Hatsune Miku, la primera 'idol' japonesa virtual

Japón es un país lleno de complejidad.

Es el país de los otaku, del anime, del manga y de todo tipo de productos destinados a hacer que un montón de jóvenes (y no tan jóvenes) se pasen largos ratos consumiendo ocio. En general, la distribución de productos de ocio se divide según sectores demográficos: hay productos separados para niños, niñas, chicos jóvenes, chicas jóvenes, hombres adultos y mujeres adultas. Debemos tener en cuenta que se trata de un un país con mucho racismo y sexismo. Así, por ejemplo, es uno de los países con una brecha salarial más marcada, y la participación de las mujeres en política es casi nula. Sin embargo, estas clasificaciones demográficas y de género no agotan, ni mucho menos, la complejidad de las formas de consumo de cultura popular en el país del sol naciente.

En Japón se producen algunas de las ficciones más poderosas del mundo. Las narrativas japonesas y los personajes que las pueblan tienen un alcance internacional. Podemos encontrar de todo: princesas, monstruos, robots, alienígenas ... e idols.

Para quien no sepa qué es una idol, se trata de una figura parecida a la celebrity americana o europea, pero más específica: en la mayoría de casos, las idols son actrices y cantantes muy jóvenes, que han alcanzado la fama apareciendo en los medios de comunicación. Aunque también encontramos idols masculinos, es un mundo principalmente protagonizado por mujeres. Uno de los ejemplos más conocidos es el de las integrantes del grupo AKB48, un formato para chicas guapas y jóvenes que abandonan el proyecto y son sustituidas a medida que se hacen “mayores” (es decir, que llegan a los 21 o 22 años). Como su nombre indica, las idols tienen una gran relevancia popular y son idolatradas por sus seguidores.

Japón es también un país hipertecnologizado: encuentras máquinas expendedoras en cada esquina y carteles luminosos en todas partes donde vas, sobre todo en las ciudades más grandes, como Osaka y Tokio. Sin embargo, el gobierno continuado del Partido Liberal Democrático de Shinzo Abe es testimonio de que la ideología dominante en Japón es nacionalista y, en muchos sentidos, conservadora.

Cuando la tecnología futurista y el mundo del consumo desenfrenado de las iddols se encuentran, se producen fenómenos como el de la cantante virtual Hatsune Miku. Se trata de la primera idol japonesa incorpórea: una mujer joven la existencia (si se puede llamar así) de la cual es fruto del trabajo de un equipo de creadores y de unos algoritmos informáticos. Hatsune es la primera cantante virtual, y no sólo hace conciertos con tecnología 3D tanto en Japón como en todo el mundo, sino que también ha aparecido en animes, videojuegos y otros medios. El pasado 27 de marzo, por ejemplo, la pudimos ver en Barcelona, paseándose por el escenario del Auditorio de Barcelona y cantando con su inconfundible voz sintética, fruto de una tecnología llamada Vocaloid. Aunque la realización del evento fue menos que óptima, una podía olvidarse que se trata de una chica creada por ordenador.

Independientemente de la tecnofilia o tecnofobia con que nos queramos acercar a este fenómeno tan propiamente japonés, está claro que se trata de un tipo de producto que, al menos en principio, abre la puerta a nuevas formas de producir y consumir espectáculo. Hay tres aspectos interesantes que me gustaría señalar: se trata de un caso donde hay un desdibujamiento de fronteras entre diferentes medios; se trata de un personaje de ficción sin narrativa de ficción asociada; y se trata de un caso donde el transhumanismo da un paso más allá en el campo de la producción cultural.

Por lo que respecta al primer aspecto: Hatsune Miku es un personaje nómada. No pertenece propiamente a ningún medio concreto: es tanto un personaje musical como una imagen con aspecto de anime que aparece en audiovisuales y videojuegos. De alguna manera, la idol virtual instancia la distancia entre el personaje mismo y los medios que habita, la forma en que un mismo personaje puede atravesar diferentes medios.

Pero una de las cosas más fascinantes de Hatsune Miku es que, además, su existencia traspasa los medios representacionales y se incorpora a la realidad misma. Haciendo uso de la imagen tridimensional y la tecnología sonora, se pasea por los escenarios reales con una voz que no es de este mundo.

¿Quién es Hatsune Miku? ¿De dónde viene? Es un personaje que no tiene narrativa propia, no ha salido de ninguna historia ficcional. En el mundo otaku esto es bastante común. Dice Azuma Hiroki en su libro Otaku. Japan s Database Animals, que en el mundo posmoderno en el que nos encontramos, las narrativas han dejado de ser importantes. Los otakus, y cada vez más el público general, consume no tanto ficciones como personajes. Según Azuma, lo que explica el comportamiento y las actividades del otaku es una respuesta afectiva a ciertas características de personajes que aparecen en los productos en cuestión; lo que se conoce como elementos moe. De hecho, tal y como explica Azuma, lo que motiva al otaku, sobre todo a partir de los años noventa, no es el deseo de consumir narrativa, sino como de atractivo resulta un personaje por sus elementos moe. Así, el éxito de un producto no está determinado por el hecho de que una obra sea buena o mala, sino la capacidad que tienen los creadores de introducir elementos moe en los personajes a través de un diseño y una caracterización que despierte el deseo del otaku.

Hatsune Miku es uno de estos casos: un personaje que no tiene ninguna narrativa detrás, pero que atrae a muchos jóvenes japoneses y de todo el mundo por su diseño y su caracterización. Es un personaje de ficción que no corresponde a la narrativa de ficción sino, que pertenece a los acontecimientos del mundo real. No habita en la ficción, sino en la realidad, a través de su presencia en los medios. Es, por decirlo de algún modo, la encarnación del desdibujamiento entre realidad y virtualidad, entre mundo “real” y medios de comunicación.

Finalmente, me gustaría terminar con una reflexión poshumanista: ¿es el arte algo que pertenece a artistas de carne y hueso? El hecho de que Hatsune Miku sea un personaje ficcional que habita en el mundo real plantea preguntas respecto al papel que deben tener los seres virtuales a la vida “normal”. Si en el anime ya encontramos actuación sin actores, con Hatsune Miku vamos más allá: actuación sin actores, voz sin cantante, personalidad sin persona.

Imagen destacada: Hatsune Miku. 


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