Nostalgia | 'El retorno de las brujas' (1993)

Disney Channel anunció recientemente que está trabajando en una nueva película de El retorno de las brujas, el clásico de culto de 1993 que más de veinte años después se ha convertido en una obra maestra de la nostalgia (y de lo tróspido).

Aprovechando la noticia, y el hecho de que Halloween está colonizando a la Castañada, he decidido recuperar la mítica película del gran maestro Kenny Ortega (director de High School Musical y Descendants, coreógrafo de joyas como Dirty Dancing o Xanadu).

La película comienza obviamente en Salem (Massachusetts), durante los juicios por brujería de 1693. Las hermanas Sanderson están en medio de un ritual por el que intentan extraer el alma de una niña inocente, Emily, para obtener su juventud. Las hermanas forman un trío de antiheroínas bastante curioso, con Winifred (Bette Midler) como la líder, Mary (Kathy Najimy) como el recurso cómico por excelencia y Sarah (Sarah Jessica Parker) como la hermana pequeña y poco interesante.

Les germanes Sanderson  (Fanfest.com)

Las hermanas Sanderson (Fanfest.com)

Las brujas están ocupadas con sus quehaceres matando niños (recordad: es una película de Disney) cuando son interrumpidas por Thackery Binx, un adolescente con la pinta exacta de Leonardo DiCaprio durante el hundimiento del Titanic. A ver, la película es una comedia, pero la trama sigue tal que así: Binx no consigue salvar a su hermana Emily, que muere al entregar su juventud a las Sanderson. Como castigo, las brujas convierten al adolescente en un gato negro inmortal, para que viva para siempre con la culpa de no haber podido salvar a su hermana. El padre de ambos lidera una búsqueda y captura de las brujas, que son ahorcadas en el pueblo. Pero la historia no acaba aquí, porque Winifred lanza un hechizo antes de morir que permite resucitar a las hermanas cuando, en una víspera de Todos los Santos con luna llena, una persona virgen encienda una vela de llama negra. Comedia de Disney.

Rebobinamos 300 años después, Halloween de 1993, cuando Max (Omri Katz), otro joven adolescente con peinado de Backstreet Boy, se muda a Salem. Pasándose de listo, Max enciende la vela negra para impresionar a una chica y provoca que las hermanas Sanderson vuelvan a la vida con el objetivo de obtener el alma de un niño antes del amanecer... Matándolo, claro, para volver a ser jóvenes, bellas e inmortales. Durante el resto de la película, Max intenta evitarlo con la ayuda de Binx el gato negro, su hermana pequeña Dani (Thora Birch) y la chica que le gusta, Allison (Vinessa Shaw).

Et felicito, fill.

Felicidades, hijo.

Factor nostálgico

Como todo producto de principios de los años noventa, el factor nostálgico está al máximo nivel. No sólo son muestra de ello los looks de los adolescentes, con estampados psicodélicos, cuellos altos y peinados de cacerola, sino también la tecnología que hace apariciones estelares durante la película: ¡cintas y radiocasetes portátiles! Desde las clases de inglés de primaria que no veía uno.

Pero, como siempre pasa con la nostalgia, no todo es tan bonito como lo recordamos. El retorno de las brujas tiene bastantes problemas, y no me refiero a lo absolutamente cutre de los efectos especiales, que es perdonable. Por ejemplo, todos los personajes de la película son blancos, excepto tres mujeres que van a la fiesta de Halloween disfrazadas de las Supremes. Por otra parte, y pese a lo mucho que molan las brujas, el verdadero héroe de la película no deja de ser Max. Dani es la hermana rescatada y Allison simplemente el interés romántico.

El mito de la virginidad

El retorno de las brujas, pese a ser una película Disney, es insistente hasta decir basta con el tema de la virginidad. Según el hechizo, sólo una persona virgen puede devolver a la vida a las brujas y, aunque nunca se explica el porqué, se insiste continuamente en ello y en el hecho de que Max es virgen, llegando al ridículo y mostrándolo actuando de forma irracional y desesperada porque necesita dejar de serlo. Los personajes se burlan de él por ello, especialmente Dani, su hermana de ocho años.

