Mockingbird: Feminismo sin Tapujos

En marzo del 2016 salió el primer número de Mockingbird (Marvel), con guion de Chelsea Cain y arte de Kate Niemczyk, la primera serie de cómics que protagoniza la heroína. Desgraciadamente, -y no sorprendentemente-, Marvel ha cancelado la serie después del volumen 2, "My Feminist Agenda", que se publicará el abril de este año. Es interesante remarcar que Marvel anunció esta cancelación el mismo día en el que se publicó el volumen 1, "I Can Explain". A pesar de esto, o quizás precisamente por eso, hoy os hablaré del cómic que me tuvo con los ojos brillantes y las gracias a la boca mientras lo leía.

Detalle de la portada. Fuente: Marvel.

Detalle de la portada. Fuente: Marvel.

Los orígenes de Mockingbird se remontan a los años setenta, cuando hace su primera aparición a Astonishing Tales #6. A partir de aquí el personaje evoluciona notablemente: se revela que además de ser Doctora en Biología, Barbara (Bobbi) Morse también es agente de SHIELD (19). No es hasta el 1976 que Morse empieza a actuar como superheroína, bajo el pseudónimo The Huntress, y, el 1980 adopta el nombre con el cual se consolidaría en el universo Marvel: Mockinbird (Pájaro Burlón, en castellano). En el 1983, en la serie de cuatro números Hawkeye, la heroína aparece con el que sería su primer marido, Clint Barton, y descubrimos cómo Morse entró a trabajar para SHIELD mediante su colaboración en un proyecto de Biología aplicada. En 1993 un iluminado decide escribir el sacrificio de Morse para salvar la vida a Barton, lo cual podría haber acabado con el personaje, pero no es el caso. Desde el 2009, el personaje es recurrente en New Avengers. Mockingbird aparece como personaje secundario en muchos otros volúmenes y series, pero no es hasta el 2015 que Chelsea Cain y Joëlle Jones publican su primer número independiente: Mockingbird: S.H.I.E.L.D. 50th Anniversary #1. Después de este one-shot, y posiblemente alentados por el éxito de la serie de televisión Agents of S.H.I.E.L.D, donde Mockingbird es interpretada por Adrianne Palicki, Marvel anunció su primera serie, que, como me dicho, desgraciadamente queda en dos volúmenes.

Pero qué dos volúmenes.

Chelsea Cain ha visto su oportunidad y la ha cogido con las dos manos, volcando una dosis de feminismo sin edulcorantes, ni disculpas, ni excusas, que explican su rápida cancelación. Este trabajo, aun así, le ha salido caro a la autora Norte Americana, que se vio forzada a abandonar Twitter después de ser el centro de una campaña de amenazas y odio machista en respuesta a, dicen, la portada del último número, donde Morse aparece con una camiseta donde se puede leer "Ask me about my feminist agenda" (Pregúntame por mi agenda feminista).

Fuente: Affinity Magazine.

Fuente: Affinity Magazine.

En fin. Bien, la respuesta de Twitter no se hizo esperar, y se inició una contra-campaña de apoyo a Cain y a las escritoras y artistas gráficas de cómics, bajo el hashtag #IStandWithChelseaCain (Yo apoyo a Chelsea Cain). Pero, como de costumbre, Marvel no abrió la boca, y el conflicto se ha ido diluyendo hasta dejarnos con los siguientes resultados: una portada para la historia, Chelsea Cain asediada y exiliada de las redes sociales, Mockingbird cancelado, Marvel llevándose los beneficios económicos de los dos volúmenes y un drama que nos demuestra el trabajo que queda por hacer en términos de feminismo. Como si necesitáramos un recordatorio.

"Mockingbird: I Can Explain"

Cómo describir "I Can Explain". Antes que nada: corgis. Sí, hay corgis. También salen Hawkeye y Lance Hunter, a pesar de que su ropa -ni la de superhéroe ni la de calle- no sale. Ahora seriamente, "I Can Explain" es un homenaje a las niñas, pequeñas y grandes, y un homenaje a Bobbi Morse, uno de muy merecido. La Bobbi Morse ingeniosa, espabilada y brillante, pero también la Bobbi Morse que tiene que hacerse cargo de sus poderes, que nadie acaba de entender, y la Bobbi Morse que, antes de superheroína, es doctora en Biología. Cain ha conseguido concentrar la esencia de la identidad de Morse en un volumen lleno de referencias, momentos hilarantes ("¿Te has comido mi quinoa, Stark? ¡Porque te haré daño!" o "Te has engordado", "Es materia gris, he leído un libro") y escenas de la trascendencia de:

"Cuando era una niña, hice todo lo que pude para tener super poderes. Cuidar arañas, exposición a radiación, practiqué arqueología, ¡inventé un casco láser! 57 rayos-x y todavía no era radiactiva. Finalmente entendí que estaba siendo poco realista. Nunca podría ser como mis héroes. Todos tenían algo que yo no tenía. Un cromosoma Y. Bien, es verdad que tenía otras cosas en mente. Como muchas chicas de mi edad, estaba obsesionada con... las mates y la ciencia. Todavía soy científica, pero ahora es más bien un hobby. Porque resulta que no necesitas un cromosoma Y para ser un superhéroe. Sólo necesitas huevos. No más sexismo, no más racismo. Las heroínas están tan celebradas como sus homólogos masculinos. ¡Hemos ganado la guerra, chicas! ... ¡Ha! Es broma, todavía es una mierda."

Porque, entre batalla y batalla, vestidos de cuero ajustados que le quedan muy bien (lo dice Black Widow, no yo) y corgis, Mockingbird tiene tiempo de decir cosas como estas. O como: "¿Cómo podemos tener un diálogo relevante con niñas adolescentes cuando vivimos en una cultura que todavía no puede hablar sobre tampones?". Y es por eso que este cómic, este trabajo de desafío de la Chelsea Cain, es un regalo, y un placer. Y a pesar de que Marvel ha ganado la batalla esta vez, seguiremos luchando. Porque este es el legado que nos deja Mockingbird. Gracias.

Fuente: Affinity Magazine. "Mockingbird, fuera"

Fuente: Affinity Magazine. "Mockingbird, fuera"

Imagen destacada: Portada del número 8 de Mockingbird. Fuente: Marvel.

Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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