Judith Butler y el acceso (físico) al conocimiento

El miércoles 8 de febrero, la teórica feminista Judith Butler ofreció una charla a la University College London (UCL) para hablar sobre género y parentesco en la tragedia de Eurípides Las Bancantes.

Debido al éxito de convocatoria, el Departamento de Filologías Clásicas de la UCL tuvo que cambiar la ubicación inicial de la conferencia a un auditorio más grande. Si bien el cambio fue motivado por la intención de incluir toda la gente que había pedido acceder a la conferencia, el traslado acabó con la exclusión de una parte del público: la nueva sala no tenía acceso habilitado para personas con una discapacidad física.

Dos días antes de la conferencia, Naomi Jacobs, una investigadora predoctoral en discapacidad y religión en la Escuela de Estudios Orientales Asiáticos de Londres y que hace uso de una silla de ruedas, escribió una carta, firmada por 66 académicos y activistas, al Departamento de la UCL para quejarse de la situación. Aún así, la conferencia se acabó celebrando al lugar no habilitado para personas con una discapacidad. La opción que se ofreció a las personas que no pudieron asistir fue que la vieran por streaming.

Aun así, la carta llegó a manos de Judith Butler horas antes de que se celebrara la charla. La autora, que precisamente escribe sobre los procesos que determinan qué cuerpos se perciben como válidos, no sólo denunció públicamente la situación a la conferencia, sino que se reunió unos días después con las personas que no pudieron asistir a la conferencia por motivos de accesibilidad. Según informa Jacobs en su blog, Butler se comprometió a no hablar nunca más en un recinto que no estuviera habilidad para ser accesible para todo el mundo.

Jacobs explica que la UCL la invitó a colaborar para que los acontecimientos organizados a partir de entonces fueran más inclusivos pero, según relata Jacobs, la universidad no especificó si se la pagaría por este trabajo o no. Una tarea que, teniendo en cuenta que Jacobs tiene un máster de Estudios sobre Discapacitado, cabe perfectamente dentro de su profesión. Jacobs asegura que, en otros contextos, este tipo de colaboración se percibe como voluntaria y, por lo tanto, no remunerada.

El no reconocimiento de este tipo de asesoramiento como profesional puede considerarse un obstáculo más al desarrollo profesional de las personas con discapacidad física. En esta línea, Jacobs aprovechaba el caso de la UCL para explicar que sus oportunidades para ir a conferencias internacionales eran más escasas que las de personas que no utilizan silla de ruedas para desplazarse.

Imagen destacada: Judit Butler. Font: VersoBooks.

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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