Pequeña guía sobre Jessica Jones

La serie de Netflix Jessica Jones se ha convertido en una de las ficciones televisivas más populares del 2015. Se trata de una adaptación de la serie de cómic Alias de la editorial Marvel, protagonizada por una superheroína que cuelga las mallas para montar un negocio de investigación privada. El éxito de la versión televisiva radica, precisamente, en que no se parece en nada que se haya visto de Marvel en el cine: ambientación oscura, personajes complejos y acción protagonizada por mujeres.

Por fin, una superheroína

Tanto Marvel como su gran rival editorial, DC, han sido a menudo criticadas por el poco protagonismo que otorgan a sus personajes femeninos, sobre todo en el cine. Todas las películas sobre superhéroes en solitario que se han entrenado hasta ahora dentro del Universo cinemático de Marvel (Marvel Cinematic Universe) están protagonizadas por hombres. En las películas corales, en las dos de Los Vengadores y la primera de Guardianes de la Galaxia sólo hay tres superheroínas por doce superhéroes.

En los próximos cinco años, la cosa no mejorará mucho. En el 2019 la Capitana Marvel será la primera superheroína con película propia, y un año antes al fin veremos a Avispa luchando al lado del Hombre Hormiga -menudo consuelo. Mientras, el Doctor Extraño y Pantera Negra (un hombre) se estrenarán con película propia, Thor y el Capitán América tendrán una tercera parte cada uno y veremos la tercera y cuarta de Los Vengadores y la segunda de Guardianes de la Galaxia.

La Fox, que aún retiene los derechos de los Cuatro Fantásticos y los X-Men, no lo ha hecho mejor. Mientras estrenaba películas absolutamente nefastas sobre Lobezno, despachó la saga Fénix, protagonizada por la mutante Jean Grey, en una película tan mala que Bryan Singer tuvo que rehacer el estropicio en X-Men: Días del Futuro Pasado.

Así pues, no es raro que una serie de calidad sobre un personaje femenino de Marvel sea una buena noticia.

Un malo carismático

El otro punto fuerte de la serie es la presencia de un malo con identidad. El único malvado de estas características que encontramos hasta la fecha en las películas de Marvel es Loki, el hermanastro del Dios nórdico Thor. El resto de malos han sido personajes con un papel tan irrelevante como megalómanas han sido sus intenciones. El antagonista de Jessica, Kilgrave, no es así. Interpretado con maestría por el exdoctor David Tennant, se trata de un hombre con la capacidad de hacer que la gente haga lo que él quiera. Su obsesión no será dominar el mundo, sino una sola persona.

Es Marvel pero no lo parece

Jessica Jones es la segunda parte de una alianza que Marvel ha establecido con la plataforma de cine y series de televisión Netflix, y que se inició este año con Daredevil. En los próximos años, Luke Cage y Iron Fist se sumarán a la lista, y finalmente se producirá una serie con todos ellos titulada The Defenders (Los Defensores). Se seguirá un esquema similar al que se ha desarrollado en la películas: antes de rodar una película coral sobre Los Vengadores se hicieron filmes sobre Iron Man, el Capitán América y Thor -no de la Vidua Negra, y eso ha hecho que algunas fans pasen a la acción. La diferencia es que, en el cine, la editorial realiza filmes aptos para menores (siete o 13 años), mientras que las series de televisión se dirigen a un público más adulto.

Jessica Jones, interpretada por Krysten Ritter, tiene problemas de alcoholismo y tiene que lidiar con un estrés postraumático como consecuencia de una relación sentimental abusiva. A pesar del intento de rehacer su vida convirtiéndose en detective privado en el barrio neoyorkino de La Cocina del Infierno -una de las zonas más conflictivas de la ciudad-, su antigua vida seguirá muy presente en su día a día.

Además de la gran interpretación de Ritter y Tennant, lo que engancha de la serie es la narración y la caracterización, no los superpoderes o la acción características de los filmes de Marvel, que suelen acabar con un tercer acto apoteósico en el que se reparten tortazos a mansalva. Se podría considerar la serie como la cara B de las películas de superhéroes: en ocasiones se habla de los efectos que la actividad de Los Vengadores ha tenido para Nueva York.

