'Harlots': el negocio de la prostitución con perspectiva femenina y feminista

Harlots (Meretrices, en inglés) se estrenó a finales de Marzo por la ITV en el Reino Unido y por Hulu en Estados Unidos. La serie, creada por Alison Newman (actriz; EastEnders) y Moira Buffini (directora; Byzantium, Jane Eyre) cuenta, de momento, con una temporada de ocho episodios.

Harlots explora y subraya el gran poder comercial de la prostitución del Londres del siglo XVIII, y pone de manifiesto la importancia y el poder de las mujeres emprendedoras y ambiciosas que los dirigían, así como las complejas vidas de las que trabajaban en ellos.

Margaret Wells. Fuente: EW.

Margaret Wells. Fuente: EW.

El equipo de producción de Harlots, que pertenece a Monumental Pictures, está compuesto mayoritariamente por mujeres: desde las dos directoras hasta las productoras ejecutivas, pasando por las guionistas. El reparto de la serie lo encabezan Jessica Brown Findlay (Downton Abbey), Samantha Morton (Fantastic Beasts), Lesley Manville (Maleficent, Mr Turner) y una casi desconocida Eloise Smyth (The Frankenstein Chronicles) que encarnan a las cuatro mujeres protagonistas.

La serie está basada en el libro The Covent Garden Ladies (las Damas de Covent Garden, 2005) de Hallie Rubenhold, académica e historiadora británico-americana especializada en el siglo XVIII. El libro es una adaptación de Harris's List of Covent Garden Ladies, un directorio anual de las prostitutas en activo de Londres, sus nombres y sus especialidades, publicado desde el 1757 hasta el 1795. Se calcula que tenía una circulación de 8.000 copias el año, que se dice rápido.

Margaret Wells y Lydia Quigley. Fuente: Monumental Television. Hulu.

Margaret Wells y Lydia Quigley. Fuente: Monumental Television. Hulu.

La trama se centra en la rivalidad entre el prostíbulo de Margaret Wells, con una clientela de clase mediana trabajadora, y el de Lydia Quigley, a quien visita la aristocracia, desde los altos funcionarios hasta la nobleza. Wells representa una clase social que sufre para sobrevivir, pero que hará lo que haga falta para conseguirlo, mientras que Quigley lucha para no perder sus privilegios sociales, unos privilegios que ha conseguido a través de engaños, conexiones y crímenes. A pesar de esto, la serie no evita presentar la ambición de Wells como, en ocasiones, deshumanizada, ni mostrar los evidentes remordimientos de Quigley ante sus acciones más reprobables.

Paralelamente, las hijas de Wells, Charlotte y Lucy, se abren camino en el negocio. Charlotte, con más experiencia, es el amante de un barón, que la mantiene, y a quién ni ella ni nadie soportan. Por su parte, Lucy, que debuta en el primer capítulo, apenas empieza a descubrir las luces y las sombras de la profesión. A su alrededor, un catálogo de personajes femeninos, con tramas independientes o de apoyo argumental que sitúan en todo momento a las mujeres en el centro de esta serie. Historias sobre mujeres, narradas por mujeres, y con mirada de mujeres (adiós, male gaze).

Charlotte Wells. Fuente: Hulu.

Charlotte Wells. Fuente: Hulu.

Harlots, que ha sido descrita como "feminismo punk", consigue tratar un tema que no es ni original ni sorprendente desde un ángulo diferente, y lo hace sin caer en la frivolización, el morbo ni el dramatismo. El equipo detrás la serie es consciente que la experiencia femenina no es una, ni universal, sino que es múltiple, y se aprovecha del gran abanico de personajes femeninos a su disposición para explotar esta multiplicidad.

Esta idea también se traslada a la representación de las relaciones entre estas mujeres: desde la rivalidad entre las empresarias a cargo de los prostíbulos, Margaret Wells y Lydia Quigley, hasta la estrecha relación entre las hermanas Wells, pasando por el rencor de Emily Lacey hacia Quigley o el amor romántico y sexual entre... spoilers. Harlots nos ofrece mujeres que no se encasillan fácilmente en un tropo, no por ser revolucionarias, sino simplemente por ser escritas de manera natural, como mujeres reales. La representación racial tiene cabida, así como la representación LGTBI. ¿Una mujer que no es blanca, ni heterosexual, y además es prostituta, y que es la otra mitad de una de las dos tramas románticas más importantes de la serie? Es posible escribir e interpretar, y llevar a la pequeña pantalla, a un personaje así, sí.

Algunas de las trabajadoras del prostíbulo de Wells. Fuente: Monumental pictures.

Algunas de las trabajadoras del prostíbulo de Wells. Fuente: Monumental pictures.

La ambición de la pareja protagonista no se relega a la ficción, puesto que las guionistas de Harlots parecen no tener límite e intentar abarcarlo todo, y con éxito. La serie explora temas como la esclavitud, todavía legal en la época; la impunidad de los crímenes contra las mujeres -no se ataca la legislación sino a todos aquellos quienes protegen a los criminales para que nunca se tengan que enfrentar a la justicia; la línea entre el consentimiento y la violación en la prostitución (mucho más clara de lo que otros productos de ficción han representado), o el poder económico de las mujeres de varios estamentos sociales, que destruye el mito creado por un estudio androcentrico de la historia sobre la simplicidad de la realidad económica de las mujeres. Además, Harlots presenta la prostitución de manera natural, como una opción derivada de un sistema económico que disfraza la opresión de libertad.

Harlots tiene muy potencial, mucha ambición y un gran equipo detrás con unas ideas muy claras. La seguiremos con atención.

Imagen destacada: Imagen promocional de Hulu. Fuente: Hulu.


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Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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