Heroínas del cine de acción (2/2): 2000 y 2010

Esta es la segunda parte del artículo publicado en Zena el 12 de septiembre, "Heroínas del cine de acción (1/2): años 80 y 90".


2000: Feminización de la heroína

La concepción de la heroína de acción a principios del siglo XXI se podría definir a partir del comentario de un crítico de la revista Gear sobre Transporter (2002): “Luc Besson sabe mejor que la mayoría cómo convertir a una mujer bella en aún más bella: armarla hasta los dientes”. A partir del año 2000 se hace obvia la paradoja más común de la heroína de acción contemporánea, que difunde un mensaje de aparente empoderamiento femenino a través de la violencia al mismo tiempo que es presa por toda clase de estereotipos sexistas.

Els àngels de Charlie (2000), en plena acció heròica (Columbia Pictures)

'Los ángeles de Charlie' (2000), en plena acción heroica (Columbia Pictures)

En el mismo año 2000 se estrena la adaptación cinematográfica de Los ángeles de Charlie, la más clara representación de las fantasías masculinas que incluso llega a rozar la parodia, ya que en una misma película las protagonistas pasan (entre otras) por la danza del vientre, el cuero de dominatrix, la performance de geisha, la ejecutiva sexy y la rubia inocente. Hay quién ha visto en esta caricatura del estereotipo un desafío con capacidad de deconstruir las propias fantasías, pero cuesta ver más allá de la objetivación de los cuerpos de las actrices y el hecho de que más que una película de acción parece un pase de modelos, por no mencionar que todo lo que hacen lo hacen por Charlie, figura patriarcal donde las haya.

La erotización de los cuerpos de las heroínas es clara en películas como Catwoman (2004) o Elektra (2005). La protagonista de Kill Bill (2003, 2004) se distancia de este paradigma, pero se trata de un caso bien complejo, ya que no deja de caer en la idea de la feminidad idealizada: blanca, heterosexual, victimizada, pura, maternal. Kill Bill critica irónicamente la erotización de la mujer víctima pero al mismo tiempo la refuerza, presentando la violencia de la heroína como una aberración de la norma natural, la maternidad y la no-agresión.

Angelina Jolie és Lara Croft a Tomb Raider (Paramount Pictures)

Angelina Jolie es Lara Croft en 'Tomb Raider' (Paramount Pictures)

Igual que los ángeles de Charlie, Lara Croft en Tomb Raider (2001) es guiada durante todo el filme por la figura de su padre ausente. Lara, masculinizada como heroína pero erotizada hasta el ridículo como mujer, aún dialoga con la heroína musculada de las décadas anteriores, pero su cuerpo se sexualiza espectacularmente apelando sin duda a la mirada masculina. Los personajes de la propia Angelina Jolie, que da vida a Lara Croft, fueron alejándose durante la década del 2000 de la imagen de heroína musculada para acercarse a una figura más tradicionalmente femenina, que sería el modelo de las décadas por venir: mujeres físicamente más pequeñas, delgadas y blancas, como los roles de Jolie en Wanted (2008) o Salt (2010). Las heroínas de las sagas de Resident Evil (2002) y Underworld (2003) son también ejemplos de ello. No se trata de una tendencia tan sólo hacia la feminización, si no que se busca un tipo de feminidad de estética inocente, con cuerpos reducidos, incapaces físicamente de las heroicidades que protagonizan, cada vez menos adultas y más adolescentes.

Kate Beckinsale a Underworld (Screen Gems)

Kate Beckinsale en 'Underworld' (Screen Gems)

2010: hiperrealidad y espectáculo

En 2011, Steven Soderbergh hace un intento (fallido) de representación de una heroína de acción verídica en Haywire, protagonizada por la campeona de artes marciales Gina Carano en el papel de la marine Mallory Cane. Pese a ser una mujer que encaja perfectamente en los estándares de belleza contemporáneos, es presentada como visiblemente musculada, sin necesidad de remarcar su feminidad. Mallory no fue bien recibida por una audiencia que no está acostumbrada a ver cuerpos de mujeres que realísticamente podrían darles una paliza, y la película se hundió pese a las buenas críticas iniciales.

Gina Carano a Haywire (Relativity Media)

Gina Carano en 'Haywire' (Relativity Media)

Hacer una lectura general de la década actual sería precipitado e insensato, pero se podría decir que hay una clara tendencia, con sus frutos en décadas anteriores, hacia la espectacularización de las heroínas con cuerpos que siguen siendo femeninos, blancos, heterosexuales y jóvenes. La heroína de la década del 2010 llega en un momento complejo para Hollywood, que acaba de asentar el modelo del blockbuster multiplataforma, dejando de lado el producto único y apostando por la reproducción y la intertextualidad. La audiencia va al cine esperando un cierto nivel de conocimiento previo sobre la historia que le van a contar, historia que nunca encuentra un principio y un final claro si no que se extiende en el tiempo y en las plataformas que alcanza Hollywood. La maquinaria tras el universo cinemático de Marvel es un obvio ejemplo.

La heroína contemporánea es una adaptación de otros medios, generalmente cómic o literatura, y es víctima del cine de la hiperrealidad. Su cuerpo, y cada vez más el de sus compañeros masculinos, forma parte de la espectacularización que va más allá de los efectos especiales y las acrobacias y ocupa también sus cuerpos, y los convierte en productos a consumir por el espectador. El discurso de “girl power” es más fuerte que nunca, presentando una violencia siempre controlada y desnaturalizada, la violencia de la víctima, en un cuerpo espectacularmente bello y muy joven: Katniss de Los juegos del hambre (2012) es el símbolo de la heroína actual. Es la época de las superheroínas, siempre en segundo plano, como Natasha en Los Vengadores (2012), y con cuerpos poco creíbles, como la próxima Wonder Woman, una amazona con cuerpo de modelo (Gal Gadot).

Jennifer Lawrence a Els jocs de la fam (Lionsgate)

Jennifer Lawrence en 'Los juegos del hambre' (Lionsgate)

Pese al desolador panorama, hay determinadas representaciones que se salen de la norma e indican un posible cambio de modelo. En Zena hemos hablado del caso de Rey de Star Wars: El despertar de la fuerza (2015), el de Furiosa de Mad Max: Fury Road (2015) o el de las nuevas Cazafantasmas (2016). Aún así, queda mucho camino por delante: ¿Veremos pronto heroínas de acción no blancas? ¿Se conseguirá transmitir un mensaje de empoderamiento real, o se quedará todo en espectáculo?

Charlize

Charlize Theron en 'Mad Max: Fury Road' (Warner Bros)

Imagen principal: promocional de 'Resident Evil' (Screen Gems).

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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