Las mujeres hacen de hombres y los hombres, de mujeres

Más allá de tratar-se de una serie de televisión entretenida y de calidad, el atractivo principal de Jessica Jones es que da la vuelta a los roles otorgados a hombres y mujeres en las sagas de superhéroes.

La serie muestra varias mujeres con poder. Al lado de Jessica siempre está Trish Walker, hermanastra y único apoyo, tanto moral como a la hora de pasar a la acción. Es una exniña prodigio que ahora triunfa en la radio y que no se habla con su madre, una empresaria del mundo de la farándula. Jessica mantiene una relación laboral conflictiva con la abogada Jeryn Hogarth, una mujer fría y adicta al trabajo que engaña a su esposa, una respetada doctora, con su secretaria. En los cómics, Hogarth es un hombre. En los personajes secundarios, la dinámica se mantiene: en la relación entre los dos hermanos vecinos de Jessica, Robyn y Ruben, es la primera quien lleva la voz cantante. La puesta en escena sigue esta idea: si en la mayoría de series la imagen está pensada para satisfacer la mirada masculina heterosexual, que sigue asociada a la del espectador tipo, Jessica Jones pretende ser estimulante para las mujeres heterosexuales.

A causa del intercambio de roles, la revista Vox se atreve a pronosticar que Jessica Jones no pasaría el test de Bechdel si se aplicara a los hombres. No porque no haya personajes masculinos interesantes y con nombre, sino porque la interacción entre ellos acostumbra a tener relación con la protagonista. Sobre qué es y qué implica el Test de Bechdel hablamos hace un par de semanas.

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Jessica habla con Trish. Al fondo, un Will Simpson en calzoncillos las mira. Fuente: Fotograma de 'Jessica Jones'

Antes de que alguien nos tache feminazis por recomendar una serie que menosprecia a los hombres, hay que tener presente que, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de productos de ficción, la subversión deliberada de los roles y tropos que se produce en Jessica Jones, así como la forma en la que se representan en pantalla, demuestra que los creadores son conscientes de cuál es el papel que ellas y ellos juegan habitualmente en la ficción contemporánea.

La serie supone una oportunidad para reflexionar sobre si a estas alturas resulta descabellado mostrar a mujeres independientes, o sobre si la representación de la violencia hacia las mujeres que muestran los productos culturales la critica, la expone o la perpetúa. Incluso podemos hablar de qué efecto tendría para las espectadoras y los espectadores ver películas, mirar series de TV o leer libros en los que ellas siempre tomaran decisiones y ellos adoptaran un rol secundario.

El amor no es tan bonito como lo pintan

Otro de los aspectos interesantes de la serie, tal como explica Edeline Wrigh en la revista The Mary Sue, es que cuestiona dos de las figuras de galantes más extendidas en la ficción: el buen tipo y el héroe misógino.

Kilgrave es el prototipo de hombre que cree que tratar su objeto de deseo como una princesa lo hará merecedor de su amor. Se trata de un tropo reproducido con éxito en muchas historias románticas, y que en nuestras relaciones diarias también es frecuente. Pero que, en realidad, menosprecia la capacidad de decisión de una de las partes de la posible relación: lo que más cuenta para establecerla no es el consentimiento de ella, sino las acciones que él realiza para seducirla. Según Wrigh, el contrapunto al buen tipo es el personaje del superhéroe Luke Cage, amante de Jessica Jones, que respeta la autonomía de la protagonista.

El policia Will Simpson, el rollo de Trish, es el ejemplo de un héroe que intenta salvar la mujer que ama sin tener en cuenta si ella necesita su ayuda. Hasta el punto de que son sus intervenciones las que boicotean los planes de Jessica y Trish y las ponen en peligro. De todos los personajes de la serie, el de Simpson es a lo mejor el más irregular. Su función, más allá de la destacada, es establecer una conexión entre Jessica Jones y Daredevil.

¿Cuál es el verdadero enemigo?

