Nostalgia| 'Daria': feminismo, a pesar de todo

Daria es una spin-off de Beavies and Butt-Head que generó una serie emitida en MTV del 1997 al 2001 así como dos películas, Is it Fall Yet? (¿Ya ha llegado el otoño?), estrenada en el 2000, e Is It College Yet? (¿Ya ha llegado la universidad?), lanzada un año después de acabar la serie.

Daria Morgendorffer, su protagonista, nos mostró a una generación de chicas que no pasaba nada si no eres la más popular de la clase. Es más, nos dijo que llevar gafas, no seguir los cánones estéticos, ser una empollona y ser feminista(!) era guay.

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“- Chicas, ¿dónde habéis estado hasta ahora?

- Te hemos estado esperando. Nacimos en esta habitación, crecimos en esta habitación, y pensábamos que moriríamos solas. Pero has llegado tú y, por fin, nuestra vida empieza de verdad”.

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“- A la miseria le gusta la compañía.

- Ni que lo digas. Es la base de nuestra amistad”.

Más allá del dúo formado por la Daria y su mejor amiga Jane, una artista que pinta cuadros dignos de una pesadilla de Munch, la serie tenía un plantel de personajes secundarios inolvidables, por mucho que algunos, como la animadora Brittany y el quarterback Kevin, fueran tan caricaturizados que en algunos momentos resultaban planos. A través de los personajes, la serie realizaba un retrato ácido de la clase mediana norteamericana. Era lo que la sociedad occidental del cambio de siglo necesitaba, atrapada en la euforia de entrar en el siglo XXI, el del futuro, y el miedo al efecto 2000.

La serie conseguía esta crítica mediante la problematización de una serie de personajes que, a simple vista, se nos presentaban a menudo como estereotipos. Como no podemos hablar de todos, me gustaría centrarme en la familia de Daria y en Jane Landon.

La familia Morgendorffer: amor, a pesar de todo

La madre de la Daria, Helen, es presentada como una ejecutiva agresiva de éxito. Aún así, lucha para cumplir con su rol de madre y esposa, aunque a menudo no lo consiga, un hecho que la preocupa. Su marido, Jack, a pesar de también ser un profesional muy ocupado, tiene un carácter más apacible y, a pesar de no compartir tantas responsabilidades en el hogar, se le ve mucho más sobrepasado por la vida en general. La pareja, que siempre me ha recordado físicamente al matrimonio Kennedy, tiene altibajos, que incluyen las habituales tramas basadas en recuperar la llama de la relación.

La hermana pequeña de Daria, Quinn, es la chica más popular del instituto y no está dispuesta a que su hermana le destroce la popularidad –hasta el punto de que ninguna de sus amigas sabe que son germanas. Quinn y Daria son dos personajes que en cualquier serie de institutos serían antagonistas; en la serie, no obstante, conviven bajo un mismo techo. Esto hace que a pesar de fastidiarse mutuamente cada dos por tres, compartan momentos donde entierren el hacha de guerra y se lo pasen bien. Estos casos facilitan ratos de complicidad que nos hacen descubrir nuevas facetas de cada personaje. Así, Quinn no es sólo una niña superficial, sino que demuestra tener agencia propia y no ser una cabeza de chorlito.

La serie consigue retratar muy bien aquella relación de amor-odio que hay en muchas familias nucleares occidentales. Helen y Jack ni acaban de entender a Daria ni les acaba de gustar la superficialidad de Quinn, pero las intentan ayudar siempre que pueden.

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Jodie Landon, la minoría afroamericana

En la serie hay un personaje tan (o más) ácido y sarcástico que Daria: Jodie Landon. A simple vista, no tendría porqué ser así: es la alumna perfecta, es guapa y tiene un novio, Kevin, que juega en el equipo de rugby. Pero, vaya vaya, Jodie y Kevin son de los pocos estudiantes negros en un instituto de mayoría blanca.

Tanto Jodie como Kevin son conscientes de ello. A lo largo de la serie, veremos cómo Jodie lucha con esta condición. Con cómo, a pesar de ser una estudiante brillante, hay quien siempre la considerará una cuota (o un token) afroamericana. Que cada año a ella y a Kevin los escojan reina y rey del instituto se erige como crítica a aquellas políticas que, bajo el pretexto de querer dar oportunidades a las minorías, acaban tratando a las personas que dicen ayudar como instrumentos para lavar la imagen a las instituciones.

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“Seremos una cuota, pero, qué carai, que guapos que somos”.

En los Estados Unidos, una crítica habitual de las feministas negras a las blancas es que estas últimas, al tener un privilegio asociado a la raza, tienden a pensar que la raza no influye en las relaciones de género. Esta cuestión, lejos de cerrarse con la asunción que el género siempre está racializado, tensó los preparativos de la marcha de mujeres celebrada el día después de la proclamación de Donald Trump como presidente de los EE.UU..

Autoras como Lois en Geekquality han leído la relación entre Jodie y Daria como una traslación de las críticas del feminismo negro hacia el blanco. La autora lo demuestra con la transcripción del siguiente diálogo entre las dos protagonistas:

-  Mira Jodie, soy demasiado inteligente y sensible para vivir en un mundo como éste, en una época como ésta, con una hermana como la que tengo. Quizás me pierdo cosas, pero esta actitud es la que me funciona.

-  Entonces entiendes qué me funciona a mí. En casa, soy Jodie –puedo decir y hacer lo que me apetezca. Pero en la escuela soy La Reina de los Negros, la adolescente afroamericana perfecta, el modelo del resto de jóvenes afroamericanos de Lawndale. Pero, ey, ¿a dónde han ido? [en referencia a que no los hay]. Créeme, me gustaría ser como tú.

Por si no quedaba claro que hace veinte años todo era un desastre, la serie siempre nos obsequiaba con fragmentos del show Sick, Sad World (que en el Canal 33 de la televisión catalana tradujeron muy acertadamente como Un mundo patético). Después de Daria llegó la era de las redes sociales, la crisis económica y la oleada de populismos en occidente que ha acabado, de momento, con la victoria de Trump. En este contexto, dudo si el humor pesimista de Daria nos serviría para hacer coña de la historia, o bien nos hundiría un poco más en la miseria.

Imagen de portada: logotipo de Daria. Fuente: FanShare.


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Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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