Grace Hopper

Grace Hopper, la madre olvidada de la informática

Los orígenes de la informática tienen nombre masculino. Desde Blaise Pascal y su calculadora mecánica, George Boole y su álgebra, Charles Babbage y el motor analítico, al ahora celebérrimo Alan Turing -llevado al cine con el rostro de Benedict Cumberbatch en The Imitation Game-, hasta los polarizantes Bill Gates y Steve Jobs. Los nombres femeninos en esta ilustre historia están relegados a la marginalidad y los pies de página; sólo recientemente han salido a la luz del conocimiento popular nombres como el de Ada Lovelace, primera programadora de la Historia y colaboradora imprescindible del ya mencionado Babbage.

Otro nombre insólitamente desconocido es el de Grace Hopper, pionera de la informática moderna, clave en la creación del primer ordenador comercial, el UNIVAC-1, además de diseñadora de algunos de los compiladores y lenguajes de programación fundacionales de la informática. Debemos a Hopper la accesibilidad de los lenguajes de programación actuales, la apuesta por los ordenadores ubicuos y personales y, sobre todo, nuestro reconocimiento. En Zena os ofrecemos un breve paseo por la vida olvidada de Grace Hopper, madre de la informática moderna.

Los inicios

Grace Hopper amb el manual de COBOL

Grace Hopper con el manual de COBOL. Fuente: Universidad de Harvard.

Hopper nace en Nueva York en 1906 y se licencia en matemáticas en Vassar. El 1930 obtiene su máster y el 1934 se doctora en matemática en la universidad de Yale, para retornar a Vassar como profesora, una de las pocas ocupaciones disponibles como mujer doctorada en la época. La Segunda Guerra Mundial provoca que Hopper deje la academia y se aliste en la Marina norteamericana, se gradúe del programa de adiestramiento y sea destinada al Bureau of Ships Computation Project en Harvard.

Este programa, encabezado por Howard Aiken, produjo la primera computadora a gran escala: el Harvard Mark I, que los ingenieros de IBM construyeron para la universidad bajo las órdenes de Aiken. La máquina, basada en los principios de Babbage, se utilizaba principalmente para calcular trayectorias de proyectiles lanzados desde barcos de la Marina.

Habitualmente se concede la calificación de primer ordenador al ENIAC de la Universidad de Pensilvania, debido a su capacidad de almacenar y recuperar datos, pero el Harvard Mark I es la primera computadora automática: es decir, lleva a cabo una serie de cálculos de manera automática y autónoma. Aún así el Mark I es inimaginablemente distinto a los dispositivos de hoy en día: tal como el ENIAC, ocupaba diversas habitaciones y requería un mantenimiento constante por parte de una legión de técnicos y operarios, además de funcionar exclusivamente con tarjetas perforadas en código binario.

El Mark I y los primeros programas

El Harvard Mark I

El Harvard Mark I. Fuente: Universidad de Harvard.

El 1944 Grace Hopper llega al equipo de Aiken, que la destina al desarrollo de programas para el Mark I, convirtiéndola en una de las primeras programadoras de la Historia. Hopper, poco interesada en el hardware del Mark I, se centra en escribir una serie de subrutinas -retazos de código empleados para construir programas más complejos-, esencialmente el primer software de la Historia. Las subrutinas de Hopper, almacenadas en tarjetas perforadas y libretas, se convierten en la base de los programas empleados por el grupo de investigación de Aiken. Hopper elabora asimismo la documentación del computador y es clave en el desarrollo de sus sucesores, los Mark II y Mark III empleados por la Marina norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial.

Cinco años después, el 1949, Hopper abandona el ejército y entra en la Eckert-Mauchly Computer Corporation de Filadelfia, decidiéndose por esta empresa por un factor muy específico: son los que más cerca están de crear el primer ordenador comercial -en contraposición a los ordenadores académicos y gubernamentales de la época-. Este ordenador es el UNIVAC. Hopper, siguiendo su filosofía de hacer de la informática algo universalmente accesible, desarrolla también el primer compilador informático de la Historia.

Los primeros compiladores y COBOL

La importancia de este hecho es inestimable: un compilador es un programa o conjunto de programas que permiten transformar código escrito en un lenguaje en otro lenguaje. A efectos prácticos, un compilador es lo que hace posible que se puedan escribir programas mediante órdenes escritas en un lenguaje inteligible para los humanos y que estos programas se puedan traducir automáticamente al lenguaje máquina, basado en código binario, que es el único que los procesadores informáticos pueden ejecutar.

Casi una década después, el 1957, Hopper completará otra pieza clave en la informática actual: FLOW-MATIC, el primer lenguaje de programación que expresará operaciones utilizando frases similares al lenguaje natural. Este lenguaje se convertirá en la base de COBOL, el primer lenguaje de programación universal, que aparece el 1960. COBOL es el primer lenguaje de programación no específico: hasta su aparición cada modelo de ordenador empleaba un lenguaje propio y distinto de programación. La aparición de COBOL revoluciona la informática y su uso social, haciéndola accesible para usos empresariales de lo más mundano, sacando para siempre la informática de los laboratorios, donde había estado reclusa hasta el momento.

El 1967 Grace Hopper vuelve al ejército norteamericano, donde hasta el 1986 (a la edad de OCHENTA AÑOS) lleva a cabo funciones de optimización de sistemas. El 1983 se le concede la condecoración más alta obtenida por una mujer hasta la fecha en la reserva del ejército, la graduación de comodora. Posteriormente es ascendida a almirante de retaguardia, la graduacióm más alta obtenida por una mujer en el ejército norteamericano hasta el momento. El 1992 Grace Hopper muere y es enterrada con honores militares completos en el famoso cementerio de Arlington.

Casi veinticinco años después, Grace Hopper sigue siendo un nombre poco reconocido en la historia de la informática y está completamente desaparecida del imaginario popular. La próxima vez que alguien os hable de Steve Jobs, ese gran vendedor de invenciones ajenas, y de cómo hizo de la informática algo "accesible", recordadle el papel de mujeres como Ada Lovelace y Grace Hopper. Le estáis haciendo un favor y estáis colaborando al reconocimiento de valores mucho más positivos para la sociedad que el capitalismo salvaje y sin escrúpulos.

 

Imagen de portada: Grace Hopper. Fuente: Universidad de Harvard.

I si creus que Jobs va fer més, explica-li a ella.

Y si crees que Jobs hizo más, ve y explícaselo a ella. Fuente: Marina de los Estados Unidos.


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Marc Bellmunt

Marc Bellmunt

Doctorando en periodismo, realiza una investigación sobre la relación entre los consumidores de videojuegos y sus prácticas comunicativas. Colabora en La Garriga Digital.

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