiqui a saco cada día reproducirte.

Phoebe y su macho de buen ver. Fuente: WB.

Phoebe y su macho de buen ver. Fuente: WB.

Por su parte, Piper tiene la relación más estable de toda la serie, con el ángel de la guarda Leo, aunque no está exenta de descalabros que en general recuerdan a la historia de Romeo y Julieta –las brujas y los ángeles de la guarda no pueden mantener relaciones amorosas. Precisamente, la madre de las brujas, Patty, dejó su marido para iniciar una relación con su ángel de la guarda –Paige nace de esta unión. La abuela de las Embrujadas, Penelope, se ha casado cuatro veces.

Poder femenino

Como decía al inicio, la gran fortaleza de las Embrujadas yace en valores que tradicionalmente se han considerado del género femenino y, por extensión, de segunda categoría. La casa donde viven las tres hermanas es en sí misma un protagonista más: al ser el lugar que acoge El libro de las sombras –el poso de todas las experiencias de las brujas de la saga Warren-Halliwell acumuladas durante siglos– se trata de un enorme centro de poder mágico, y escenario de numerosas batallas entre las brujas y otros seres mágicos.

La centralidad de la casa no deja de ser una subversión de la división social entre el ámbito público y productivo –donde se toman las decisiones que afectan la comunidad y donde se desarrolla el trabajo que genera dinero– y el privado, doméstico y reproductivo, pues en la serie es en este último donde se decide a menudo el destino del universo. Además, la fortaleza de las hermanas es fruto de esta geneaología de brujas poderosas que las han precedido: en el capítulo final, sin esta unión no hubiera sido posible salvar el mundo. Las hermanas se pelean entre ellas, pero siempre, siempre, el Poder de Tres (y el poder del resto de brujas) acaba truinfando. Esta es la lección que le transmiten a Billie cuando tiene que buscar a su hermana.

Las hermanas, dispuestas a escribir en el libro para las nuevas generaciones. Fuente: WB.

Las hermanas, dispuestas a escribir en el libro para las nuevas generaciones. Fuente: WB.

Masculinidades

En la serie, los personajes masculinos tienen un rol de apoyo y cuidados hacia las protagonistas, a pesar de que la mayoría tengan profesiones asociadas al ideal masculino –policía, detective. El más destacado es Leo, el marido de Piper y el ángel de la guarda de las protagonistas, la misión del cual es curar sus heridas   –principalmente físicas, pero también emocionales. Si bien a la larga Leo cogerá roles vinculados al mando dentro de las diferentes jerarquías del mundo mágico –hecho que abocará a Piper a cuidar, durante un tiempo, su primer hijo como madre soltera con el apoyo de las hermanas–, Leo será siempre un puntal y, a la larga, un buen padre.

Durante la tercera, cuarta y quinta temporada, Phoebe mantendrá una relación tortuosa con el demonio Cole. La relación pasará del amor apasionado al amor prohibido y acabará con una relación absolutamente tóxica en la que Cole aislará Phoebe de sus hermanas, no podrá superar la ruptura con ella cuando esta se produzca y, primero, se obsesionará con tenerla y, después, con matarla. Finalmente, Cole será derrotado, un hecho que, teniendo en cuenta cómo ha avanzado la relación, es lo mejor que podía haber pasado. La otra opción era optar por la vía Crepúsculo –hacer pasar relaciones de dependencia emocional como la cosa más romántica del mundo. Y no.

Durante su relación con Cole, Phoebe se convertirá en la Reina del Inframundo, y se quedará embarazada de una criatura demoníaca. La trama del embarazo de Phoebe, y parte de la del primer embarazo de Piper –en el que gestará la criatura más poderosa de la Tierra–, contienen toques de lo que es el tropo del embarazo místico, que, según Anita Sarkeesian, tiene como objetivo “crear drama y terror invadiendo, violando y explotando las capacidades reproductoras de las mujeres”.

Volviendo a los hombres, una figura que gana protagonismo con el paso de las temporadas es el padre de las Embrujadas, Victor Bennet, que las abandonó cuando murió la madre, hecho que propició que la abuela Penelope se hiciera cargo de ellas. A la larga, Victor se reconcilia con sus hijas. Los hijos de Piper, Drew y Wyatt, tendrán papeles destacados durante las últimas temporadas, siempre como secundarios en relación a las protagonistas.

Orientalismo

Hace un par de semanas, analizamos la película de Doctor Strange desde la vertiente de la apropiación cultural y de la pátina orientalista que desprendía el film. En este sentido, la película ofrece una clara distinción entre un Occidente basado en los principios de la Ilustración, la ciencia y la racionalidad, y un Oriente abocado a las artes místicas. Muchos de los poderes de Doctor Strange también los tienen las Embrujadas. Ellas, no obstante, no han ido a buscarlos a Oriente, sino que son fruto de las tradiciones paganas presentes en Europa y los Estados Unidos.

En un mundo la narrativa del cual está basada en el choque de civilizaciones, resulta interesante recordar que algunos de los elementos que tradicionalmente asociamos negativamente a las otras culturas con finalidad de rebajarlas –superstición, magia– también son presentes en nuestras tradiciones. Es cierto que siempre podemos tejer el relato de que nosotros las hemos superado y ellos no, pero resulta curioso cómo, en el caso de las otras culturas, tenemos tendencia a convertirlas en un rasgo intrínseco y perenne -inmutable- de su ADN, mientras que, en nuestro caso, se trata de un elemento del folclore que puede marcar nuestras tradiciones y costumbres pero que, en ningún caso, define nuestra esencia de una forma que nos impida evolucionar.

Ello no impide que cuando en Embrujadas hayan aparecido magos y brujas de otras culturas no se haya recurrido a representaciones orientalistas, ni tampoco que la misma tradición wiccana esté representada bajo una pátina pop atractiva para la audiencia de la serie.

Todas las imágenes son fotogramas de la serie y propiedad de WB. La imagen destacada es promocional y pertenece a Spelling TV.

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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