Los villanos (queer) de Disney

Aunque cueste creerlo, el remake de La Bella y la Bestia ha sido objeto de boicot por haber incluido el que, según Disney, era el primer personaje abiertamente gay en aparecer en una de sus películas. Se trata de Le Fou, el compañero bobo y ridículo de Gastón.

Pese al esfuerzo de Disney de ser vista como una productora progresista y plantear el papel de Le Fou como un gran paso hacia la representación LGTBI, no han tardado en recibir críticas por representar, una vez más en el cine, la homosexualidad asociada a la burla.

Le Fou, a la pel·lícula original (1991) i el remake (2017) -  (Huffington Post)

Le Fou, en la película original (1991) y el remake (2017) - (Huffington Post)

Para bien o para mal, Disney tiene el poder de formar nuestro pensamiento desde niños, influyendo en cómo vemos el mundo, nos situamos en él y contamos historias. Todas las niñas han debido tener una princesa Disney favorita, todos los niños han debido negarse a tenerla y han admirado a los héroes que las salvan. De la misma forma, Disney nos ha enseñado a diferenciar el bien y todas sus cosas bonitas del mal y todas sus cosas feas: debemos ser como Simba y no como Scar, admirar a Ariel y repudiar a Úrsula.

Scar i Simba, la maldat i la bondat (Disney).

Scar y Simba, la maldad y la bondad (Disney)

Es cierto que, desde una mirada adulta, los personajes que representan el mal resultan mucho más divertidos e interesantes que los clásicos héroes sin gracia, sólo hay que repasar Hércules (1997) para darse cuenta de que el protagonista real de la película es Hades (“Memorandum: Recordadme que debo mutilaros después de mi reunión”). Pero hay algo que tienen en común muchos de los malos de Disney y que los diferencia de los protagonistas, más allá del propio carisma del villano: su expresión del género y la sexualidad es mucho más libre que la del héroe o heroína. Son caracterizados como personajes queer.

Hades, d'Hèrcules (Disney).

Hades, de Hércules (Disney)

 Codificación queer

El Capitán Garfio (Peter Pan, 1953) es probablemente el primero de los villanos del canon Disney codificado como queer. Vestido elegantemente de fucsia, con un gran sombrero con plumas y un bigote perfecto, Garfio pasa de las mujeres y mantiene una relación (extrañamente) fiel con Smee, que a su vez cumple el papel tradicionalmente femenino, siendo presentado como débil, gentil y servicial, siempre subordinado a Garfio.

Capità Garfi (Disney)

Capitán Garfio (Disney)

En TV Tropes categorizan este tipo de personajes como Villanos Afeminados (Sissy Villains), usando como ejemplo a Ése, el villano de Las Supernenas que viste con botas de tacón de aguja, tutú y una boa al cuello. Debido al estigma social contra la feminidad masculina, explica la página, hay una tendencia en la ficción a dotar a los villanos de características tradicionalmente femeninas, ya sea en su imagen o en su forma de actuar (discursos grandilocuentes, risas afeminadas, amor por la poesía y la ópera, sentido de la moda impecable, devoción por los gatos Persas…).

El término que se utiliza para explicar este fenómeno es la codificación queer, es decir, la representación de un personaje con atributos asociados estereotípicamente a la comunidad queer. Pero Disney no inventó nada, ya que el término encuentra origen en la época en que Hollywood prohibió por ley la inclusión de personajes queer o referencias a la homosexualidad en toda su producción, llevando a los directores a ingeniar formas para esquivar la censura.

En el documental Do I Sound Gay? (David Thorpe, 2014), se analiza cómo Hollywood formó en los años treinta el tropo del “pansy”: personajes educados, cosmopolitas, refinados y con una voz característica (la que se convertiría en la estereotípica asociada a lo gay). En estos primeros años, con películas como Syncopation (1929), Madres de bastidores (1933) o Nuestros superiores (1933), los personajes codificados como queer son carismáticos pero aún inofensivos. Sería una década después, con el villano de Laura (1944), que el estereotipo se vería asociado a la maldad y acompañaría hasta día de hoy a la figura del villano.

'Laura' (20th Century Fox)

'Laura' (20th Century Fox)

¿Por qué asociar feminidad a maldad? Culturalmente se asume lo femenino como débil e inofensivo, pero en el caso de los personajes masculinos, la adquisición de rasgos femeninos supone una transgresión de la norma, y cualquier amenaza al orden heteropatriarcal es percibida como negativa e incluso peligrosa, y así lo representa Hollywood. No se trata de un fenómeno exclusivo de la animación, ya que se encuentran ejemplos en películas de todos los géneros: Bruno de Extraños en un tren (1951), Buffalo Bill de El silencio de los corderos (1991), el Emperador Commodus de Gladiator (2000), Balem Abrasax de El destino de Júpiter (2015) o incluso el mismo Lord Voldemort de la saga de Harry Potter (2001-2011).

El destí de Júpiter (Warner Bros)

El destino de Júpiter (Warner Bros)

 Los villanos Disney

El Capitán Garfio sería el primero de muchos villanos Disney codificados como queer. Todos ellos comparten rasgos que se han convertido en tropos del villano: ir siempre bien vestido, con apariencia aristocrática, labia al hablar, gesticular de forma extravagante, confabular, mostrar cero interés por las mujeres… Cabe decir que la misma situación se da en el caso de las villanas, que reciben rasgos asociados al estereotipo de la lesbiana (masculinidad, brutalidad, desinterés -incluso agresividad- hacia los hombres…). De hecho, Úrsula (de La Sirenita) fue diseñada inspirándose en Divine, la famosa estrella del drag, y el propio nombre ha sido apropiado por parte de la comunidad lésbica para referirse al equivalente femenino del “oso” gay (ya que “ursula” etimológicamente significa literalmente “ella-oso”).

L'Ariel i l'Úrsula (Disney)

Ariel y Úrsula (Disney)

Volviendo a los (mucho más numerosos) villanos queer masculinos, la lista es bastante larga: Shere Khan, el malvado tigre de  El Libro de la Selva (1967); el príncipe Juan, de Robin Hood (1973); el profesor Rátigan, diabólico archi-enemigo del detective Basil en Basil, el ratón superdetective (1986); Jafar, de Aladdín (1992); Scar, de El Rey León (1994), el gobernador Ratcliffe, de Pocahontas (1995), o el mismo Hades de Hércules (1997). El problema no es la codificación de estos personajes como queer, sino el hecho de que la representación queer se limite a los villanos y se contraponga a la heterosexualidad claramente normativa de los héroes, asociados a la bondad y la justicia, en estas mismas historias.

Ratcliffe (Disney)

Ratcliffe (Disney)

Existen algunos personajes no malvados que también se pueden interpretar como queer, como el Genio de Aladdín o Timón y Pumba de El Rey León, pero en estos casos los personajes se alejan de los rasgos asociados a la feminidad, con lo cual Disney crea una división entre lo queer respetable y lo no aceptable. El uso de la codificación queer en Disney queda aún así reservado a los villanos, equiparando lo queer a la maldad y a todo aquello que los niños no deben querer ser. Por suerte, hay vida animada más allá de Disney, y otras compañías como Laika Studios están rompiendo barreras y incluyendo personajes diversos en sus películas, como en Paranorman (2012) o Los Boxtrolls (2014).

Imagen principal: Disney.

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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