Haraway y el cíborg en la ciencia ficción contemporánea

Este mes de febrero se han realizado toda una serie de actividades y seminarios en el CCCB en torno a la pensadora feminista Donna Haraway, con motivo de su visita a Barcelona.

La estadounidense impartirá una conferencia en el CCCB el día 5 de marzo, y debatirá con Marta Segarra, directora de investigación del Laboratoire d'Études de Genre et de sexualité del CNRS francés. Tanto el seminario sobre la filósofa como su conferencia han agotado plazas, lo cual es indicativo de la importancia de esta pensadora y su reformulación de la figura del cíborg en la literatura y en el pensamiento feminista.

Donna Haraway, nacida en Estados Unidos en los años cuarenta, se doctoró en biología con una tesis sobre los usos de la metáfora en los diseños experimentales en el campo de la biología. Pero si por algo es conocida es por el “Manifiesto cíborg” que publicó en 1984. Este manifiesto tuvo un gran impacto tanto en el campo del feminismo como en el de la literatura de ciencia ficción. Aunque la palabra cíborg fue creada por Manfred E. Clynes y Nathan S. Kline en los años sesenta, refiriéndose específicamente a humanos mejorados que podrían vivir fuera de entornos terrestres, podríamos decir que la figura híbrida del cíborg ha tenido presencia en la literatura desde muy temprano. Uno de los primeros ejemplos de cíborg que puede venir a la mente es el del monstruo de Frankenstein, pero ya desde la mitología clásica encontramos ejemplos de personajes artificiales o aumentados a través de la tecnología.

Con el "Manifiesto cíborg", Haraway aporta un punto de vista feminista a esta figura de aparición común tanto en relatos ficticios como en relatos del mundo social y científico. Así pues, el manifiesto utiliza esta figura para denunciar la tendencia al esencialismo de algunas posturas ideológicas feministas, marxistas e intelectuales en general. El escrito defiende la figura monstruosa, híbrido de organismo y tecnología, para señalar como muchas de las categorías que nos atraviesan en discursos científicos, políticos y sociales son siempre construidos y "cargados" políticamente. Haraway intenta desdibujar fronteras, es decir, criticar construcciones de la realidad social y material, muchas veces soportadas por discursos científicos, políticos, etc. Realidad / ficción, cuerpo / mente, ser humano / animal, organismo / máquina son binomios que ya no tienen sentido en la era del cíborg, y utilizando un lenguaje naturalizador es imposible escapar de ellas.

El pensamiento de Haraway y su reformulación del cíborg han tenido mucha presencia en el campo de la literatura posthumanista y de ciencia ficción. Si este género ha dado mucho de sí en cuanto a las reflexiones sobre los límites de lo humano y sobre la cuestión del género en general, las reflexiones de Haraway sobre la disolución de las fronteras entre lo humano y lo tecnológico han dado pie a nuevas exploraciones sobre la cuestión de la identidad. Uno de los lugares donde más se ha podido ver esta influencia ha sido en el mundo del anime y el manga. A finales de los años ochenta, Shirow nos sorprendió con su obra Ghost in the Shell, donde aparecía como protagonista principal una mujer cíborg llamada Kusanagi, que se preguntaba sobre su identidad como mujer. Con su película homónima, Mamoru Oshii, se adentró en cuestiones aún más filosóficas como los límites de la individualidad y el papel de lo colectivo en la tecnología.

Donna Haraway, como pensadora feminista, nos ayudó a pensarnos no como monstruos o diosas, sino como cíborgs, como aquello que escapa las categorías esencialistas, y nos dio nuevas maneras de crear ficción más allá de modelos patriarcales.

Imagen destacada: Donna Haraway. Fuente: Wikipedia.

 


T'agrada la nostra feina?

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR