"MI" mejor amigo gay

Todo empezó con películas como La novia de mi mejor amigo (My best friend's wedding), y no se quedó ahí, acabó en la televisión, cómo en Sexo en Nueva York, Will y Grace, y no ha cambiado en estos tiempos, hasta llegar incluso a series de culto como Girls. Es un tropo narrativo tan anclado que ha desbancado al tropo anterior de el amigo minoría étnica.

Es el "MI" MEJOR AMIGO GAY -una relación paradigmática entre las mujeres heterosexuales y los hombres homosexuales- y se ha implantado tanto en nuestra cultura como en la vida real. Cierto es que la visibilidad del colectivo, la aceptación y la validación han hecho reconocibles esta realidad. Aún así, es por culpa de este progreso y positividad que pone de manifiesto ciertas cosas. Este tropo debe desaparecer. Países como España, Holada, Dinamarca o relativamente poco Estados Unidos, donde hay reconocimiento, aceptación e incluso matrimonio, este tropo hace más daño que bien. Hay que quitar ya la adjetivación de mi mejor amigo gay por, simplemente, amigo.

Este tropo se caracteriza por personajes relativamente unidimensionales, con profesiones liberales o artísticas, con ligera o exagerada pluma pero perfectamente visible, culturalmente diestros, gourmets y vividores, con múltiples parejas sexuales y que creen que la vida está para vivirla. Todo esto al añadido de que son seres mágicos, estando para el uso del personaje protagonista, normalmente una mujer. El gay mágico siempre está allí: para el comentario descarado de turno, para ayudar a la protagonista con su magia gay de contactos para conseguir lo que necesite...

El problema yace en el hecho de basarse en una clásica homofobia de manual, para que al espectador medio se le haga más fácil reconocer a este tipo de personas, al ajustarse a sus creencias de cómo es un hombre homosexual. También hay otra razón del porqué de este tropo, y de por qué ha sido tan mundialmente aceptado. La idea de que las mujeres heterosexuales buscan una relaciones íntimas sanas y seguras, y el mero hecho de no haber ningún tipo de deseo sexual entre ambos sexos, genera niveles de intimidad sana y de confort entre hombres gay y ellas. Los hombres gay podemos ser igual de malhablados, malhumorados, sin sentido del estilo o con un humor raro y extraño como el resto de las personas, y este tropo nos reduce a un único tipo de GAY. Aquél que, por extensión, es el único que se ve en televisión cuando hay desfiles del Orgullo.

En series de televisión como Gossip Girl tenemos ese ejemplo. En Chicas malas (Mean Girls) o en Sexo en Nueva York (Sex and the city), todos los personajes gays están dentro del mundo de la moda o cosmética y dan consejos sobre ella y también, claro... de sexo. De sus propias vidas y de sus relaciones sexuales, misteriosamente, no se sabe nada. Todo ello justifica que estos personajes acaben siendo más bien un objeto decorativo, y más si se introducen como "es MI mejor amigo gay", algo que dota la relación de cierta sensación de propiedad. Que en un principio puede parecer sana e inocua, pero no deja de ser posesiva y, en un analisis más profundo, machista, al utilizar la mujer una amistad con un hombre con una masculinidad considerada subalterna como si fuera un trofeo.

Sex and the city, Sebastian

Sex and the city, Sebastian

Mean Girls

Mean Girls

 

 

 

 

 

Las cosas están cambiando afortunadamente para mejor, y al igual que al principio de este artículo decíamos que series como Girls también lo incluyen, lo han cambiado. Series mencionadas en anteriores artículos como Looking, o Cómo salvar a un asesino (How to get away with murder), eliminan el tropo de Mi mejor amigo gay, por el simple amigo que resulta que en sus relaciones íntimas interpersonales es homosexual, y dan una representación más personal y auténtica. Personajes como Hank en una comedia muy interesante llamada Sirenas (Sirens), donde su sexualidad es lo menos importante, o Glee, donde abordan todos los personajes por igual, independientemente de donde enfoquen sus relaciones. Incluso llegan a la destrucción de este tropo, usándolo hasta el extremo con el personaje de Kurt Hummel, uno de los grandes protagonistas de la serie.

Blaine y Kurt

Blaine y Kurt

Hank

Hank

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los ejemplos más claros de confrontación está en la comedia (que a un servidor le apasiona) llamada Finales felices (Happy endings). En ella, un personaje femenino, cansada de que su amigo gay no sea lo suficientemente gay, decide buscarse uno más acorde con la idea de MI mejor amigo gay.

PD: Por supuesto todos, de vez en cuando, somos descarados, o sexualizados, o se nos cae una pluma o dos, pero eso no implica la generalización de todo un colectivo y ni mucho menos utilizar esa representación cómoda para el espectador heterosexual de cómo somos nosotros.

Todas las imágenes son promocionales, o fotogramas de la serie.


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Javi Morán

Javi Morán

Graduado en cine y audiovisuales por la ESCAC y especializado en guion audiovisual. Activista LGTBI+.

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