En reivindicación de Kate Bush

El panorama de la música pop actual presenta una amplia variedad de artistas femeninas de gran fama.

Nombres como Beyoncé, Rihanna, Taylor Swift o Ariana Grande son sinónimos inmediatos de éxito masivo, sin dejar de lado intérpretes de aún mayor recorrido en la industria como, por ejemplo, Madonna, Kylie Minogue o Cyndi Lauper –quienes, en mayor o menor medida, continúan disfrutando de un éxito mainstream en una industria caracterizada por su inconsistencia. Uno de los mayores leitmotivs que suelen caracterizar a estas estrellas son los ideales de independencia y libertad en todos los ámbitos de sus vidas –laborales, emocionales o sexuales. Estos ideales, en gran parte, han sido heredados de una generación de artistas femeninas pop que, decididas a tomar control tanto artístico como financiero sobre sus carreras, han desafiado al hasta hace unas décadas íntegramente masculino status quo de esta industria. Una lucha y un legado que, sin duda, continúan siendo relevantes a día de hoy.

Entre estas artistas pioneras se encuentran las mencionadas Madonna y Kylie Minogue (con sus constantes reinvenciones y debates sobre sexo) o Tina Turner (famosa por divorciarse de su marido y pareja artística, Ike Turner, y lograr reimpulsar su carrera en solitario), las tres reconocidas ampliamente. En este artículo, sin embargo, me gustaría otorgar especial atención a una artista que forma parte de esta «primera ola» de artistas pop femeninas y que, aun a pesar de gozar de un estatus icónico para mucha gente –especialmente en su Reino Unido natal–, no suele ser mencionada como una pionera del feminismo del mundo pop. Hablo de Kate Bush.

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F: Plásticos y decibelios.

Éxito en el Reino Unido

A pesar de no ser una artista que pueda sonar tan familiar al público general como sí lo haría Madonna, Kate Bush (n. 1958) tiene una trayectoria profesional a sus espaldas que destaca tanto por su calidad artística como por el control que la cantante ha ejercido sobre ella. Hija de una bailarina y un pianista, Kate mostró un temprano interés en la música y desde su adolescencia comenzó a escribir canciones, las cuales años después la llevarían a obtener un espectacular palmarés artístico. Marcada por un estilo art rock altamente visual, la discografía de Bush consta de diez álbumes que han logrado certificaciones por ventas en Reino Unido, Australia, Alemania o Francia y de sencillos como Wuthering Heights (1978) o Running Up that Hill (1985), los cuales llegaron a disfrutar de un éxito más internacional. A pesar de que su fama a nivel mundial no llegó a consolidarse –en gran parte porque la radiofórmula estadounidense nunca la apoyó del todo–, Bush es a menudo citada por artistas actuales como una fuente de inspiración –entre ellos, Tori Amos, Goldfrapp o Kate Nash–, acentuando así su impacto en la industria. Gran parte de dichos artistas son, como vemos, mujeres, las cuales a menudo exaltan la agencia y asertividad que la inglesa ha mostrado en su carrera. Y a eso vamos ahora.

Los inicios de un mito: The Kick Inside y “Wuthering Heights” (1978)

Después de varios años enviado demos a diversas discográficas y recibiendo negativas, Bush logró firmar un contrato discográfico con EMI, comenzando los preparativos para su álbum debut, The Kick Inside, lanzado en 1978. Un aspecto que caracterizó a Bush desde el primer momento fue su tendencia a los sonidos rock, estilo poco común en artistas femeninas de la época. En una entrevista previa a la salida de su álbum, Bush comentaba: «Cada mujer que ves tras un piano es o bien Lynsey de Paul o Carole King. Y la mayoría de la música masculina […] es directa y clara. Te desafía y eso es lo que yo quiero hacer.[…] No hay muchas mujeres que lo logren» [i]. Además de por sus intenciones estilísticas, Bush pronto destacó por su determinación a llevar las riendas de su carrera, lo que la llevó a enfrentarse a su discográfica. A la hora de escoger su primer single, Bush tenía muy claro que quería lanzar el tema “Wuthering Heights,” decisión que chocaba con el interés de EMI. En un aún a hoy día inusual ejercicio de asertividad, Bush prevaleció y “Wuthering Heights” fue lanzado a inicios del 1978. El resultado fue un masivo éxito internacional y su a día de hoy único número 1 en Reino Unido. La carrera de Bush, sin embargo, aún tenía rodaje por delante.

Tomando el control: desde Lionheart (1978) a The Whole Story (1986)

A pesar de ser una artista de cuidada presentación tanto en sonido como en estética, EMI focalizó parte de la promoción de Bush en su físico con pósters mostrando su cuerpo en un claro intento de objetivarla; un aspecto con el que la artista mostró gran descontento. Otro área de conflicto fue la presión de EMI para que Bush lanzara su segundo álbum en cuestión de meses para aprovechar su tirón mediático. Sólo seis meses después de The Kick Inside, Lionheart tuvo un desempeño en listas mucho más discreto y, sobre todo, hizo que Bush adoptara una posición más firme en las decisiones de su carrera.

