Muertas, rencorosas y olvidadas: las mujeres de 'Sherlock'

Aviso: este artículo contiene SPOILERS sin ningún tipo de miramiento hacia la cuarta temporada de Sherlock.

Sherlock no cuenta, ni de lejos, con la mejor representación de personajes femeninos -ni de cualquier raza que no sea la blanca, pero eso es tema para otro día- de la televisión. Esto es una obviedad. Sin embargo, con la incorporación de Mary, eventual mujer del Doctor Watson, como superespía y genio detectivesco en la tercera temporada, las cosas parecían cambiar.

Entonces vino el episodio de Navidad donde un Sherlock pasado de opiáceos viajaba al pasado -¿Porqué? Porque las drogas te convierten en el Doctor Who según Steven Moffat- y le explicaba a un grupo de señoras con capuchas de nazareno qué era el feminismo, en un ejercicio de mansplaining para enmarcar.

En la cuarta temporada tenemos más leña para los personajes femeninos: a una la matan, a una le quitan todo el desarrollo que había tenido hasta ahora, otra sólo es mencionada de pasada, la otra parece que la desarrollarán pero el guión hace la cobra y el personaje nuevo se convierte en una parodia de sí misma en menos de un episodio. Además si pretenden tener entidad propia acaban siendo desactivadas por el encanto de Sherlock, que a pesar de ser un semi-autista mágico al estilo Sheldon Cooper por algún motivo tiene un atractivo irresistible para todas las mujeres que le rodean.

Mary, del superespionaje internacional a la nevera

Mary

Mary apareció en la tercera temporada como prometida del Doctor Watson, pero se acabó revelando como una superespía y asesina a sueldo con sus propias motivaciones. El personaje no siempre encajaba en la dinámica Sherlock-Watson, pero aportaba un nuevo ingrediente al equipo. Aún así fue probablemente el primer indicio de la deriva James Bond-esca de la serie, con un final de temporada que la confrontaba a un antagonista megalómano en una casaza arquitectónicamente imposible.

O sea que en el primer episodio de la cuarta temporada, después de tener una hija con Watson -que debe estar en la mejor guardería de Londres, porque después del primer episodio ya no la vemos más-, se la cargaron. Mary intercepta un disparo que estaba destinado a Sherlock, disparado por otra mujer asesina que se quiere vengar de toda una vida siendo discriminada -como las feministas asesinas del especial de Navidad. Es un final más elaborado que el que le dio Arthur Conan Doyle al personaje en las novelas originales, donde simplemente la despachó sin mencionar ni su nombre, pero en la serie la resolución tampoco fue mucho mejor.

Mary es asesinada y esto se convierte en un medio para acelerar la trama de Watson y Sherlock. Mary se convierte en una especie de aparición beatífica que hace de voz de la conciencia de Watson. También deja mensajes póstumos a la parejita donde les cuenta que su propia muerte era, al fin y al cabo, inevitable, y que lo verdaderamente importante es la relación entre el doctor y el detective. Hm, la muerte de la mujer empleada como dispositivo narrativo es completamente revolucionario y nunca se había hecho antes.

Steven Moffat lo justificaba alegando la fidelidad al material original de la serie, fidelidad que se pasa por el Arco de Triunfo siempre que le conviene, pero que justifica quizás los personajes femeninos insulsos. Más preocupante aún es la culpabilidad de Mary: ella misma admite que dado que ha vivido una vida de acción y aventura -a pesar de ser mujer- un final violento era inevitable. "El peligro es divertido, pero no puedes huir de él para siempre", afirma el personaje en un vídeo póstumo.

Mary es castigada por su vida de aventura y su flirteo con el peligro, mientras que Sherlock y Watson se dedican a solucionar casos rocambolescos, aventurosos y violentos antes de desayunar y que la Sra. Hudson les prepare un té y les barra el pisito.

Sra Hudson: la ama de llaves con doble fondo

Hudson

La señora Hudson, poco menos que la niñera de Sherlock, tiene un pasado en la serie que se menciona pero nunca se acaba de explicar. Se supone que había sido miembro de un cártel de traficantes de drogas y en general tiene un pasado turbio. Entonces en un episodio coge un Aston Martin, encierra a Sherlock a punta de pistola y es perseguida por la policía por todo Londres mientras les espeta a Watson y Sherlock: "No soy vuestra puñetera criada".

En el próximo episodio ya vuelve a estar pasando la aspiradora, no sufráis. No, yo tampoco sé si es gracioso o simplemente estúpido.

Molly: una mujer fuerte e independiente pero tampoco nos pasemos

Molly

Molly, uno de los personajes completamente originales de la serie, en el sentido de que no aparecía en las novelas de Arthur Conan Doyle, pasó de ser una fan enamorada pero ignorada por Sherlock en la primera temporada a ser un aliado cuando éste necesitó fingir su propia muerte. Pese a que su característica definitoria es su relación no correspondida hacia Sherlock, se le suponía una vida propia fuera de su relación con él y era un personaje que progresivamente recuperó su entidad.

Entonces en la cuarta temporada, en una escena que el propio guionista admitió que se escribió a última hora, Sherlock es obligado a hacer que Molly le confiese su amor en una de las pruebas impuestas por el antagonista final. Si no lo consigue, Molly morirá. Sherlock consigue que ella lo diga, pero antes ella le pone como condición que él también lo diga "y con ganas". Molly hace en una sola escena una regresión a su personalidad de la primera temporada, y la escena se presenta como una bomba emocional que les destruirá la vida tanto a ella como a Sherlock.