El mito del poder del virgen normalmente es atribuido a las mujeres como forma de proteger su pureza e inocencia, y cabe preguntarse si la película se burlaría de Allison, por ejemplo, si fuera ella la que encendiera la vela. Los cánones de Hollywood nos dicen que no, que la chica sería respetada y apreciada por mantenerse pura. En todo caso, se trata de una mitificación de la virginidad como algo capaz de cambiar radicalmente a una persona y, ya de paso, otorgarle un poder legendario capaz de revivir brujas.

Gasp. (Tenor.com)

Gasp. (Tenor.com)

Siempre jóvenes y bellas

Hablando de las tres hermanas, el hecho de que sean personajes que caen bien a la audiencia no quita que, como representación de la brujería, no sean precisamente ejemplos positivos.

Uno de los problemas viene dado por el tropo cultural de las brujas que son malvadas con el simple objetivo de convertirse en chicas jóvenes y bellas. El clásico Blancanieves es un claro ejemplo: la única motivación de la reina para matar a su hijastra es la envidia por su belleza y juventud. Este tópico, muy presente en la cultura popular, deriva de la idea de que las mujeres mayores deben avergonzarse de su edad y su aspecto y aspirar a parecer jóvenes eternamente. Como pasa con la mayoría de estándares sociales femeninos, dichas mujeres son paradójicamente objeto de burla por intentar conseguir la juventud (criticando su forma de vestir, las operaciones estéticas o el uso de cosméticos supuestamente milagrosos).

En El retorno de las brujas, el aspecto de las protagonistas es motivo de bromas y críticas que realmente afectan a las hermanas, pese a ser impermeables a cualquier otro tipo de insulto (Winifred, por ejemplo, se echa a llorar cuando Dani la llama fea). La situación es aún más compleja si se tiene en cuenta que las hermanas no son interpretadas precisamente por mujeres mayores: Midler tenía 47 años, Najimy, 36, y Parker, 28.

(GERMANY OUT) Hocus Pocus Kathy Najimy, Thora Birch, Sarah Jessica Parker, Bette Midler Auch Dani (Thora Birch,m), die Schwester von Max, brauchen die Hexen Mary (Kathy Majimy,l), Sarah (Sarah Jessica Parker) und Winifred (Bette Midler,r) zum Leben.  (Photo by United Archives/ullstein bild via Getty Images)

Las hermanas con Dani (Getty Images)

Es obvio que la industria cultural en general, y Hollywood en concreto, tienen un problema con las mujeres una vez pasan de los 35. Los hombres pueden envejecer, y de hecho son alabados por ello, pero las mujeres deben mantenerse jóvenes. Sólo hay que comparar las representaciones en el cine de los brujos como Dumbledore (Richard Harris, 71 años, y Michael Gambon, 70) o Gandalf (Ian McKellen, 62), con la imagen de Sarah Jessica Parker interpretando a una anciana con 28 años.

La demonización de la brujería

Otro problema en relación a la representación de la brujería reside en el hecho de que las brujas han sido, histórica y narrativamente, la forma en que se ha demonizado la agencia femenina. Como brujas se condenaba a las mujeres que se desviaban de la norma social y cultural de cada contexto histórico, mujeres que suponían una amenaza para el correcto funcionamiento del sistema patriarcal, ya fuera por su independencia, su no heteronormatividad o su simple comportamiento en sociedad. El hecho de que la cultura popular reproduzca una y otra vez la imagen de la bruja como un ser de maldad innata supone prácticamente una banal parodia que refuerza la marginalización de la mujer que se sale de la norma. No es casualidad que el tópico de la bruja malvada haya evolucionado en paralelo al del brujo sabio.

Bruixes, dolentes. (Alloy.com)

Brujas, malvadas. (Alloy.com)

En definitiva, y porque esto se está alargando más de la cuenta: sí, está bien tener una película protagonizada por tres mujeres aunque éstas se dediquen a matar niños (nos gustan las villanas), pero la nostalgia nos hace olvidar que la cultura popular de décadas pasadas es bastante problemática, y no sólo por la estética Backstreet Boys.

Imagen principal: Collider.com

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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