Autofotos

Narcisismo o empoderamiento femenino: el género y las autofotos

Durante las últimas semanas la red ha sido testigo del enésimo regreso de una de las discusiones prototípicas sobre el valor y los efectos de la cultura digital: la que gira en torno a las autofotos.

El detonante han sido, esta vez, los comentarios despectivos y machistas realizados por los locutores de la cadena estadounidense Fox Sports contra la conducta de un grupo de chicas durante el partido de béisbol que enfrentaba a los Arizona Diamondbacks y los Colorado Rockies el pasado viernes 2 de octubre. Las jóvenes, de la sororidad Alpha Chi Omega en la Arizona Estate University, fueron ridiculizadas en directo durante dos minutos por Bob Brenly y Steve Berthiaume para hacerse fotografías con el móvil y colgarlas en las redes sociales durante el partido. Estos comentarios se producían, además, pocos segundos después de que los mismos comentaristas sugirieran al público enviar capturas de este tipo en Twitter como parte de una campaña publicitaria de T-Mobile.

A pesar de la rápida  respuesta de Fox Sports ante el indignación generada por estos comentarios, ofreciendo a las jóvenes entradas gratuitas como compensación por la burla, este ejemplo flagrante de lo que se conoce como selfie-shaming ha despertado una avalancha de críticas en las redes sociales, en especial desde el feminismo, y ha reactivado la conversación sobre la publicación de autorretratos en Internet y su significado en términos de género. Uno de los puntos claves de esta reactivación ha sido la publicación por parte de la activista y videoblogger Laci Green de un vídeo sobre el tema en el marco de su serie Braless, del canal MTV. Green, una de las caras más conocidas del feminismo sex positive en los últimos años, se refiere a los hechos del partido para criticar la conducta general de los contrarios a los selfies, enmarcando la cuestión en términos de género. Según Green, el selfie-shaming no es otra cosa que una nueva versión de la doble moral pública con respecto a la imagen femenina, que exige simultáneamente que las mujeres den una importancia desmedida a su apariencia y que no se sientan cómodas con ella ni la utilicen para empoderarse.

No se trata de una conversación nueva. En los últimos años, el papel de esta forma de expresión en Internet ha sido objeto intensivo de estudio en los ámbitos académicos de la comunicación y la teoría del arte, desde donde se han destacado entre otros aspectos positivos las posibilidades que ofrece como herramienta de reapropiación de la imagen personal. En la medida que hay acuerdo en que las mujeres reciben una presión estética diferencial y el uso público de la imagen femenina es ampliamente considerado como una de las formas de control ejercidas sobre las mujeres en las sociedades machistas, esta posibilidad de reapropiación es considerada por académicos como Derek Conrad Murray, profesor de Arte y Cultura Visual en la University of California-Santa Cruz, y por analistas como Erin Tatum como una forma clave de combatir la misoginia. En un artículo de 2014 en Everyday Feminism, Tatum defiende el uso de la autofoto como contrapunto a los continuos ataques a la autoestima femenina en los medios de comuniación y como herramienta de de autocuidado para las mujeres.

Por otra parte, estas opiniones expertas contrastan con la percepción de una buena parte del público, que asocia la publicación de autofotos con rasgos de carácter negativos como la vanidad y la superficialidad. Pese a aparecer en las discusiones como una postura predominantemente masculina, hay que decir que algunas autoras feministas adoptan un punto de vista similar a éste. Por ejemplo, en un artículo de 2013 en la revista Jezebel, Erin Gloria Ryan critica las defensoras de la cultura de la autofoto, interpretándola como una concesión a la presión estética y una reproducción precisamente de los valores machistas a que otros autores la contraponen. La divulgación de determinados estudios sobre la autofoto en el campo de la psicología ha contribuido a reforzar estas visiones negativas. A principios de 2015, por ejemplo, el Huffington Post publicaba una nota de Carolyn Gregoire sobre un estudio de la Ohio University vinculando la publicación de autofotos en redes sociales con rasgos narcisistas y psicopáticos.

Sin embargo, una lectura más detallada de las fuentes científicas parece indicar que éstas no contradicen directamente la intrepretación positiva de feministas como Green y Tatum. En dos artículos publicados en Psychology Today los pasados meses de enero y de julio, Gwendolen Seidman analiza con más detalle algunos de los resultados obtenidos en estudios psicológicos, y destaca la imposibilidad de llegar a conclusiones fuertes basándose en ellos. Por un lado, las correlaciones entre la conducta estudiada y los rasgos vinculados a psicopatías son muy bajas y, según la psicóloga, sin una aproximación basada en categorías más definidas (tipo de autofoto, dimensiones más específicas de la personalidad) es difícil llevar a cabo intrepretaciones significativas. Por otra parte, algunas de las correlaciones más publicitadas se detectaron en estudios centrados exclusivamente en hombres, y en otros estudios se observa cómo la vinculación entre narcisismo y autofotos cambia según el género.

En conjunto, todo parece indicar que los resultados empíricos no se aproximan tanto a la intuición de los detractores de la autofoto como estos querrían, y que no son suficientes para descartar la lectura positiva feminista de la autofoto como herramienta de empoderamiento. Si bien su efectividad como herramienta de reapropiación de la imagen por parte de las mujeres es discutible y discutida, lo que resulta indiscutible es la capacidad de los discursos machistas para apropiarse de manera poco cuidadosa los resultados de ciertas investigaciones científicas . De momento, y mientras no se disponga de respuestas más precisas a nivel empírico, la evidencia anecdótica no parece apoyar a los selfie-shamers. Hace unos días, las jóvenes de la sororidad Alpha Chi Omega anunciaban a través de la cuenta de Facebook de la sororidad que renunciaban a las entradas ofrecidas por Fox Sports a cambio de un pequeño ingreso de la cadena a una organización contra la violencia machista.

Imagen: Captura de la retransmisión de Fox Sports.


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Andreu

Andreu

Sociólogo, filólogo e investigador en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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