En un intento de controlar la grabación de Lionheart, Bush coprodujo gran parte del álbum, un hito aún más relevante si consideramos que el porcentaje de mujeres productoras en la industria aún hoy se limita a un irrisorio 5% [ii]. A partir de ese entonces, Bush comenzaría a tomar más control sobre sus discos, coproduciendo nuevamente su álbum Never for Ever (1980) y finalmente produciendo todo su cuarto álbum, The Dreaming (1981). En esta época lanza también el sencillo "Babooshka," cuyo videoclip muestra a Bush en una guisa más provocativa pero sin dejar de lado su aura extravagante y experimental, una declaración de intenciones sobre cómo la artista quería autorepresentarse al público. Su fama vuelve a repuntar y en el 1986 lanza su álbum de grandes éxitos The Whole Story, trabajo que la consolida como artista influyente.

Negociando la fama: desde The Sensual World (1989) hasta hoy

Lejos de perder popularidad con los años, la estrella de Bush continuó inquebrantable. Su siguiente álbum, The Sensual World, es a día de hoy su único disco que ha superado el medio millón de copias en los Estados Unidos, mientras que su siguiente álbum, The Red Shoes (1993), produjo cuatro sencillos populares en Inglaterra. La carrera de Bush, sin embargo, tomó un giro inesperado cuando decidió alejarse de la esfera pública tras el éxito de The Red Shoes, motivada por un deseo de enriquecer su vida en términos personales y familiares pero sin dejar de trabajar en un nuevo disco. Bush, por tanto, decidió desafiar nuevamente a la industria con un parón que duraría hasta 2005 –año del lanzamiento de su álbum Aerial–, subvirtiendo así todo tipo de presiones por parte de discográficas.

Curiosamente, y en una línea similar, Bush fue noticia a finales del 2014 por realizar una serie de actuaciones en vivo con las que rompía otro de sus parones, el de irse de gira –más precisamente desde su The Tour of Life en 1979–, una particularidad fruto de su determinación por alejarse de los escenarios y reforzar su imagen como una «cantante acompañada por proyectos visuales» [ii], en referencia a su cuidada presentación artística en cada álbum. Estas actuaciones, de hecho, nos llevan a su último lanzamiento, Before the Dawn, un álbum en directo lanzado a finales de 2016 que compila las versiones en vivo que hizo de varios de sus temas y celebra una carrera llena de desafíos tanto al arte como a la industria musical en sí.

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F: Heather Allen Design.

Así pues, la trayectoria profesional de Bush es un claro ejemplo de agencia y una rotunda negativa a dejarse guiar por expectativas de género o, de forma más general, de una prefabricada industrial musical. Buscando fuentes para este artículo, investigué qué pensaba Bush del término feminismo: en un principio, me sentí decepcionado al ver que, en una entrevista de 1989, Bush mostraba desagrado ante la idea de considerarse una feminista, argumentando que «es como llamar a alguien sádico» [iii]; sin embargo, en sus últimas entrevistas con motivo de su álbum en vivo, se le ha vuelto a preguntar si se ve como un icono feminista y, aun admitiendo que nunca se ha visto así, se lo toma como un «gran halago» [iv]. Al margen de la percepción que Bush haya podido tener del término, es un hecho que su determinación ha dejado una huella indeleble en muchas artistas y, aunque no goce de la misma fama global que otras coetáneas, sin duda tiene asegurado un gran número de seguidores que la valoran como el icono atemporal que es. Bush es, sin lugar a dudas, el triunfo de lo genuino.

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[i] Gillian Gaar, She’s a Rebel: The History of Women in Rock & Roll. New York: Seal Press, 1992.

[ii] Andy Gill, "Kate Bush exclusive interview: 'I'm not sure you're ever really happy with what you create'," The Independent, <http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/music/features/kate-bush-exclusive-interview-before-the-dawn-wuthering-heights-a-sky-of-honey-the-ninth-wave-a7436326.html> [Visto 20 enero 2017]

[iii] "Feminism," Gaffaweb, <http://gaffa.org/cloud/subjects/feminism.html> [Visto 21 enero 2017]

[iv] Owen Myers, "Kate Bush Speaks," The Fader <https://www.thefader.com/2016/11/23/kate-bush-interview-before-the-dawn> [Visto 21 enero 2017]

Jose Viera

Filólogo e investigador independiente con un máster en estudios ingleses avanzados obtenido en la Universitat Autònoma de Barcelona. Su trabajo de fin de máster versó sobre representaciones de hombres homosexuales mayores en los medios. Actualmente prepara su tesis doctoral en representaciones neo-victorianas del autor Charles Dickens.

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