Anita Sarkeesian, famosa por sus análisis de género en los videojuegos, lamentaba en su bloc que la violencia sexual marcara el carácter de un personaje femenino fuerte. Otra vez. En cambio, otros críticos consideran que el enfoque que hace la serie sobre la violencia machista y el asedio en la era digital es uno de sus puntos fuertes: sin haber visto ninguna escena explícita, el espectador es plenamente consciente del mal que ha causado a Jessica ser presa de una relación abusiva.

Sarkeesian también critica que Jones, a diferencia de otras víctimas de Kilgrave, no acepte ayuda de terceros para superar el problema. Para la bloguera, uno de los puntos flojos de la trama es la forma en la que son tratados algunos personajes femeninos, las situaciones de las cuales sirven para desencadenar acciones y no para conocer su historia. Las acciones de Kilgrave también le chirrían. La razón, dice, es que presentan el personaje como alguien absolutamente malvado.

Otras personas han interpretado de forma completamente diferente algunas de las situaciones planteadas por Sarkeesian. El colaborador de The Atlantic Noah Berlatsky asegura que, en realidad, Kilgrave encarna la esencia del patriarcado. La historia trata sobre las dificultades que tienen los supervivientes para superar la violencia sexual y el abuso, y cómo la sociedad no reconoce lo que han sufrido: "Como sus poderes (los de Kilgrave) son tan difíciles de ver, tan difíciles de demostrar, la gente no quiere ver su existencia". Asegura que el no poder empatizar con Kilgrave y que no haya ninguna excusa para su maldad refuerza la idea que la violencia machista, y en última instancia el patriarcado, no merecen ningún tipo de disculpa.

El autor apunta que Kilgrave no actúa por su cuenta, sino que utiliza a terceros para hacer el trabajo sucio. Según Berlatsky, no es casualidad que decida utilizar a policías o abogados para perpetuar su poder, teniendo en cuenta el rol que la fuerza y la ley han jugado en la imposición del patriarcado. Finalmente, destaca que el poder del malo no reside en hacer que los otros hagan lo que él quiera, sino en que la persona controlada quiera hacer lo que él dice: "Al convertirse en parte del tejido cultural, los sistemas patriarcales están tan arraigados que parecen naturales, necesarios e incluso beneficiosos".

¿Es una serie racista?

Otro elemento criticado de la serie es la relación que Jones mantiene con los personajes negros. Según las escritoras y activistas Cameron Glover y Cate Young, se trata de interacciones en las cuales los negros son relevantes en la medida que sirven los propósitos de Jones o de la trama, o bien se encuentran en una situación de vulnerabilidad con respecto a la protagonista.

En la relación que Jones establece con Luke Cage, ella reproduce algunos de los patrones de comportamiento que son reprochables en Kilgrave, como el asedio o el hecho que ella sabe información relevante para Luke que decide esconder para seguir acostándose con él.

Young añade que el poder de Cage -una piel infranqueable para cualquier arma- refuerza la percepción que parte de la sociedad blanca estadounidense tiene sobre los negros, que ha pasado de la deshumanización propia de la era de la esclavitud a la suprehumanización, basada en creencias tipo "los negros son más rápidos, más fuertes, más maduros...". La escritora alerta del riesgo de estos estereotipos porque, explica, "alimentan la idea de que la violencia hacia los negros no es dramática ni peligrosa, y que sus habilidades los llevan a convertirse en protectores al servicio de los blancos".

Los dos artículos también critican que Jones utilice a Malcolm, su vecino negro, y le deje de lado una vez él la ha ayudado. Que una de las dos mujeres negras que aparezcan sea una víctima para que la trama se vaya desarrollando tampoco ayuda, según las escritoras, a mejorar la imagen general. La otra mujer negra que ayuda a la superheroína y a Luke Cage es una enfermera que ya aparece en Daredevil. A pesar de tener un rol al final de la serie, su presencia se considera más un nexo de unión entre los dos universos que no un personaje con agencia propia. Cameron Glover, no obstante, asegura que hay que esperar a ver la serie propia de Luke Cage para acabar de saber cómo Marvel aborda la cuestión racial.

Imagen promocional de la serie.


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Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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