'Limbo', reflexiones sobre la experiencia trans

El 30 de marzo se estrenó en la Sala Beckett de Barcelona Limbo, la obra de teatro de la joven compañía Las Impunxibles, fundada por las hermanas Clara Peya y Ariadna Peya. Limbo se basa en textos de los activistas trans Miguel Missé y Pol Galofre, y es la historia del tránsito de su protagonista, Albert (Mariona Castillo), que nació niña.

Nadie quiere vivir en el cuerpo equivocado. Por eso, es urgente resignificar el cuerpo trans, de cara a las generaciones de adolescentes trans que inician hoy sus recorridos. - (Miguel Missé, El Periódico)

Albert está al principio de un viaje, situado en un limbo simbólico: su sueño es embarcar en el Arca de los Cuerpos Equivocados, y el destino el quirófano del Doctor Noé, que le hará una faloplastia. A pesar de estar seguro de su identidad de género, Albert se encuentra con obstáculos insalvables, como los controles del aeropuerto que le impiden circular con un carné de identidad de mujer. Un control de aquello establecido, aquello normal que encaja en las expectativas del sistema. Este limbo actúa como espacio neutro entre los géneros femenino y masculino que marca el binarismo de la norma social, norma que fuerza a los cuerpos a encajar o bien en uno, o bien en el otro, para ser habitables.

La obra reflexiona, con un formato multidisciplinar donde se mezcla el monólogo con la danza, la música y el audiovisual, sobre los retos que la sociedad plantea a las personas que buscan una identidad propia fuera de aquello normalizado y etiquetado. La historia se estructura a partir de las reflexiones interiores de Albert y su diálogo con Berta, la mujer que había sido antes de transitar, y que le hace cuestionar sus propias decisiones y dudar sobre la necesidad de la faloplastia: lo hace por él, o lo hace para encajar socialmente? Qué masculinidad quiere performar una vez tenga genitales masculinos?

El montaje, dirigido por Marc Rosich y Míriam Escurriola, funciona a la perfección como reflexión sobre qué quiere decir ser trans, qué cuerpos son normales y cuáles no, y qué soluciones damos como sociedad a aquello que determinamos problemático. La música en directo de Clara Peya vale la pena por sí misma, y consigue elevar las actuaciones al plano abstracto e incluso onírico que requiere el texto. Se complementa con la coreografía de Ariadna Peya (interpretada por ella misma y Tatiana Monells), que juega con los estereotipos de género de forma inteligente y crea un fuerte vínculo emocional con el espectador, llevándonos del humor a la angustia más pura y haciéndonos cómplices del viaje de Albert.

Limbo es una historia honesta, con una visión determinada sobre la experiencia trans que claramente se posiciona contra la cirugía como destino y la violencia del bisturí, como explica su protagonista. La obra tiene también un componente pedagógico importante, introduciendo al espectador al léxico del mundo trans (palabras como “binder” o “packer”) y las complejidades emocionales del proceso. Se trata de la representación de una experiencia y unas ideas que obviamente no son comunes a todas las personas trans, pero que sirven como reflexión y proporcionan un espectáculo que no deja igual a nadie.

Imagen principal: Sala Beckett.

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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