Aparte de ser reduccionista hacia el personaje, en uno de los muchos errores de coherencia interna del tercer episodio de la temporada la escena no se vuelve a mencionar nunca y Molly y Sherlock están perfectamente bien en las escenas finales. Steven Moffat dijo en una entrevista: "No lo sé, probablemente salió de copas y se folló a alguien. Molly está bien." Dramaturgia de calidad.

Eurus: la mujer del saco que sólo quería mimitos

eurus

El antagonista final de la temporada no es otro que la hermana perdida y olvidada de Sherlock -esto ya parece un culebrón. Su presentación es brillante, Eurus se ha hecho pasar por varias mujeres durante toda la temporada, y ni los personajes ni el espectador se han dado cuenta de su presencia. Incluso ella misma alude a la invisibilidad social de las mujeres cuando se revela a John Watson, diciendo que "es increíble como los hombres no te miran a la cara" y que "¿no te había pasado por la cabeza que el hermano secreto de Sherlock podía ser una hermana? ". ¡Todo ello hasta parece una crítica al patriarcado!

Entonces, después de desjarretarle un tiro a Watson, huye a una isla en medio del mar donde teóricamente está encarcelada pero en realidad es una maestra del mal que con su intelecto superior controló a todos los guardianes de la prisión y ha construido una fortaleza inexpugnable donde torturar a Sherlock.

A mí me suena a Doctor Maligno, pero acaba siendo una mezcla de la niña de The Ring con el malvado demente de Javier Bardem en Skyfall, incluyendo un retorno a la casa familiar para el enfrentamiento final. A todo este absurdo se añade que en realidad es ella la que manipuló a Moriarty -que hace una aparición brillante, todo hay que decirlo- para que se enfrentara a Sherlock, que ha llevado a Mycroft como un títere y que a pesar de aparecer en los anteriores dos episodios en Londres disfrazada de diferentes personajes de golpe se ha teletransportado a una isla en medio del mar.

Más allá de los tópicos antiintelectuales típicos, según los cuales la alta inteligencia inevitablemente lleva a la sociopatía homicida, la motivación del personaje para tanta genialidad criminal termina siendo que su hermano no jugaba con ella cuando eran pequeños. Por eso le mató a su mejor amigo, le quemó la casa, lo encarceló treinta años después en una fortaleza, amenaza con ahogar el Doctor Watson y destruye su relación con Molly.

Pero no pasa nada porque Sherlock la encuentra, la abraza y le perdona todo, y ella se rinde llorando a la evidencia de que toda su inteligencia es una maldición si no cuenta con el amor de su hermano.

SEÑORAS Y SEÑORES STEVEN MOFFAT.

Irene Adler: ni está ni se la espera

Sherlock-image-sherlock-36481618-1280-720

Si Irene Adler había sido un personaje de peso en la segunda temporada para terminar desactivada por su fijación hacia Sherlock -I am Sher-locked- y en la tercera ya la habían barrido bajo la alfombra, tras ser rescatada de un grupo de personajes indeterminadamente marrones que blanden cimitarras, en esta cuarta temporada sólo se nos dice que de vez en cuando le envía mensajes a Sherlock para felicitarle el cumpleaños.

Bueno, y Watson le dice a Sherlock que se la tire de una vez, que a las mujeres en esta serie las matan bien deprisa.

Un futuro incierto y un presente olvidable

explosio

Sherlock no sólo ha perdido el rumbo -hace tiempo- en su tratamiento de los personajes femeninos sino que además ha perdido el respeto a su propia coherencia, pasando por alto finales de temporada donde Sherlock asesina a gente a sangre fría, obviando que Watson recibe un disparo al final del segundo episodio para hacerlo aparecer en plenas facultades al inicio del tercero y con un final de temporada sin pies ni cabeza. Por no hablar de la falta absoluta de consecuencias sobre acciones tanto pretendidamente impactantes como la declaración de amor de Molly.

Sherlock, que había tenido momentos sinceramente brillantes, se ha convertido en una parodia de sí misma, ha pasado de ser una serie detectivesca con giros de guión ingeniosos a una rocambolesca huida hacia adelante, con giros de guión cada cinco minutos para tratar de enmascarar un desastre que no sabe si es James Bond, Doctor Who o simplemente una pataleta de un Steven Moffat que necesita que todo el mundo reconozca cuán inteligente y buen guionista.

Con una cuarta temporada que comenzó soporífera, repuntó -y dio falsas esperanzas- con el segundo episodio y que termina con un episodio donde sólo falta que salga Daniel Craig, la serie pasa por su momento más bajo de audiencia y la quinta temporada no se sabe si llegará ni sinceramente si hace falta que lo haga.

Realmente puede que "El problema final" acabe siendo un buen título de episodio.

Todas las imágenes © BBC.

Marc Bellmunt

Marc Bellmunt

Doctorando en periodismo, realiza una investigación sobre la relación entre los consumidores de videojuegos y sus prácticas comunicativas. Colabora en La Garriga Digital.

2 comments

  1. Yuliana 16 abril, 2017 at 18:32 Responder

    Muchas gracias por escribir este artículo, la aparición de la hermana es excelente, engaña y manipula a todos, podría ser un personaje femenino genial, pero no, no importa que sea la mas brillante de los Sherlock, tiene que terminar siendo una loca psicópata, asesina y minimizada ante su hermanito en una celda ¿Acaso una mujer no puede ser práctica con sus emociones como los otros dos? Aparentemente no.

    • Marc Bellmunt
      Marc Bellmunt 17 abril, 2017 at 13:53 Responder

      Gracias a ti por leerlo :) Efectivamente la aparición de Erys es puro Moffat: una premisa excelente, un nudo que flojea y un desenlace que es puro humo. Una temporada sumamente irregular.

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR