Nostalgia| El legado del verano de 1816

Hoy no os hablaré de ninguna película ni de ningún libro, sino del acontecimiento literario de cambió la historia de la cultura occidental por siempre jamás. ¿Os imagináis un Halloween sin el monstruo de Frankenstein? ¿O una película sin el típico héroe torturado heterosexual? ¿Y que me decís de un panorama audiovisual sin vampiros? ¿O de un mundo sin la figura de los celebrities? Agarraos, porque hoy viajaremos en el tiempo y el espacio hasta la Suiza del 1816, en una villa borde del lago Léman.
El poeta inglés Lord Byron, icona bisexual por excelencia y considerado el primero celebrity por cómo manufacturaba su personalidad pública y gestionaba su enorme fama en los círculos sociales de la Europa del siglo XIX, alquiló en mayo del 1816 una villa al lado del lago Léman, la cual rebautizó como villa Diodati, el apellido de los propietarios. Lo acompañaban su sirviente, Fletcher, y su doctor, un joven angloitaliano acabado de salir de la universidad, John Polidori, que admiraba Byron fervientemente, hasta el punto de vestir como él (cómo tantos otros). Polidori, o Polly-Dolly, a quién Byron torturaba emocionalmente día sí y día también, no tardó en desarrollar un muy razonable rencor hacia su patrón. Pero me estoy avanzando a los acontecimientos. Al otro banda del lago, en el Hotel Angleterre, se alojaba una joven familia: Percy Bysshe Shelley, el poeta anarquista/aristócrata, Mary Wollstonecraft Godwin, la escritora, el hijo de los dos, y Claire Clairmont, hermanastra de Mary (hija de la segunda esposa del padre de Mary), enamorada y embarazada de Byron.

Rowing with the Wind, la dramatitzación de lo que os estoy explicando donde Hugh Grant da mucha vergüenza interpretando a Byron. Font: Filmoteca.cat

'Rowing with the Wind', la dramatización de lo que os estoy explicando, donde Hugh Grant da mucha vergüenza interpretando a Byron. Fuente: Filmoteca.cat

Byron, Polidori, y los Shelley-Godwin-Clairmonts pasaban juntos todo su tiempo libre, invertido en paseadas en barca por el lago (donde Byron cantaba dramáticamente de pie en la barca), corrigiendo y transcribiendo las páginas en sucio del Childe Harold (la obra que había llevado Byron a la estrellato) y explicándose historias de fantasmas alrededor del fuego. Sí, del fuego, a mediados de mayo, y es que el verano de 1816, metereológicamente, no fue un verano como cualquier otro. La erupción del volcán Tambora provocó una caída de las temperaturas durante el denominado "el año sin verano", unos meses dramáticos para los agricultores norteños de Europa. Bien, este era el panorama al otro lado de las ventanas de la sala de estar de Byron cuando este propuso lo que cambiaría la historia de la cultura occidental por siempre jamás, que cada cual escribiera una historia de fantasmas.

Byron empezó a escribir, pero enseguida se aburrió, y la historia se convirtió en un epílogo de su poema Mazeppa. Lo mismo le pasó a Percy Shelley, mientras que Polidori y Mary Godwin empezaron y acabar sus historias. Polidori se inspiró en su trauma causado por Byron para escribir la que es considerada la primera historia de vampiros. En The Vampyre (1819), básicamente, Polidori crea un alter ego, el héroe, quien es perseguido por un maléfico vampiro, el alter ego de Lord Byron, quien seduce y se bebe la sangre de todas sus novias. Si bien es cierto que Polidori no creó la figura del vampiro, ni mucho menos, un fenómeno del folklore que viene de mucho más lejos, lo que sí que es verdad es que sentó las bases del estereotipo del cual se alimentan las posteriores novelas de Bram Stoker y Ann Rice. Y este estereotipo no es más que un derivado extremo, nutrido del rencor del maltratado Polidori, de la personalidad pública de Byron.

Iwalkalonelyroad.mp3 Font: wikimedia.

Iwalkalonelyroad.mp3 Fuente: wikimedia.

A su vez, Byron creó la figura del héroe Byronico, que no es más que el tropo más explotado de la historia de los tropos, un hombre joven, noble, alienado socialmente, semi-divinizado en su agonizante humanidad, víctima de sus muchos problemas de hombre blanco rico, torturado y incomprendido pero apasionado, persiguiendo un objetivo, fiel a sus ideales. El primero héroe Byronico es, sin duda, Byron mismo, quien no sólo populariza esta figura literariamente (inspirado, evidentemente, en el Romanticismo Alemán y los héroes de Goethe) sino que la convierte en su imagen pública. Ejemplos de este arquetipo son Magneto (X-Men), Tony Stark (Iron Man), James BondAnakin Skywalker (Star Wars), Jay Gatsby (El Gran Gatsby), Frollo (El Jorobado de Notre Dame), Fëanor (El Silmarillion), Severus Snape (Harry Potter), o los Targaryen (Game of Thrones), etc.

Mientras tanto, Mary Godwin, que tenía sólo 18 años, creó una de las obras más significantes de la historia de la literatura occidental, Frankenstein, aparentemente, dice la leyenda, inspirada por un sueño. Sueño o no, la profundidad filosófica e intelectual de Frankenstein es tal que ha traspasado los límites del canon hasta convertirse en un clásico incuestionable no sólo en los círculos académicos sino que también a la cultura popular. El monstruo de Frankenstein, más o menos desnudado de la reflexión sobre la humanidad que le dio luz, ha aparecido en cómics, música, series de televisión, novelas, obras de teatro, y películas. Frankenstein fue llevado a la gran pantalla por primera vez en 1910, su adaptación más famosa siendo la de Frankenstein (1931) y La Novia de Frankenstein (1935), pero ni mucho menos las únicas. Una nueva película sobre el monstruo está siendo dirigida por Guillermo del Toro, sin fecha de lanzamiento todavía.

Fuente: cienciahistorica.

Fuente: cienciahistorica.

En conclusión, no hay nada más nostálgico que lo que a los círculos académicos del Romanticismo Inglés se celebra como uno de los acontecimientos culturales más importante del siglo XIX. La herencia cultural que hemos recibido de las tardes grises en la villa Diodati es inmensa y vale la pena recordarla y celebrarla, así como el genio de Mary Wollstonecraft Shelley y el hecho de que la figura clásica del vampiro tenga su origen en el odio de un médico hacia a Byron, precursor de Lady Gaga.

Imagen de portada: la Villa Diodati. Fuente: Wikipedia.

Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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