El "Proyecto Panenka": la lucha contra la homofobia llega al fútbol español

La Revista Panenka se erige como la alternativa al periodismo deportivo de sensacionalismo mediático, mujeres semi-desnudas en la contraportada y análisis superficial y sin rigor.

Fundada por un grupo de periodistas, fotógrafos, ilustradores y diseñadores, la revista sale cada mes -en pdf y en papel- desde el 20 de junio de 2011, el aniversario del famoso penalti a lo Panenka (Eurocopa del '76). Los fundamentos ideológicos de la revista se resumen en su Manifiesto, del cual destacamos "Libertad absoluta: de firmas, de temas, de géneros periodísticos y de extensión. Panenka no entiende de limitaciones ni (auto) censuras". A pesar de que sólo cuentan con dos mujeres en su equipo -Anna Blanco, directora de Arte y Alena Arregui, redactora-, en Panenka apuestan por un modelo de periodismo deportivo diferente, no tóxico y creativamente muy interesante. Ejemplo de esto es la campaña que han iniciado y que ha tenido y sigue teniendo resonancia a los terrenos de juego españoles cada fin de semana. Hoy os hablaré de Panenka contra la homofobia.

Los medios deportivos, cuando tienen que hacer referencia a la homofobia, lo hacen, pero siempre de puntillas, con un gran respeto pero sin una voluntad de profundizar en el tema. No hay espacio, me diréis. No hay tiempo. No interesa a nuestra audiencia. Hablamos sólo de fútbol, nosotros. De excusas hay de sobras. Pero es innegable que hace falta, es necesario e imprescindible que alguien empiece esta conversación, que deje de ser un triste artículo sobre las amenazas de muerte a un árbitro después de salir del armario y empiece a ser algo bastante sustancial como para activar los engranajes del cambio. Panenka lo ha hecho, pero su iniciativa no puede quedar en la anécdota. El número 57, Fútbol, la última barrera, (¿referencia a Star Trek? Es posible) está dedicado a la homofobia en el fútbol, más concretamente, a la lucha contra la homofobia, a la visión positiva, activa y esperanzadora de esta lucha.

Fuente: Proyecto Panenka.

Fuente: Proyecto Panenka.

Con esta publicación, han iniciado una campaña de sensibilización en el cual se han repartido brazaletes con la bandera multicolor a todos los equipos de Primera, Segunda, y a algunos de Segunda B. El objetivo es iniciar una conversación sobre la homofobia para buscar una salida, y para conseguirlo, se han propuesto que tantos jugadores como sea posible lleven el brazalete multicolor. De entre los equipos de primera que se han sumado a la iniciativa hay el Sevilla, el Eibar, el Leganés, el Granada, el UD Las Palmas y el Osasuna. Justo es decir que ni el Barça ni el Madrid se han interesado. La iniciativa, que ha recibido el apoyo -que no la adhesión oficial- de la LaLiga, sí que fue apoyada a nivel oficial por la Premier League bajo el nombre de Rainbow Laces (un proyecto de Stonewall.org), donde todos y cada uno de sus equipos se comprometieron a llevar los cordones de las botas multicolores. Durante la jornada del fin de semana 26-27 de noviembre se extendió una bandera LGTBI+ con el símbolo de la Premier a cada partido y el arco de Wembley se iluminó con los colores del arco iris.

Masculinidad y la épica del deporte

Que no hablemos de una cosa, no significa que no exista. ¿Cuántos jugadores de fútbol de la Primera División de la Liga de Fútbol Profesional -y cojo la primera división masculina como ejemplo- que sean parte del colectivo LGTBI+ me podéis nombrar? Exacto. ¿Y realmente creéis que los más de 600 hombres que juegan son todos heterosexuales? Evidentemente que no. ¿Quiero decir con esto que haya que sacar a gente del armario a golpes de escoba? Evidentemente, no. Lo que tenemos que hacer es plantearnos por qué no salen. La pregunta es: ¿qué hay que hacer para conseguir que la Liga se convierta en un lugar donde los hombres se sientan libres de salir del armario si así lo desean? Evidentemente, también nos podríamos preguntar qué hay que hacer para que esta libertad exista en todas partes, pero las utopías se consiguen paso a paso. Ninguno de nosotros/as sabe qué paso hay que hacer primero, pero lo que sí sabemos del cierto es que no podemos quedarnos de brazos cruzados.

La homofobia en el fútbol está directamente relacionada con el tipo de masculinidad que el deporte eleva al estatus de icono. El fútbol es un deporte de masculinidad tóxica. En esta línea, el profesor de antropología cultural de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, Orin Starn, afirma en su curso "Sports and Society" que el fútbol, como el basket o el béisbol "han sido tradicionalmente deportes infectados con la idea del guerrero salvaje y fuerte que entra a la batalla dentro del terreno de juego. Son deportes con unos elementos definidos de heterosexualidad macho en el equipo y la cultura de vestuario". Es precisamente esta tradición de hipermasculinidad atlética, fundamentada en la épica de la batalla tan unida a los enfrentamientos deportivos, la que no deja espacio para otras opciones identitarias. Es esencial, por lo tanto, que como sociedad superemos el ideal de masculinidad tóxica a favor de la diversidad de masculinidades que nos permita respirar y coexistir con nuestra identidad personal, tan alejada como es de nuestro talento deportivo.

Imagen destacada: Rainbow Laces. Fuente: Sky Sports.

Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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